Revista Dominical

BTS toma Costa Rica: así son las fans ticas de la súper banda surcoreana

Michelle y Rosario son dos de las lideresas del Army en suelo tico. Ambas dosifican el tiempo entre estudios y trabajo para producir eventos, crear contenidos y gestionar una agrupación que, más que un fan club, es una red de apoyo

El cerebro no logra procesar tanta información. Cuando Michelle Jirón en Costa Rica abre su álbum de postales sobre BTS, una ruta de colores y sesiones fotográficas parece abrirse a la velocidad de la luz y hay demasiado por decodificar.

Estamos en una cafetería en Escazú y el portafolio que lleva Michelle toma toda la mesa. Ella, con los ojos iluminados, me va mostrando página por página el centenar de postales que ha coleccionado de la banda BTS, el súper grupo coreano de pop que ha reventado las radios y plataformas de streaming en el último lustro.

El álbum es, sencillamente, hermoso. Tiene una cobertura de tapa dura con un bordado que dice ‘I am the one I should love” (’Soy quien debería amarme’, en español), una referencia al tema Epiphany, que es uno de los preferidos de Michelle.

“Es que para mí las letras de BTS son lo que me hizo enamorarme de ellos”, cuenta Michelle, mientras pasa su mano por la tapa, como acariciando su valioso tesoro.

“Para mí lo que ellos cantan significa mucho porque hablan sobre quererse a uno mismo y la salud mental. Escuchar algo así hace ocho años significó mucho”, agrega.

Al lado de su portafolio, Michelle ha traído más joyas de su colección personal, como un set de tres CDs que reúne los más grandes éxitos de la banda y algunos demos menos conocidos. El empaque de este set de discos es de lujo: es de un negro brillante, se traslapa en tres partes y, al revelar los compactos, una cubierta resplandeciente los cubre.

“Mi novio siempre me molesta que, si algún día caemos en quiebra, vender todas estas cosas mías nos salvarían la vida”, dice entre risas Michelle.

Ella es una de las lideresas de BTS Costa Rica, el primer fan club en honor a la banda asiática que se desarrolló en el país. En Facebook, el grupo cuenta con más de diez mil seguidores, en Instagram 2.500 y en Twitter hay 2768 personas atentas a la organización.

“Tal vez no me crea”, dice, nuevamente riendo, “pero en verdad nunca creí que BTS no solo se hiciera la banda más grande de K-Pop en el mundo, sino también una de las bandas más escuchadas dentro de todos los géneros musicales. Ser parte de esto en verdad cambia la vida”.

A estas alturas del 2022, hablar sobre BTS parece ser una perogrullada, pero nunca está de más recordar qué llevó al mundo a fascinarse con esta agrupación.

BTS es una banda de chicos de K-pop, que es como se le conoce al pop producido en Corea del Sur. En el 2013, la discográfica Big Hit Entertainment quería crear un súper grupo de grandes ambiciones y realizaron un casting para muchachos de 20 años. Los elegidos fueron los cantantes que hoy fascinan al mundo: Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jung Kook.

La intención se convirtió en profecía. La discográfica supo acomodar sus fichas y crear una química especial para que su música explotara, pues entrar en la fiebre de BTS implica videoclips con impresionantes coreografías, mucho color y composiciones intensas y que deambulan en géneros como el hip-hop, el R&B y la electrónica.

El auge del grupo se puede entender, profundamente, por medio de sus legiones de seguidores, quienes se hacen llamar ARMY. El ARMY, que se traduce al español como ejército, es la abreviación de ‘Adorable Representative M.C. for Youth’, que en español significa ‘Adorable Representativo M.C. para la Juventud’. M.C. se utiliza como referencia a las personas que interpretan rap.

Según un censo replicado por el portal Mediotiempo, el Army está presente en más de 100 países, supera los 50 millones de seguidores y está conformado en un 51 por ciento por menores de 18 años.

“En Costa Rica hay de todo”, asegura Michelle, “hay adolescentes, hay adultas, hay padres de familia, hay hombres, mujeres... Hay de todo de todas las edades”.

Michelle, de 29 años, trabaja como analista de datos y estudió periodismo y producción audiovisual. Ella confiesa desconocer cómo hace para que la semana le alcance para coordinar actividades, actualizar redes sociales y mantener activo el grupo de Whatsapp, en el que hay más de 200 personas.

De hecho, BTS Costa Rica es uno de los grupos de fans más grandes, pero no es el único en el país dedicado a la agrupación musical. En Twitter uno puede hallar decenas de fans en Costa Rica, pero el encabezado por Michelle es uno de los más visibles pues suele organizar eventos para integrar a su comunidad.

Michelle entró en el 2014, un año después de que el club se formara. Para hablar sobre su fundación, está Rosario Gómez, de 24 años. Ella estudia contaduría pública y cuenta que, desde su época colegial, ha sabido dosificar su tiempo para dedicarle espacio a BTS.

Cuando estaba en décimo año, recuerda, estuvo fascinada con la explosión del tema Gangnam Style, aquella canción del surcoreano PSY que sorprendió a occidente por presentar una coreografía que todos querían imitar y una explosión de sonidos que resultaba hipnótica, sin importar que de este lado del globo no entendiéramos qué decía su letra.

La curiosidad picó a Rosario y quiso conocer qué más podía haber del otro lado del mundo. El algoritmo de YouTube terminó de hacer su tarea y, en una tarde de búsquedas musicales, aparecieron los músicos como un flechazo para ella.

“Eso sí, debo aclarar que BTS es como mi banda de colores dentro de mis gustos musicales”, dice Rosario. Ella confiesa entre risas que era una adolescente “darks”; que su club de fans previo había sido el de My Chemical Romance y que sus gustos siempre habían estado teñidos de capas más emo y gustos como el de la banda sueca de heavy metal Ghost.

“Pero cuando me salieron los de BTS en YouTube sentí algo muy intenso”, cuenta, como hablando de una revelación divina. “A mí me encanta su música porque ninguna de sus canciones se parece a otra. Todas son intensas y lo llenan a una de mucha energía”.

Los caminos de BTS transfiguraron la vida de ambas muchachas, en primer lugar por el simple hecho de haber cruzado sus caminos. Sin dudarlo, Michelle y Rosario aseguran ser hoy mejores amigas. Cuando Michelle entró al grupo y mostró su fascinación por la música de la banda, rápidamente adquirió el voto de confianza de Rosario para incluirla.

Hoy, mientras comparten anécdotas en esta cafetería, no dan margen a la duda: son compinches 24-7.

“Realmente, para eso ha funcionado mucho el club de fans”, afirma Michelle. “En el chat de Whatsapp, por ejemplo, no es que solo estemos pasando cosas de BTS. Nosotros hablamos sobre cosas que nos pasan, nos alegramos si alguien nos cuenta que se graduó o que le fue bien en algo que tenía que hacer. Es como un espacio seguro para la comunidad”.

Rosario asegura que no debería ser sorpresa que esto suceda pues, como bien señaló su amiga, BTS significó un parteaguas para buena parte de la generación millennial y Z a la hora de descubrir música. El hecho de que la banda surcoreana toque temas sobre el autoestima y la salud mental en sus canciones hace que, quienes sean parte del club, tengan un acuerdo tácito de confidencialidad sobre lo que se habla allí dentro. En otras palabras: el club se convierte en una suerte de red de apoyo.

Esta congregación de fanáticos, por supuesto, no ha hecho más que crecer con el paso de los años. Si bien, BTS empezó a sonar desde el 2013, fue a mediados del 2017 en que explotaron en el planeta. En el 2020, no hubo rincón en el mundo que no escuchara la canción Dynamite, lo cual hizo que el club de fans tico reventara.

Ambas se ríen cuando recuerdan la primera vez que organizaron un evento, hace cuatro años. La idea era proyectar la película Burn the Stage, en la Sala Garbo, en San José. Por el aforo del recinto, solo se podían vender 200 entradas.

Para Michelle y Rosario sonaba más que bien, pues sus proyecciones más optimistas les indicaban que tal vez podrían vender la mitad de los tiquetes. El resultado final fue recibir una oleada de mensajes de gente frustrada porque no había logrado conseguir boletos para la función.

“Fácilmente pudimos hacer más del doble de la gente que cabe en Sala Garbo”, recuerda Michelle, con gesto de impresión.

Para las siguientes actividades, se mudaron al Cine Magaly y así vender tiquetes con mayor soltura. Los eventos siguieron (se pausaron presencialmente en el 2020 por la crisis sanitaria) y a la fecha han retomado sus propias producciones, unas que realizan sin fines de lucro; solo por la fiebre.

Por ejemplo, el pasado 15 de agosto hicieron un evento para las “mamás Army’s”. Todas aquellas fanáticas de BTS que contaran su experiencia de maternidad con relación a la banda podrían ser parte de un sorteo que realizaron en sus redes sociales.

“Somos tantas personas que nos genera mucha felicidad”, afirma Rosario, “pero, por supuesto, es todo un reto estar al frente de organizar a muchas muchas personas”.

Rosario da en un punto más que polémico en torno al Army de BTS. Como la legión de fans creció tantísimo a nivel global, la exposición implica siempre dardos.

No importan cuántos años pasen: lo que se encuentre dentro del mainstream siempre será objeto de análisis y, en sus peores escenarios, burla. No hay que excarvar muy profundo en la web para encontrar adjetivos burlones contra el Army, con etiquetas misóginas, xenofóbicas y homofóbicas.

“No se me olvida hace muchos años que en el club nos pusimos de acuerdo para que pusieran canciones de BTS en una radio importante de acá”, cuenta Rosario, y de inmediato borra su sonrisa y se pone seria. “Fue súper frustrante porque llegaban las llamadas y al final lo que hizo el locutor fue burlarse y decir: ‘alguien debería quitarles el teléfono a estas chiquitas’”.

Michelle frunce el ceño y confirma que, desde que la banda dejó de ser un fenómeno solo de Asia, no faltan las burlas contra los clubes de fans. “Es algo muy habitual cuando hay algo que le gusta a muchas chicas”, dice, recordando fenómenos del pasado como la saga Crepúsculo. “Basta que haya algo que a muchas muchachas les guste y de inmediato se demerita”.

Otras burlas van dirigidas directamente a los miembros de la agrupación. Aunque suene anacrónico, no faltan comentarios raciales hacia los coreanos, así como burlas machistas contra los cantantes por teñirse el pelo o maquillarse. “Son cosas que uno creería que ya están superadas, pero no es así”, dice Michelle.

En nuestro país, el ejemplo más reciente es claro. Sucedió el pasado agosto, luego de que se hiciera una encuesta internacional en la que el actor británico Henry Cavill ya no ocupaba el primer lugar ‘como el hombre más guapo del mundo’, sino que el preferido fue el artista Kim Namjoom, líder de BTS.

Ante la noticia, tres presentadores del programa de farándula De boca en boca, de Teletica, hicieron comentarios irrespetuosos, refiriéndose a Namjoom como “el otro chino” (siendo surcoreano) y criticando negativamente a su forma de vestir y maquillarse.

Tras los desafortunados comentarios, BTS Costa Rica se pronunció en sus redes sociales. La colorida paleta que usualmente tiñe su cuenta de Instagram dio espacio a un cartel en blanco y negro que, en forma de comunicado, decía lo siguiente:

“De parte del staff de BTS Costa Rica rechazamos las declaraciones de los presentadores (...) en donde salieron haciendo comentarios despectivos y xenofóbicos haca el líder de BTS, Kim Namjoon. Todo porque Namjoom le ganó a Henry Cavill el título del hombre más guapo del mundo (título que nuestro líder tiene más que merecido)”, se lee.

Más adelante, continúa: “nos parece que ese tipo de comentarios no va acorde con el mensaje que el canal tanto predica. Al contrario: ayudan a fomentar estereotipos dañinos hacia la comunidad asiática”.

En perspectiva, tanto Michelle como Rosario aún no saben si tal reacción era esperable. Semana a semana, son decenas de comentarios que reciben en redes por su pasión ante BTS.

“Fue como algo llevado al límite”, piensa Michelle, “porque muchas veces nos encontramos gente de otros países poniendo cosas en cajas de comentarios y así, pero ver algo así en televisión, con las consecuencias que eso arrastra es... Es otro nivel”.

La reacción de los fans fue en grande, pues incluso clubes de fans en otros países “asistieron” en hacer presión para que los presentadores de De boca en boca se disculparan. En Twitter hubo varias cuentas de Armys que dejaron expuesta la situación internacionalmente.

El presentador Mauricio Hoffman, quien fue uno de los comentadores en el programa, también se encuentra participando en el reality Dancing with the Stars. Dado que tras el incidente al aire, Hoffman fue el único de los involucrados en no referirse más al tema ni emitir una disculpa, muchos fans del Army incluso propusieron en redes sociales votar por otros participantes del concurso de baile y así lograr que echaran a Hoffman del show.

“Uno no puede controlar a todos”, admite Michelle. “Son muchos grupos de fans y, en todos, hay gente muy radical. Yo acepto que dentro de los fans de BTS también hay gente así. A veces eso sucede porque uno está en un lugar seguro con su música y esos ataques es como si a uno lo estuvieran atacando también”.

Rosario cuenta que eso también sucede con cuentas de fans de otros artistas, sean clubes de Harry Styles, Taylor Swift o cualquier otro referente de moda. “En algunos casos uno tiene ganas de contestarles, pero uno sabe que esto no da para más. Hay gente que arma pleito y pone cosas como “la voy a ir a buscar a su casa”. Obvio eso no tiene sentido; de eso no se trata estar en un club de fans”.

Una de las ocasiones en que ambas se sintieron al borde de la ira fue en los Premios Grammy 2021. Aquella vez, BTS fue nominado por un gramófono en la categoría mejor interpretación de dúo o grupo por su canción Dynamite; sin embargo, el premio se lo llevaron Lady Gaga y Ariana Grande por el tema Rain On Me.

Michelle aclara que la rabia de aquella situación no se debía al premio, sino que la organización le dedicó una perspectiva a cada artista nominado... menos a BTS. Además, cuando se realizó una transmisión en directo desde Corea del Sur, el show interrumpió el espacio y los integrantes de la banda no pudieron realizar su respectivo saludo. “Nos dio mucha cólera, nos pareció injusto”, cuenta Michelle.

Con el hashtag #scammys (estafa), para parodiar a los Grammy, los fanáticos manifestaron su molestia en Twitter. Aquella situación se sintió como un desaire que no pasaría por alto. “BTS no perdió un Grammy; los Grammys perdieron a BTS”, se leía en múltiples tuits.

“Cuando eso pasó, gente fanática de otros artistas nos atacó y se burlaron demasiado”, recuerda Rosario. “Fue muy intenso porque pasó por días y eso a uno le afecta porque uno le dedica tiempo a esto”.

Lo que cuenta Rosario es vital pues BTS siempre ha contado a sus seguidores como parte del grupo. Inclusive, ellos mismos bautizaron a su legión como el Army y en cada presentación se aseguran de recordarles que su éxito proviene, justamente, de la afición que les profesan.

“Pero ya casi se cumplen diez años de ser parte del Army”, finaliza Rosario, “y ya uno digiere los insultos de forma diferente. Uno está en el club por razones más grandes. Nuestra familia y nuestros amigos lo saben: somos parte de esto porque nos hace sentirnos felices. Conforme pasen más años, el resto de gente que nos critica también lo entenderá”.

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