Mientras todos los futbolistas de la Selección de Costa Rica le daban la vuelta al Estadio Nacional, como muestra de agradecimiento a la afición, el futbolista Carlos Martínez, de 23 años, meditaba cómo pedirle la camiseta a su compañero Keylor Navas, al cual hace menos de un mes solo veía en televisión. ¿Estaría mal hacer eso? Muchos pensamientos pasaron por la cabeza del jugador de San Carlos, los mismos que anteriormente le impidieron atreverse con Bryan Ruiz o Celso Borges.
Cuando el zaguero ha enfrentado a Ruiz y Borges en los partidos entre San Carlos y Alajuelense se hacía preguntas similares y al final del juego no se animaba: “es que soy una persona muy tímida”, contó a La Nación la tarde de este jueves, cuando aún recordaba con emoción las experiencias de las últimas semanas.
“Siempre contra la Liga yo decía ‘le tengo que pedir la camiseta’. Pasaba todo el santo partido pensando en eso y no me atrevía, yo pensaba que fijo ya se la había dado a otro y al final en ningún partido se la pedí; igual pasó cuando llegó Celso”. La historia finalmente cambió el miércoles y fue el cierre perfecto para el día de su cumpleaños.
Le pidió a Keylor el preciado regalo en un ambiente inmejorable y con un resultado soñado para Costa Rica y Martínez. El panorama de su primer partido como titular no podía ser mejor, porque no era cualquier camiseta, era la camiseta con que se cerró la eliminatoria.

“Le dije: ‘¿Keylor no me quiere regalar la camisa?’ Él me contestó que ahorita me la daba y cuando me la dio me dijo: ‘espere y la firmó'. Le puso dedicatoria y todo, así fue como pasó”. Martínez se dejó la de Costa Rica, la que más le interesaba, mientras Jewison Bennette también recibió una del París Saint Germain.
“Esta vez sí me atreví, todo el rato mientras dábamos la vuelta a la cancha lo estuve pensando y esta vez sí me atreví para pedírsela, porque luego uno se arrepiente, uno por una tontera, porque realmente él es muy buena gente”.
Esas dudas sobre pedir una camiseta o una foto estuvieron presentes en todo el proceso desde que se inició el microciclo, porque para ese momento ya compartía con Bryan Ruiz. Más tarde se incorporó Celso Borges y después Navas.
“El hecho de solo ver a Bryan... yo lo primero que quería hacer era pedirle una foto, pero decía no, ahora es mi compañero, debo aguantarme un toque, no sé por qué pensaba eso. Cuando llegó Celso ni qué decir y luego Navas, era como estar soñando yo pensaba ‘esto es irreal’”, mencionó entre risas.
Y así se sintió hasta que terminó el partido contra Estados Unidos. Todo parecía tener un poco de ficción en la mente del defensor que se plantó en la zaga como si tuviera 50 partidos vestido con la Roja. Hace poco ni siquiera tenía un entrenamiento con esa selección y después estaba compartiendo camerino con sus ídolos, esos que cuando tenía 15 años lo hicieron subirse a un pick up para festejar los triunfos de Brasil 2014.
Por fin entendió que estaba viviendo una realidad al ver a su novia, a su mamá y a su hermana cuando salía del estadio. Aunque iba tranquilo, todo cambió cuando se las topó.
“Fue bastante bonito, (...) yo no las había visto pero en ese momento pensé, esto es real, ahí se me salieron las lágrimas un poco y las abracé, porque ellas saben lo que soy de fiebre de esto, del fútbol, pero sobre todo, de la Sele, soy muy aficionado”.
“Cuando juega la Sele paso con la camiseta puesta tres días antes, así combine o no, porque mi novia me dice que eso no combina, pero no importa, la debo tener puesta porque juega la Sele, paso dos horas antes del partido viendo previas y todo, veo el resumen dos veces, ellas saben que soy así, ahí fue donde nos llenó mucho de sentimiento, porque que me tocó pasar por esto en tan poco tiempo”.
Carlos asegura que cuando su familia y él apenas celebraban el llamado al microciclo, se dio cuenta de que estaba en la lista final y mientras entendía lo que estaba pasando, debutaba en un partido eliminatorio (ante El Salvador). Después ya estaba en su primer juego como titular y luego celebraba los 23 años con la camiseta de Keylor Navas, su compañero de camerino. “Fueron muchos sentimientos encontrados”.

