No encuentro un solo argumento de peso para justificar el llamado de un jugador de la Liga de Ascenso a la Selección Mayor.
Es sencillamente injusto.
Injusto para los futbolistas que destacan en Primera, e incluso para aquellos que todavía no reciben una oportunidad en la Mayor, pese a que saltaron al balompié internacional a causa de su buen rendimiento en Costa Rica.
Marco Ureña viene en alza en Alajuelense. Valga decir que tiene dos mundiales encima y largos procesos de Selección. Manfred Ugalde, en cambio, todavía es muy joven, aunque ya acumula 14 goles entre el torneo de Primera y Liga Concacaf. Al delantero morado le llegará su momento en la Mayor. Me parece que no está listo.
Hay jóvenes talentos a los que Rónald González no llamó en el pasado (al microciclo que recién concluyó solo podía convocar locales y de la MLS).

Por ejemplo, Bryan Rojas partió a Noruega (Tromso) después de una notable campaña en Primera División; también lo hizo Mayron George hace cinco años y Andy Reyes hace dos. Los tres participan a ratos en sus clubes.
Ninguno está consolidado, pero al menos tienen un común denominador: fueron titulares y destacaron en la Primera, lo que les permitió montarse en el avión para firmar un contrato fuera de Costa Rica.
Llamar a un futbolista de la Liga de Ascenso es injusto para todos aquellos talentos que han hecho lo suficiente para afianzarse y destacar en la división de honor.
Es pasarle por encima a figuras que se han ganado su lugar en el fútbol profesional, por sobre otros de menor rendimiento.
También es una contradicción, dada la urgencia de buscar jugadores dinámicos, acostumbrados a soltar rápido la pelota, cuando el estado de la mayoría de canchas de Segunda ni siquiera permiten jugar a ras de piso.
Rónald González convocó a Justin Daly (Sporting San José) a un microciclo y realmente no cumple con los requisitos. Puede que sea muy talentoso, pero tendrá que demostrarlo en Primera, como lo han hecho el resto de sus competidores directos.
