Lysalex Hernández A.. 1 junio
La miniserie 'Chernobyl', transmitida por el canal HBO, fue creada por Craig Mazin como un homenaje a todas las historias de héroes anónimos que evitaron una tragedia mayor. Fotografía: HBO para La Nación
La miniserie 'Chernobyl', transmitida por el canal HBO, fue creada por Craig Mazin como un homenaje a todas las historias de héroes anónimos que evitaron una tragedia mayor. Fotografía: HBO para La Nación

Hay quienes dicen que mientras más se repite una mentira, esta llega a convertirse en una verdad indiscutible. Sin embargo, la tragedia de Chernóbil se ha vuelto la excepción más vigente a esa regla, haciendo que los hechos que rodearon a esta catástrofe atómica sigan siendo analizados desde distintas expresiones de la cultura pop, porque las “verdades” dichas en aquel entonces a la fecha están descartadas.

La miniserie Chernobyl, escrita y producida ejecutivamente por Craig Mazin para la cadena televisiva HBO, es la más reciente prueba de ello. Bajo la dirección de Johan Renck, este trabajo audiovisual que se estrenó el pasado 10 de mayo, y está compuesto por cinco episodios, pasó a convertirse en el mejor valorado de la industria televisiva, aún por encima de historias como Breaking Bad, Planeta Tierra II y la mismísma Game of Thrones.

Transmitida los viernes, a las 9 p. m., esta trama logró recibir una calificación de 9.7 puntos de 10 en el portal especializado IMDB –gracias a la valoración de más de 61000 usuarios–, esto luego de la emisión del tercer capítulo, considerado uno de los más desgarradores de la historia de la televisión.

Dentro de las principales razones para alcanzar esta distinción, destaca el “excelente abordaje” que hizo la producción sobre una historia real que ha sido capaz de capturar la atención tanto de generaciones que vivieron en esa época el desarrollo de esta tragedia, como la de aquellos que aún no habían nacido en ese entonces.

“Una de las lecciones más importantes de Chernobyl es que a la verdad no se preocupa por nosotros. El sistema soviético estaba empapado en este culto a la narrativa, pero, un día la verdad le estalló en la cara”, afirmó el creador Craig Mazin.

Otro de los aspectos a resaltar es el trabajo investigativo detrás de los hechos que se narran en la miniserie, protagonizada por Jared Harris. Stellan Skarsgård y Emily Watson, ya que sus creadores deseaban que lo visto en pantalla fuera lo más fiel a la realidad vivida en la Unión Soviética de 1986. Precisamente, el relato busca desmitificar algunos de los hechos que, hasta hace algunos años, eran considerados como ciertos, y que hoy buscan calar como lección en el público sobre las falsas noticias.

“Cuando un reactor nuclear explota, no es la explosión lo que genera el horror, sino las consecuencias. La miniserie se trata sobre la belleza de lo humano. Historias que me parecieron tan conmovedoras, tan terroríficas y tan desgarradoras, pero también alentadoras”, declaró Craig Mazin en una entrevista cedida por el canal de televisión.

La miniserie de HBO y Sky es la que lidera actualmente la lista de producciones que se han inspirado en la catástrofe de 1986, pero a ella se suman también algunas películas, entre ellas Chernobyl Diaries, que se estrenó en el 2012 y fue dirigida por Bradley Parker, además del documental francés El desastre de Chernobyl, que recibió buenas críticas por realzar la labor de 800 mil militares, civiles y mineros que participaron en la mitigación de los efectos de la radioactividad.

Una de las áreas en las que Chernóbil ha logrado acaparar aún más la atención es en la literatura, donde abundan decenas de libros que buscan darle voz a los hechos desde diferentes perspectivas. Uno de ellos fue escrito por la periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévich, quien ganó el premio Nobel de Literatura de 2015 por sus aportes sobre el suceso nuclear y el rol de las mujeres en la II Guerra Mundial, con textos como La plegaria de Chernobyl: crónica del futuro y La guerra no tiene rostro de mujer.

Mención especial merece Chernóbil: Confesiones de un reportero, del fotógrafo Igor Kostin, uno de los primeros reporteros gráficos que sobrevoló la zona a menos de 24 horas después de la explosión y en el que hace una recopilación de 20 años trabajo, con imágenes y testimonios de los sobrevivientes de la tragedia nuclear.

Si en algo coinciden estos creadores, es en que la catástrofe de 1986 debe estar siempre vigente en la memoria de la historia mundial, en especial, en lo concerniente a las lecciones sobre el manejo de crisis y la participación activa de los ciudadanos en la reconstrucción de los hechos.