
En un recorrido hecho a su medida, Filippo Ganna arrasó en la contrarreloj de la 10ª etapa del Giro de Italia, este martes con final en Massa (noroeste del país), donde Jonas Vingegaard, solo 13º, decepcionó pese a que se acerca a la maglia rosa.
Mientras que la tendencia en las grandes vueltas se inclina cada vez más hacia contrarrelojes más cortas y con repechos, el rodador italiano del equipo Netcompany Ineos no dejó pasar la oportunidad de un recorrido largo (42 km) y llano como una hoja de lasaña.
“Por fin un recorrido para mí, sin puertos que escalar”, celebró el poseedor del récord de la hora y doble campeón del mundo de la especialidad (2020, 2021), que puso sobre las carreteras de la Toscana toda su potencia para rematar la faena con una media asombrosa de 54,921 km/h, un récord sobre una distancia así en una gran Vuelta.
Su compañero neerlandés Thymen Arensman terminó segundo, a casi dos minutos (1:52), justo por delante del francés Rémi Cavagna (1:59).
Entre los hombres que pelearán por estar en el podio de Roma, Arensman es el gran beneficiado del día al subir del sexto al tercer puesto de la clasificación general, todavía encabezada por el portugués Afonso Eulálio, que consiguió defender su maglia rosa en un alarde de coraje.
“He sufrido, sufrido, sufrido, pero al final sigo aquí”, reaccionó el escalador del equipo Bahrain que, tras esta única contrarreloj de esta edición de la Corsa Rosa, conserva 27 segundos de ventaja sobre su perseguidor, Jonas Vingegaard.
El danés, grandísimo favorito de este Giro, no firmó una gran contrarreloj, cediendo tres minutos exactos con respecto a Ganna en un recorrido ciertamente desfavorable para su físico ligero.
Incluso ha perdido algo de tiempo frente a otros escaladores como Derek Gee-West o Ben O’Connor. Solo Felix Gall, Jai Hindley, Giulio Pellizzari, enfermo en los últimos días, y el francés Mathys Rondel, que baja al undécimo puesto de la general, rodaron más lento entre los favoritos.
“Una contrarreloj en un recorrido tan largo y totalmente llano no es realmente mi especialidad. Nunca he brillado en este tipo de terreno. Al final, creo que no me ha ido del todo mal. Estoy bien colocado en la general, ya no muy lejos del rosa”, reaccionó un Vingegaard sonriente en la zona mixta.
La undécima etapa, el miércoles, de 195 kilómetros entre Porcari y Chiavari (noroeste), no debería suponer una amenaza para que Eulálio pierda la túnica rosa.
Otra cosa será la llegada de la montaña el fin de semana.
La edición 109 del Giro de Italia finalizará el 31 de mayo.
