
Costa Rica siempre fue el refugio de otros. Hoy, la historia se cuenta también al revés. Las cifras más recientes revelan un giro de guion que ha pasado casi inadvertido para el país: cientos de costarricenses están solicitando refugio en el extranjero, con Estados Unidos como principal receptor de solicitudes.
Los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), publicados en su reporte anual, demuestran que, en 2022, por primera vez, las solicitudes de refugio presentadas por costarricenses superaron la barrera de las 1.000, al alcanzar 1.279 casos (para 2021 eran 989; un año antes, 800). Desde entonces, la cifra nunca volvió a bajar de ese umbral.
En 2002 y 2003 también había superado las 1.000, pero volvió a bajar en 2004 a 351 solicitudes y se mantuvo en esos niveles hasta que empezó a subir hacia 2020 y 2021.
El crecimiento continuó durante los años siguientes hasta alcanzar un récord de 2.381 solicitudes en 2024. Aunque en 2025 el total descendió a 1.820, el volumen creció un 127,5% al registrado apenas un lustro atrás.
Cabe subrayar que Estados Unidos absorbe de manera sostenida más del 70% de solicitudes. En el último año analizado (2025), de las 1.820 peticiones presentadas por costarricenses, 1.348 se dieron ante las autoridades estadounidenses; es decir, tres de cada cuatro solicitantes pidieron el mismo destino.
En 2015 hubo 213 solicitantes de refugio totales. Osea, en una década, aumentaron más de ocho veces las solicitudes (un 754%).
Refugiados desde Costa Rica
¿Quiénes son estas personas? La compleja realidad es que son fantasmas estadísticos.
No hay rostros en los aeropuertos ni caravanas en las fronteras... Los ticos que solicitan salir lo hacen en silencio, envueltos por la confidencialidad de un sistema internacional que los protege, pero que también los vuelve invisibles para el país que dejan atrás.
A diferencia de las solicitudes de refugio que recibe Costa Rica, las peticiones que presentan los costarricenses en otros países transcurren prácticamente fuera del radar de las instituciones nacionales.
Ninguna entidad consultada para este reportaje pudo explicar cuáles son las razones que están llevando a miles de ciudadanos a solicitar protección internacional en el extranjero.
Una fuente con amplio conocimiento del funcionamiento del sistema internacional de protección (quien pidió anonimato), explica que las razones que dan los solicitantes únicamente las conoce el país donde presentan la petición.
“Esa información se recoge durante la entrevista de elegibilidad, un procedimiento estrictamente confidencial en el que el solicitante debe demostrar por qué teme regresar a su país”, explica.
La fuente también subraya que obtener el reconocimiento como refugiado no es sencillo para un ciudadano costarricense.
La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados establece que una persona debe demostrar un temor fundado de persecución por motivos específicos, como raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un determinado grupo social, además de aportar “elementos objetivos y subjetivos” que sustenten ese temor.
“En el caso de Costa Rica no es algo tan evidente como ocurre en países que atraviesan guerras o crisis humanitarias. Si alguien viene de Sudán, el contexto es guerra; si viene de Haití, hay pandillas. En Costa Rica es mucho más difícil sostener un caso de ese tipo”, explicó.
Además, recientemente se han dado modificaciones en la política migratoria de Estados Unidos.
Durante la administración de Joe Biden, el acceso al sistema de asilo quedó condicionado, en gran medida, al uso de la aplicación CBP One, mediante la cual los solicitantes debían obtener una cita en línea para presentarse en un puesto.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca se eliminó el CBP One, se cancelaron miles de citas que ya habían sido asignadas y se suspendió el acceso al asilo para la mayoría de las personas que ingresaran irregularmente por la frontera sur, medidas que han sido críticas por parte de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch.
Además, el pasado 26 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que los inmigrantes que permanecen del lado mexicano de la frontera no tienen derecho a solicitar asilo ni a ser procesados por autoridades migratorias hasta que crucen físicamente a territorio estadounidense.
La abogada especialista en derecho migratorio Kathia Quirós explicó al medio Telemundo que los agentes fronterizos podrán rechazar solicitudes de asilo en la frontera, por lo que únicamente quienes logren ingresar al país podrán iniciar formalmente ese proceso.
Por su parte, la jueza de la Corte Suprema estadounidense Sonia Sotomayor advirtió que la decisión permitiría a los agentes fronterizos negar el acceso al procedimiento de asilo incluso a personas que enfrentan un riesgo real de persecución o muerte si son devueltas a su país de origen. “Las consecuencias de la decisión de hoy son predecibles: más personas morirán”, expresó en su momento.
Al cierre de 2025, las cortes de inmigración en Estados Unidos acumulaban más de 2,4 millones de solicitudes de asilo pendientes de resolución.

¿Qué se sabe en Costa Rica sobre refugiados en el exterior?
La Dirección General de Migración y Extranjería afirma que Costa Rica no tiene acceso a ningún tipo de información relacionada. La institución explicó que parte del principio de confidencialidad.
“La solicitud de protección internacional se realiza porque la persona está siendo perseguida en su país y, por lo tanto, no desea que en su país conozcan dónde se encuentra”, indicó la institución. “Es por eso que Costa Rica no podría conocer si alguna persona nacional ha solicitado refugio en otro país”.
Migración añadió que, debido a esa confidencialidad, quienes solicitan refugio normalmente no realizan gestiones ante instituciones costarricenses.
“La institución tiene datos de las personas que han sido deportadas por Estados Unidos en el último año, esto ya que han aprovechado el vuelo de deportación a terceros países que llega a CR, ya que anteriormente viajaban en vuelos regulares como cualquier pasajero, sin embargo, se desconoce si solicitaron protección internacional”, comunicó Migración.
La Defensoría de los Habitantes también reconoció que no dispone de información. La defensora Angie Cruickshank explicó que su mandato se limita al territorio nacional, por lo que una vez que una persona sale del país no tiene competencias para dar seguimiento a su situación.
Solo en casos excepcionales, cuando conoce de alguna persona costarricense que enfrenta dificultades en el extranjero, la Defensoría coordina con la Cancillería o con instituciones homólogas de otros países para verificar su condición y procurar asistencia.
“Tuvimos un caso relacionado con una persona limonense que pidió refugio en Colombia por una afectación de salud. En esos casos coordinamos con las defensorías del pueblo al que se pide la solicitud”, explica Cruickshank.
“Nuestro mandato es territorializado. Entonces, ya una vez que salen del territorio nacional no tenemos realmente mandato específico para poder darle seguimiento”, explica Cruickshank.
Para el internacionalista y analista de sistemas migratorios Óscar Espinal, buena parte del aumento de las solicitudes de refugio de costarricenses está relacionado con el avance del crimen organizado en el país.
A su juicio, muchos de los casos corresponden a personas que terminaron atrapadas en redes de préstamos conocidos como “gota a gota”, contrajeron deudas con estructuras ligadas al narcotráfico o mantuvieron algún tipo de vínculo —directo o a través de familiares— con organizaciones criminales. “Ese tipo de situaciones genera amenazas reales y, en algunos casos, lleva a las personas a buscar protección internacional porque consideran que su vida corre peligro”, afirmó.
Un segundo analista consultado, quien solicitó resguardar su identidad, sugiere que el creciente descontento social, sumado a las recientes alertas de organismos internacionales sobre el deterioro de la libertad de prensa y los retrocesos en materia de derechos humanos pueden ser factores determinantes para motivar a un tico a pedir refugio.
Para un tercer especialista (también bajo anonimato), un caso como el de la comunicadora Stella Chinchilla podría ser visto como potencial caso de refugio. Esta comunicadora fue denunciada penalmente por parte de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) a inicios de 2026 bajo la acusación de un presunto plan de atentado contra el presidente Rodrigo Chaves.
El analista argumenta que situaciones de esta naturaleza, que escalaron al plano internacional cuando una Relatora Especial de la ONU manifestó su profunda preocupación por el hostigamiento estatal, configuran el escenario de “temor fundado por opiniones políticas”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores comunicó vía correo a La Nación que “nuestros consulados o la Cancillería no son informados de las personas que solicitan refugio en otros países”.
Ante la consulta sobre los factores que hacen que costarricenses pidan refugio, la Organización Internacional para las Migraciones expresó vía correo a La Nación que “estos datos no son gestionados por la OIM”.
Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica no respondió las preguntas, sino que pidió remitirlas al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, órgano que tampoco ofreció las respuestas.

Según datos de Acnur, a finales de 2025, había 41,6 millones de personas refugiadas en todo el mundo.
Una de cada 70 personas, es decir, el 1,4 % de la población mundial, se encuentra desplazada por la fuerza.
En Costa Rica, alrededor de 200.000 personas son refugiadas o solicitantes de refugio (una de cada 26 personas), lo que mantiene al país entre los principales receptores de protección internacional en América Latina. Pero las cifras revelan que la historia ya no se cuenta en un solo sentido: sin dejar de ser un refugio para otros, Costa Rica comienza a hacerse un lugar en ese atlas global del desespero del que miles de personas intentan escapar.
