No importa si es practicante o no de alguna religión, pero si es aficionado a la Selección de Costa Rica de seguro gritó a más no poder: ¡Bendito sea el VAR!

Si los jugadores de la Nacional dieron todo en la cancha en el repechaje ante Nueva Zelanda, el jugador número 12 en esa ocasión fue el video arbitraje. No le restamos mérito a los miles de aficionados que viajaron a Qatar a apoyar en directo a la Tricolor, quienes lo hicieron muy bien, pero es que el VAR le devolvió el alma al cuerpo a jugadores, cuerpo técnico y los millones de fanáticos ticos en dos ocasiones.
La primera acción se dio al minuto 38, cuando Chris Wood marcó ante Keylor Navas para decretar el empate 1 a 1 que el árbitro central Abdulla Mohammed dio por valido en primera instancia. No obstante: ¡Bendito sea el VAR!. Al árbitro lo llamaron de la cabina, se acercó a la pantalla al borde del campo y muy rápido se dio cuenta de su error, ya que no vio una clara infracción sobre Óscar Duarte en la jugada previo.
Todo en orden y la Sele arriba gracias al tanto de Joel Campbell primero y a la ayuda que recibió Mohammed, que no lo puso en el centro de la polémica.
Si lo que paso en la primera parte era más que evidente y merecía invalidar el tanto de los neozelandeses, en el complemento solo el propio Abdulla no vio que la falta de Kosta Barbarouses no merecía la roja directa. El réferi pensó que la acción temeraria sobre Francisco Calvo era amarilla, pero de nuevo: ¡Bendito sea el VAR!
La llamada desde la cabina llegó otra vez y en esta ocasión el central apenas necesitó segundos para darse cuenta que la infracción era escandalosa y para su bien y el de los ticos corrigió y se dio la expulsión.
Pese a las muchas críticas que puede recibir el video arbitraje, de seguro hoy en día en Costa Rica nadie cuestiona esta bendita herramienta que llegó a acabar con tantas injusticias, al menos, en esta oportunidad las que se iban a cometer contra la Selección.
