Cuando el talento escasea es el momento en que más se lamenta que un futbolista tome una mala decisión. El conflicto entre Jimmy Marín y Gustavo Matosas acabó por castigar al timonel Rónald González, quien se quedó sin uno de los prospectos más destacados de su generación.
El tiempo es corto y hay poco espacio para las pruebas. Ante la falta de futbolistas consolidados en ataque, este año se presagiaba como clave para empezar a pulir a los mejores talentos, a las puertas de una hexagonal que desde ya pinta muy complicada.
La precipitada salida de Matosas acortó el tiempo y ahora el año 2020 se presenta como determinante para que cinco jóvenes se consoliden definitivamente en la Mayor, y aumenten sustancialmente las posibilidades de clasificar al próximo mundial.
A Marín se le ocurrió que no iba a pasar nada cuando le avisó a Matosas a través de un mensaje de texto que tenía que enrumbarse a Israel para firmar su primer contrato afuera. Solo faltaban cuatro días para afrontar la Copa Oro y su inesperada salida dejó a la Sele sin la posibilidad de cubrir su vacante, pues ya se había acabado el plazo que otorga Concacaf.
El error de comunicación terminó en un castigo de seis meses para el futbolista, que podrá volver a la Tricolor hasta febrero del 2020, si es que González lo considera oportuno.
A estas alturas del camino, Marín debería ser, junto a Rándall Leal e Ian Smith, el joven con más minutos en la Tricolor absoluta, a razón de su desempeño en Herediano y de su más que demostrada capacidad.
Pese a lo sucedido, también hay que decir que Marín tiene apenas 22 años; se puede considerar a todas luces 'normal' que cometa un error.
Por eso lo coloco dentro de los cinco jugadores jóvenes que deberían consolidarse en la Sele durante el 2020, si es que realmente se aspira a alcanzar el boleto al próximo mundial. Si González quiere un salto de calidad, necesita que ellos dejen de ser promesas:
1. Jimmy Marín: Firmó con el Hapoel Be'er Sheva de Israel porque es un jugador diferente. Rápido, desequilibrante y encarador, Marín ya sabe lo que es cargar con la presión. El joven fue determinante para Herediano en la obtención de su último título y de la Liga Concacaf.
Aparte, su rendimiento creció en las fases decisivas, en donde tuvo alta repercusión. Por si fuera poco, tiene proceso de Selección y un Mundial Sub-20 sobre sus hombros.

2. Rándall Leal: Pese a sufrir algunos altibajos normales con la Sele Mayor, Leal tiene pólvora en sus pies. En Saprissa es pieza clave para la generación ofensiva y en la Tricolor también ha marcado alguna diferencia, principalmente de relevo.
Cuando ya está listo para partir al fútbol de la MLS, el volante morado debe confirmar su buen momento con un desempeño regular en la Tricolor; pasar de los chispazos a la solvencia.
El atrevimiento que muestra con los morados es el mismo que le permitió guiar a la Sele a su última cita juvenil, cuando se confirmó como la figura de Costa Rica en esa eliminatoria.

3. Ian Smith: Es el jugador más joven de su generación en partir al balompié europeo, en donde juega con bastante frecuencia en el IFK Norrköping de Suecia. Su proyección hizo que Óscar Ramírez lo llevara al Mundial de Rusia 2018, con la convicción de que en poco tiempo se podría afianzar en el combinado patrio. A la fecha, no es pieza fija de la Sele.
Jugó poco con Gustavo Matosas y sucedió lo mismo con Rónald González. El carrilero debe aclarar todas las dudas de los entrenadores y decir presente. Costa Rica necesita que se convierta en el relevo natural de Cristian Gamboa.
Mundialista infantil, juvenil y Mayor, es un futbolista rápido, con buenas condiciones para el juego de ida y vuelta y una enorme capacidad para lanzar centros al área. Si tiene ambición, el 2020 debe ser su año.
4. Ariel Lassiter: Tiene 25 años, es decir, su peso en la Sele debe multiplicarse el próximo año, pues está en la edad idónea para crecer en la Tricolor, después de recibir la confianza total de Andrés Carevic en Alajuelense.
El jugador más influyente de la ofensiva de la Liga, necesita que ese desequilibrio se traslade a la Sele, en donde tiene buenas opciones de destacar si rinde como se debe, pues el núcleo ofensivo que lideró el anterior proceso envejeció, y quedan vacantes disponibles.
Sin Bryan Ruiz, Daniel Colindres, ni Christian Bolaños, y con Joel Campbell venido a menos, Lassiter tiene la vía libre para que su velocidad e influencia crezcan.
5. Ronaldo Araya: Quizás sea demasiado atrevido afirmar que un jugador que fue suplente con Cartaginés en este torneo pueda afianzarse tan rápido en la Mayor. Lo que pasa es que Ronaldo Araya es, sin lugar a dudas, la gran herencia de Matosas. Si el joven de 20 años se lo propone, tiene todas las condiciones para consolidarse en la Tricolor.
Es punzante, tiene buen pie y desequilibrio, características esenciales en el fútbol internacional. Especialmente la profundidad, tan escasa en la ofensiva de Costa Rica. De él depende ganarse un puesto en el once de Hernán Medford en la próxima campaña y recuperar el paso.
Con Matosas cumplió, pero no es suficiente. Necesita ser constante y entrenar duro en su club, para luego recibir un llamado. La ambición número 1 del joven debe ser la de jugar siempre en su club; con el trabajo vendrá todo el resto.
Por cierto, no incluí a Allan Cruz porque, desde mi punto de vista, ya es una realidad en la Nacional.
El resto todavía son promesas.
