
Miguel “Piojo” Herrera salió del fútbol de Costa Rica por la puerta de atrás. Durante su año en el país, se hizo adicto al chifrijo, pero nunca aprendió a entender bien las particularidades de esta eliminatoria de Concacaf ni de la Selección que pretendía llevar al Mundial.
Que leyó mal los partidos, que falló en las convocatorias, que insistió en jugadores que no daban la talla, que dio patadas de ahogado cuando convocó a veteranos... Todo eso ya se ha comentado. Pero ahora nos toca lidiar con una versión lastimera del “Piojo”, que anda por medios de comunicación mexicanos quejándose del “terrible trato” que le dimos en Costa Rica.
De sus cansones lamentos, sobresale uno: los señalamientos hacia los periodistas, a los cuales califica de “malos” solo porque llegaban a las conferencias a ponerlo contra las cuerdas mientras el proyecto se iba de pique.
Como de costumbre, todo es culpa de la prensa, cuando en realidad ningún comunicador tiró centros a las nubes, ni erró goles frente al marco, ni se quedó parado en los tiros libres, ni lanzó saques de banda sin puntería.
La prensa tampoco hizo las convocatorias, ni las alineaciones, ni los cambios, ni estaba viendo para otro lado cuando el rival se nos venía encima sin que hubiera respuestas desde el banquillo, como ocurrió ante Nicaragua y Haití. Sí hubo fuerte presión de algunos periodistas para convocar a Celso Borges (hasta lesionado, al estilo del Cid Campeador), pero ahí también fue error del señor Herrera, porque claudicó de su idea de darle más protagonismo a los legionarios y terminó llamado futbolistas que no aportaron mayor cosa.
A don Miguel le queda muy fácil volver a México a explicar su fracaso a través de otros, como si él no fuera responsable principal de este naufragio. Aparece en micrófonos amigables, donde no lo van a cuestionar, donde tira su versión sin contrapesos ni preguntas comprometedoras. Y seguramente así seguirá, hasta conseguir otro trabajo sin aceptar esta mancha en su currículum.
El “Piojo” regresará al país estos días para finiquitar asuntos con la Federación, un ejercicio normal y responsable de ambas partes cuando se rompe la relación laboral, para que todo quede en orden y sin disputas a futuro. Quizás en esta visita le podamos tener a mano una cajita de klínex. Y así ve que no le guardamos rencor.
