Alexánder Sánchez. 15 marzo
El evento Melius Global Launch fue una convención para lanzar las aplicaciones de la compañía transnacional. Para este artículo, la imagen se utiliza solo con fines ilustrativos. Captura de video.
El evento Melius Global Launch fue una convención para lanzar las aplicaciones de la compañía transnacional. Para este artículo, la imagen se utiliza solo con fines ilustrativos. Captura de video.

‘Soy rico’ y no lo sabía. El día que asistí a un evento promocional de la empresa de marketing multinivel Melius, en el Hotel San José Palacio, un rótulo electrónico me recibía a mi y a otras decenas de personas con música motivadora y un poderoso mensaje en letras brillantes: “Bienvenidos Billonarios Pro”.

Y aunque recordé que debo la hipoteca de la casa, los recibos de la luz y que todavía compró algunas cosillas en Palí, quizá era cierto lo que decía aquel rótulo y mi pobreza “solo estaba en la mente”. O bueno, al menos ese fue el argumento que escuché mientras me paseaba por el pasillo del hotel capitalino, cuando un ‘socio’ X de Melius convencía a su joven y tímido ‘invitado’, de que no había “mejor negocio que este” en la vida y que su soñada aspiración de viajar por el mundo y ganar “mucha plata” estaba a punto de convertirse en realidad. Solo tenía que decir que sí y listo.

Dos semanas después me di cuenta que el “Bienvenidos Billonarios Pro” no estaba necesariamente dirigido a mi, pues en realidad es el nombre del equipo de “líderes” y “socios” que lleva la batuta de Melius en Costa Rica y en varios países de la región. Pero eso da igual, lo que importa es que, en mi ignorancia, esa noche me di por aludido.

Melius y otras compañías similares que funcionan en el país, son empresas multinivel porque el corazón de su negocio consiste en afiliar personas para que promocionen y vendan sus productos -ya sea virtuales o tangibles-, y estas a su vez reciben comisiones por cada nuevo integrante que puedan reclutar y las ganancias que esos nuevos socios logren generar. Por ejemplo: si yo recluto a muchas personas, y esas personas a su vez afilian a otras más, más ganancias residuales tendré.

Melius, por su parte, tiene una particularidad. Promociona varias aplicaciones web para generar ganancias adicionales, pero ademas funciona como una academia de Forex (no es la única en el país), en la que se ofrece educar a sus socios en cómo ganar dinero invirtiendo el Mercado de Monedas o Foreing Exchange. Pero bueno, eso es solo una pincelada para ubicarlos un poco en un tema que es complejo de explicar.

Antes de seguir escribiendo esta crónica, quiero dejar claro que no pretendo decir si Melius y otras organizaciones similares son buenas o malas, bonitas o feas, correctas o no. No soy juez ni experto en finanzas. Tampoco pretendo juzgar a sus líderes e influencers, solo anotar lo que escuché aquella fría noche de febrero y lo que percibí como un simple miembro del proletariado; un tico que goza de un salario promedio, se ve afectado seriamente por la subida de la canasta básica y todos los días está expuesto a engrosar las cifras del desempleo.

El brillante rótulo de bienvenida, el cual era imposible que pasara inadvertido. Foto: Alexánder Sánchez
El brillante rótulo de bienvenida, el cual era imposible que pasara inadvertido. Foto: Alexánder Sánchez

Mi idea, en otras palabras, es narrar en estas líneas lo que sintió, vio, escuchó y conjeturó un simple trabajador que no sabe nada de Forex y que dicho sea de paso no le vendría mal “una gran oportunidad” para salir de deudas y lograr “la independencia económica”, como suelen prometer muchos de los negocios multinivel que existen en el mundo. Dicho esto, aclaro también que al evento de Melius no asistí como periodista (no fui en horas laborales), más bien llegué como cualquier curioso, deseoso de entender aquello de lo qué tanto se estaba hablando.

Confieso además que hice un ejercicio mental para despojarme de todo prejuicio; olvidarme por completo de los memes y los mil debates sobre Forex, las empresas de marketing multinivel y sus influencers de Instagram. Sin embargo sirvió de poco, pues como una avalancha todo regresó a mi cuando escuché, en vivo y en directo, la siguiente frase: “aquí no vamos a obligar a nadie, usted al final le va a decir a la persona que lo invitó si sí, o si no. Si usted dice que no, no hay ningún problema, pero si dice que sí vamos a trabajar juntos y vamos a poder ir a Dubái”.

El dueño de la frase es Asdrúbal Sanabria, un orgulloso cartaginés que se precia de ser uno de los líderes de la compañía Melius. Sentado en una mesa especial, por tener el rango de Presidential Diamond en la organización, él era uno de los oradores del evento.

Sanabria estaba acompañado por su esposa, Carolina Cruz (Presidential Diamond) y el puriscaleño Allan Badilla, quien con el título Royal Diamond es el líder con mayor rango dentro de la organización en Costa Rica. Solo tres rangos más separan a Badilla del puesto más alto de Melius -el Crown Ambassador- y según la tabla de ingresos de la empresa el tico se embolsaría unos $120.000 residuales al mes. ¡Nada mal!

Según la líder Carolina Cruz, en un video publicado en el canal de Youtube de Bimillonarios Pro, esto es lo que residualmente ganan, por rango, los socios élite de Melius. Captura de pantalla Youtube
Según la líder Carolina Cruz, en un video publicado en el canal de Youtube de Bimillonarios Pro, esto es lo que residualmente ganan, por rango, los socios élite de Melius. Captura de pantalla Youtube

Para los que de seguro se harán la pregunta, un reconocido expresentador de televisión y su esposa, ambos muy visibles en la promoción en Costa Rica de este tipo de sistema, no estaban en el evento de aquella noche. La pareja -que tiene el rango Esmeralda en Melius- se ausentó ese día porque, justamente, estaba en Dubái.

Empieza la función

Globos morados y blancos -en alusión a los colores de Melius-, el “Bienvenidos Billonarios Pro” en las alturas y una melodía “triunfadora” sonando a todo volumen, amenizaron el ingreso al elegante salón.

De entrada me sorprendió la gran cantidad de personas que hacían fila para ser parte del evento. En su mayoría eran jóvenes, aunque entre la audiencia había algunos hombres entre los 40 y 50 años, un no vidente y un muchacho con discapacidad intelectual.

A las 7:20 p. m. se dio la señal de ingreso. Una mujer elegantemente vestida gritó que los “invitados” podían entrar por determinada puerta y me di por aludido. La realidad es que yo no sabía si era invitado o no, y menos tenía idea de quien era mi anfitrión. Había llegado allí gracias a un mensaje de Whatsapp que me indicó la hora, fecha de la cita y otro importante detalle: que era una actividad “gratuita”.

El mensaje provino de una empresa llamada Roga Investors, asociada a un conocido influencer del país. No me preguntaron quién era yo, ni a lo que me dedicaba, ni nada. Solo me dieron la información del evento, agregando que sería dirigida por "los líderes más grandes del país”.

Entonces, como estaba medio perdido, solo ingresé entre el tropel de personas y me senté en una silla cualquiera.

-¿Usted es invitado?-, me preguntó una muchacha que se sentó a mi lado.

-Sí, creo que sí, aunque no se exactamente quién me invitó- le contesté entre risas, aunque suponía que era invitado de Roga Investors.

Aunque la reunión efectuada en el San José Palacio no lució así de llena, muchas de las convenciones de Melius son muy concurridas. La imagen corresponde a un video promocional de Melius Global Launch, un importante encuentro de la compañía. Captura de video
Aunque la reunión efectuada en el San José Palacio no lució así de llena, muchas de las convenciones de Melius son muy concurridas. La imagen corresponde a un video promocional de Melius Global Launch, un importante encuentro de la compañía. Captura de video

-Bueno, por ahí debe estar él socio que lo invitó. Pero si no lo encuentra tranquilo que yo misma le puedo ayudar, yo soy parte del equipo de esa muchacha-, me respondió señalándome a una jovencita rubia, de estatura media y elegante saco, a quien yo le calculé unos 24 años.

Luego, la recién conocida me confió que antes pertenecía a una empresa similar con sede en México, pero que se había dado cuenta que era una organización medio corrupta, pues le otorgaba “rangos” a algunos socios sin tener los requisitos o méritos para tenerlos. Sin embargo, con Melius se sentía muy segura, para ella esta "sí era una empresa sería”.

Luego prosiguió el interrogatorio.

-¿Y usted a qué se dedica?- preguntó la chica.

-Soy periodista-.

-¿Pero de los buenos o de los malos? Es que ahora andan unos que pasan mal informando todo lo que hacemos-, replicó.

-Soy periodista, escribo sobre diversos temas. Pero no vengo como periodista, simplemente vengo a la actividad porque quiero conocer el negocio, ver que pasa aquí pues no se nada-, respondo, algo cortante.

-Ah bueno- me dice, se pone algo seria y se voltea.

Tan solo un minuto después se apagan las luces, el foro aplaude y un video comienza a proyectarse en una pantalla blanca. La proyección hablaba sobre hacer cosas diferentes y atreverse a romper el status quo aunque, por ese motivo, podrían llamarlo “loco” si lo intenta. O algo así.

Lo llamativo es que el video presentaba a su propio “loco” y era el mismísimo Allan Badilla. Era su presentación oficial, por lo que de inmediato el extrovertido puriscaleño entró en acción.

“Buenas noches Costa Rica. ¿Cómo están?”, exclama Badilla luego de ser bañado por una sonora ovación.

“Dice el video que soy un loco, pero yo creo que más que un loco soy un rebelde”, agrega emocionado y en alta voz. Badilla, al menos para los socios de Melius, es como una especie de gurú, un héroe, un rock star, un modelo de éxito que merece la admiración de todos.

Según el sitio Businessforhome.org, en cuestión de pocos días Badilla logró escalar varios rangos en la empresa Melius, ubicándose como un referente para Latinoamérica y el mundo de un emprendedor “exitoso” . Su repunte fue tan sorpresivo que los hermanos Islam (Monir, Moyn y Ehsaan), fundadores de Melius, felicitaron al tico en sus redes sociales.

Por eso Badilla habla con propiedad. Él da cursos y capacitaciones en todo el mundo y dice vivir prácticamente montado en un avión. Lo más llamativo es que se presenta ante su público como un ‘mae’ sencillo, dicharachero y hasta podríamos decir que mal hablado, porque los madrazos son parte de su discurso.

El puriscaleño Allan Badilla es una figura muy reconocida en el mundo de los negocios multinivel. En su perfil de Instagram se hace llamar networker profesional y en Melius es una pieza clave. Tomada de Facebook
El puriscaleño Allan Badilla es una figura muy reconocida en el mundo de los negocios multinivel. En su perfil de Instagram se hace llamar networker profesional y en Melius es una pieza clave. Tomada de Facebook

“Yo soy orgullosamente de la tierra del chicharrón. Estudié en una escuelita de Puriscal que se estaba cayendo en una época que había temblores. Luego estudié en el colegio de técnico de Puriscal y en la universidad estudié periodismo y luego una especialización en mercadeo. Tuve títulos, pero eso solo me sirvieron para regalárselos a mi mamá”, comentó Badilla.

“Cómo emprendedor quebré como cuatro negocios. Que qué bruto, pues sí, qué le vamos a hacer. Incluso estuve endeudado con un préstamo que superaba los $400.000. Además en todo lado me pedían el idioma inglés para trabajar y yo no sabía hablarlo. Es más, todavía no se hablar el ‘hijoe’... inglés, pero aquí estoy”, agregó.

El rango más alto de Melius es ‘Crown Ambassador’. Lo que promociona la empresa es que, si usted logra obtenerlo, tendría ingresos residuales que sobrepasan el $1 millón al mes.

Badilla agrega que gusta de narrar todas sus peripecias empresariales, pero solo para que la gente entienda que cualquiera que se lo proponga puede triunfar en la vida.

“Me dicen mucho, ¡que dichoso Allan, que la va tan bien en la vida!. Pero yo les digo que no siempre fue así, que simplemente me dediqué a aprender habilidades diferentes y la pegué...A mi me gusta el campo y respeto a mis colegas periodistas, pero a mi no me alcanzaba. En el campo no se gana tanta plata”, dice en tono triunfador.

Los socios de inmediato lo ovacionan y el volumen de la música sube para potenciar la frase. A esas alturas me comienzo a sentir como en una especie de culto religioso, en donde en lugar de decir “amén” los “feligreses" responden con muletillas como “huuuuuuuu” y “woowwwwww”. Eso pasa a cada rato, como si fuese una regla.

Badilla continúa: “hay mucha gente que critica, pero en el mundo hay dos clases de personas: las que dicen tener la razón y las que tenemos los resultados. ¿Están de acuerdo con eso?".

“Huuuuuuuuuu”, responde el público.

“Si está de acuerdo hágalo y si no, nosotros lo seguiremos haciendo”, agrega entre risas.

He de reconocer que, a diferencia de varios videos que circulan en Internet, en la capacitación de Melius a la que asistí no hubo brincos, ni bailes, ni cantos de Color Esperanza, ni gritos en los que los asistentes vociferan frases como “somos millonarios”. Fue, en comparación con esos ejemplos, una reunión bastante sobria.

Reunión de Melius

Forex y la técnica de copiar y pegar

En su aplaudido discurso, Badilla contó la historia de cómo se relacionó con la empresa Melius. Dice que mientras viajaba en un avión se encontró con la revista Forbes (versión Medio Oriente) y la edición en la que los hermanos Islam aparecen nombrados como “líderes de la innovación".

Contó Badilla que no dudó en contactar a los Islam para formar parte de su organización, que se presenta ante el mundo como un desarrollo “tecnológico” dedicado a al posicionamiento global de distintas aplicaciones.

Una de esas aplicaciones es iGOTRADE, que por medio de la academia iGOLEARN, promete "educar al socio” a utilizar el sistema de intercambio de divisas Forex y cryptomonedas a cambio de una suscripción mensual ($199 con el plan más económico).

Badilla da a entender que ganar con iGOTRADE es sencilla, tan sencillo como “copiar y pegar”. Según lo que logré captar, la aplicación misma tiene sus propios analistas, quienes envían a los socios recomendaciones de inversión que tan solo deben ingresar a la plataforma. Nada más, con unos pocos clicks.

Los hermanos Monir, Moyn y Ehsaan Islam son los fundadores de Melius. Viven en Dubái y has estado de visita en Costa Rica y otras países de Latinoamérica. Tomada de Facebook
Los hermanos Monir, Moyn y Ehsaan Islam son los fundadores de Melius. Viven en Dubái y has estado de visita en Costa Rica y otras países de Latinoamérica. Tomada de Facebook

Si mi mamá me dice no Allan, yo no quiero aprender nada, yo ya estudié demasiado, entonces ella solo copia y pega las señales o recomendaciones de inversión que le da la empresa y por eso ya tiene beneficios. ¿Cuánto debe invertir mi santa madre?... $5, $1.000, $15 ó $20”, dice Badilla.

En un tono un tanto sarcástico agrega: “Si usted cree que esa (cantidad de dólares) podría afectar el patrimonio de todas sus generaciones no lo vaya a hacer por favor, ni se le ocurra”.

Al respecto, ojo lo que agregó Asdrúbal Sanabria: “El mes pasado, de 35 recomendaciones que envió la compañía 30 resultaron exitosas en Forex”. Un dato que mereció otro sonoro “wowwwww” y los respectivos gritos y aplausos.

¿Y para los que quieren aprender algo más que copiar y pegar? ¿Hay otra opción?

“Para eso le damos varias sesiones a la semana gratis... Son sesiones con educadores en tiempo real que le dicen a usted lo que tiene que hacer... Es dar cuatro clicks, si usted sabe dar cuatro clicks hágalo, sino ni se le ocurra”, agrega Badilla.

Los “invitados”, a los que se puede identificar por sus rostros expectantes y poses algo tímidas, guardan silencio ante tan seductora información. No dicen nada, pero les brillan los ojos.

¿Ganar dinero desde el celular para hacerte millonario?

Wow, el celular

Durante la velada, los líderes de Melius recordaron varias veces que, en ese preciso momento, un grupo de ticos estaban trabajando, probando los productos y “callando bocas” en Dubái. ¡Todo pago!, recalcaron.

Asdrúbal Sanabria, por ejemplo, nos los recordó cuando fue su turno de tomar el micrófono, mencionando aquel exótico destino para introducir su discurso.

¿Lo recuerdan?: "aquí no vamos a obligar a nadie, usted al final le va a decir a la persona que lo invitó si sí, o si no. Si usted dice que no, no hay ningún problema, pero si dice que sí vamos a trabajar juntos y vamos a poder ir a Dubái”.

Después de todo, qué mejor que una meta clara y ambiciosa para motivar a la gente, romper el hielo y captar la atención.

La sede central de la compañía Melius se encuentra en Dubái, uno de las ciudades más modernas de los Emiratos Árabes Unidos

Ya en calor, Sanabria continuó diciendo que a las personas las educan para sacar muchos títulos, pero convencido afirmó una cosa: existe algo mucho mejor.

“No es que yo hablé mal de la U, pero eso no lo es todo en la vida. Existe algo mejor”, aseguró.

Eso que Sanabria llamaba “mejor” era el sistema de aplicaciones que ofrece Melius, que además de iGOTRADE, incluye iGoluxe -especializada en turismo-, Triva- sobre telecomunicaciones satelitales-, iRide -sobre servicios de transporte privado, tipo Uber.

Durante su participación, Sanabria se dedicó a alabar los atractivos de cada una de las aplicaciones, explicando todos y cada uno de los beneficios residuales que los “socios” van a recibir por promocionarlas y, básicamente, poner a más personas a trabajar en la red.

Asdrúbal Sanabria es de Cartago. Al igual que Allan Badilla es un reconocido networker y se ha ubicado muy bien en la compañía Melius. Tiene el rango de Presidential Diamond. Tomada de Facebook
Asdrúbal Sanabria es de Cartago. Al igual que Allan Badilla es un reconocido networker y se ha ubicado muy bien en la compañía Melius. Tiene el rango de Presidential Diamond. Tomada de Facebook

“Es que es una locura. Imagínate, hablar por teléfono desde otro país sin que se la vaya a uno la señal porque es satélital”, comentó Sanabria.

Y entonces el “wooooowww” volvió llegar.

“O imagínense, ganar plata por recomendar un servicio de transporte sin tener ni siquiera que manejar”, agregó.

Y va de nuevo: “woooowwww”.

El momento cumbre de la exposición llegó cuando Sanabria le pidió aplausos al celular. Sí, al celular.

Para Sanabria, la gente aún no termina de creer en el poder de las aplicaciones para generar dinero y, por ese motivo, muchos pierden una gran oportunidad de progresar en la vida.

“No es difícil ganar dinero, sino que la forma de ganar dinero cambió”, afirmó entusiasta, por lo que el teléfono celular, literalmente, fue ovacionado esa noche como toda una estrella.

La compañía Melius, según se lee en varios sitios promocionales, estaría habilitada para hacer negocios en unos 160 países.
Ella es la más

A continuación entra escena “la mujer con más ingresos por marketing por suscripción de toda Latinoamérica, orgullosamente costarricense es Carolina Cruz”, exclama Allan Badilla con voz de concurso.

Cruz es como una mujer maravilla. Ella asegura que, con su trabajo en el negocio, sacó a su familia adelante y trajo comida a una nevera un tanto vacía.

“Cuando empecé en esto yo tuve que taparme los oídos para no escuchar a mi papá diciéndome que mejor me devolviera a la universidad y a mi mamá diciéndome que era una estafa. Pero ahora ven que yo tenía razón”, aseguró.

Agrega Cruz que su idea inicial con la compañía era ganar unos $1.000 extra al mes, sencillamente para doblar lo que obtenía de salario mensual. Para ella, eso hubiese sido genial.

“Pero lo que yo no me iba a imaginar es que apenas dos años después iba a ganar 120 veces más. No digo la cifra porque muchos no me van a creer”, expresó Cruz.

La líder de Melius, Carolina Cruz, ha viajado por varios países de América promocionando las aplicaciones de Melius. Es una mujer fuerte dentro de la organización. Tomada de Facebook
La líder de Melius, Carolina Cruz, ha viajado por varios países de América promocionando las aplicaciones de Melius. Es una mujer fuerte dentro de la organización. Tomada de Facebook

Yo saqué la calculadora e hice la cuenta: $60.000 al mes, lo que coincide con los supuestos ingresos que recibe el rango de Presidential Diamond en Melius.

Cabello castaño, atractiva y coloquial en la manera de expresarse, Cruz envuelve al público con su mensaje. Luego de contar la historia de su vida y tener a la audiencia a sus pies, pide a todos aplausos para contarnos algo "súper bueno”.

En una especie de pizarra, Cruz comienza a hacer números del buen negocio que es invertir en Melius.

“Díganme una cosa, ¿cuál negocio inicia usted con $199 al mes? Ninguno, ni un carrito de copos”, comenta.

En la pizarra hace cálculos de ganancias residuales que califica de “locura”, y aunque los números suenan muy bien a decir verdad yo no entendí nada de lo que hizo. La misma Cruz reconoció que, la primera vez que vino a los eventos de invitados, no entendió nada. Así que me sentí aliviado.

Donde no me sentí tan bien fue cuando nos dijo que dejáramos de ver Netflix y nos conectáramos de una vez por todas con las sesiones de unos cracks que nos iban “a hacer ganar”.

Pero el impacto fue mayor cuando Cruz, en tono triste, se lamenta de las personas que le dicen no creerse capaz de iniciar en el negocio.

“Ayyyyyyyyyyyyyyy”, exclama la audiencia siguiéndole el juego.

“Pues ahí sí me preocupa. Porque si usted no es capaz de agarrar el dedo y copiar, luego pegar, abrir y cerrar una ventana cuando le digan, pues yo no sé usted de qué será capaz”, concluye entre una ola de aplausos.

Testimonios

La última parte del evento incluye una sección de testimonios. Socios que han conseguido sobresalir en la industria intentan convencer a los invitados que si ellos pudieron, todos pueden.

Entre las historias está la mamá de dos hijos que, antes de entrar al negocio, no tenía tiempo de ser mamá y esposa presente; la extranjera que estaba en el hoyo económico pero que ahora le paga un colegio privado a sus retoños y, por si fuera poco, el ex chofer de Uber, que gracias a su equipo ahora gana unos $2.000 al mes.

Sin embargo, el testimonio más fuerte es el de un joven de Guápiles, quien pasó de trabajar en las bananeras y en restaurantes de comidas a ahora andar ‘volando’ con Melius y con el firme objetivo de retirar a su padre del duro trabajo en el campo.

Hago una pausa en la narración pues quiero contarles cómo me siento casi al final del encuentro de Melius. Yo, que siempre me he preciado de ser racional, que no juego lotería y todo lo cuestiono, me comienzo a sentir un poco seducido por la propuesta. Lo digo con algo de pena, pero es la verdad.

Entre el 19 y 20 de octubre se realizó en San José un evento internacional de Melius. Las banderas de los países donde funciona la empresa estuvieron presentes en la gran fiesta. Captura de video
Entre el 19 y 20 de octubre se realizó en San José un evento internacional de Melius. Las banderas de los países donde funciona la empresa estuvieron presentes en la gran fiesta. Captura de video

“¿Será posible que esto sea cierto?", me pregunto.

“Es que los veo a todos tan felices y convencidos del negocio. ¿Será que yo soy el cerrado que no quiero abrir mi mente a otra cosa? ¿seré un mediocre alineado por el sistema? ¿estaré perdiendo la oportunidad de mi vida por prejuicioso?", pienso.

Luego de los testimonios se termina el evento. Pero no han pasado ni dos minutos cuando se forman varias rondas de “invitados” alrededor de un “socio”, líder de equipo o como se llamen.

En algunas de esas rondas los líderes evacuan ciertas dudas a los invitados, pero no solo eso. Ellos intentan que, animados por aplausos y frases motivadoras, se comprometan públicamente a adquirir uno de los paquetes que ofrece la compañía: el Bronze, de $199, el Silver de $549, o el Gold, de $999.

Tiene lógica, esos líderes ganarían comisiones si alguno de los invitados se suma a su equipo, comprando alguno de los paquetes.

Yo, antes de que me involucraran en la dinámica, salí de uno de los círculos y, claro, no adquirí nada. Me fui a casa y, apenas pasé de la puerta, mi esposa me preguntó cómo me fue con Melius.

Le conté todo lo que escuché, de lo feliz y enérgica que se ve la gente allí y de lo fácil que los líderes hacen ver el mecanismo para salir de pobre.

“Ya te lavaron el cerebro”, me respondió entre risas.

Me reí y le dije: “creo que un poco”.

Una semana después de tales cuestionamientos saqué unas conclusiones muy personales. Según mi criterio fui bombardeado con varios cohetes de publicidad atómica; en mis propias narices y sin búnker donde resguardarme. Pensé que estar a expuesto a casi dos horas de mensajes y propuestas de negocio que dicen dejar mucha plata, sacarte de deudas para siempre y salvar a tu familia del abismo, podrían seducir y derribar los criterios de cualquiera.

¿Usted qué piensa?

Yo solo sé que, aquella noche fría de febrero, muchos alzaron la mano, apostaron por el negocio y finalmente se acostaron soñando con Dubái...la gran Dubái.

Una infografía que le ayudará a entender Forex de una manera clara y precisa. Cortesía de El Financiero
Una infografía que le ayudará a entender Forex de una manera clara y precisa. Cortesía de El Financiero