Esteban Valverde. 23 mayo
Álvaro Saborío fue pieza clave de San Carlos en el Apertura y el Clausura, el norteño consiguió ganar ambos cetros de goleo. Fotografía: Rafael Pacheco.
Álvaro Saborío fue pieza clave de San Carlos en el Apertura y el Clausura, el norteño consiguió ganar ambos cetros de goleo. Fotografía: Rafael Pacheco.

Álvaro Saborío está de regreso con la Selección Nacional. La buena noticia es para él, porque a sus 37 años consiguió lo impensable: ponerse la camisa roja, sin embargo, con su convocatoria se encienden las luces de alerta para el fútbol tico, porque el delantero referencia de la Tricolor está próximo a los 40 años.

Costa Rica tiene un serio problema: no logra consolidar un centro delantero que releve al ariete que ha comandado la ofensiva patria desde la eliminatoria a Sudáfrica 2010. Es cierto, sin un ‘9’ nato la Nacional escribió la página más dorada de su historia al llegar a cuartos de final de Brasil 2014, empero, para Rusia 2018 ya extrañó al hombre de área.

Los 28 goles que marcó Sabo en la temporada, incluyendo el Apertura y el Clausura, le dan todos los méritos para estar en la lista del fogueo frente a Perú, porque no hay otro con su olfato goleador. De hecho, en la tabla de romperredes el jugador que más se le acerca es el florense Francisco Rodríguez, pero está 12 dianas abajo.

“Jugadores menores de 28 años que se perfilen como goleadores que anoten un promedio de 20 goles por temporada no hay en los equipos, por lo menos era para que estuvieran dos jugadores ahora haciendo eso en el torneo nacional, pero no se ven. Ahora para la Copa Oro está bien que llamen a Álvaro pero… ¿Y después?”, analizó el entrenador Luis Diego Arnáez.

Un dato que comprueba la teoría de Arnáez es que el sancarleño tuvo que lidiar con un zaguero central, Keilor Soto, como máximo competidor por el título de goleo del Clausura; el generaleño hizo once tantos mientras Saborío llegó a 12.

“Si hablamos de jóvenes que se perfilen como goleadores, no hay, hay que ser sinceros. Hay jugadores que hay que darles continuidad en la Selección, el único prospecto es Francisco Rodríguez, pero debe tener más participación en la red, porque se debe llegar mínimo a 20 o 25 goles sumando los dos torneos… Si usted ve, esas son las cifras de los goleadores europeos”, añadió el extécnico de Alajuelense.

¿Y los ticos? Si se analizan los principales anotadores de equipos en Costa Rica, hay un común denominador: no son ticos.

El Saprissa tiene como su delantero centro nato a Rubilio Castillo (hondureño), también Alajuelense posee un catracho con Róger Rojas, Cartaginés cuenta con Marcel Hernández (cubano), en Herediano está Aldo Magaña (mexicano), en Limón Júnior Murillo (colombiano) y Pérez Zeledón tiene a Lauro Cazal (paraguayo). Es decir, seis de los 12 planteles de la máxima categoría confían en foráneos para su ataque.

“El goleador es una raza que se dejó de producir porque me parece que se está jugando lejos del área, el fútbol tico no ha tenido ese deseo de ser ofensivo. A veces siento que la parte mental se falla, con Álvaro Saborío, por ejemplo, le puedo decir que lo formaron, primero se le trabajó la pierna derecha, luego la izquierda, después la cabeza y se consolidó como ‘9’, pero recuerdo ver a César Eduardo Méndez y otros técnicos una y otra vez practicando con él”, contó Manuel El Puro Ureña, especialista en formar talentos.

Desde la perspectiva del Puro, el prospecto más cercano para asumir el rol de atacante es Mayron George, quien juega en el Midtjylland danés.

“Híjole… Podría funcionar Mayron George, pero es que son cosas de trabajo que no se están haciendo. Para que me entienda, los jugadores están llegando a la Universidad debiendo asignaturas del colegio y ahí es donde se ven las falencias, eso es lo que está pasando con nuestros delanteros”, finalizó.

A sus 25 años George apenas tiene nueve participaciones con la Tricolor y todavía no ha celebrado.

Álvaro Saborío consiguió su objetivo y se metió en la Selección Nacional, su llamado es meritorio pero es alarmante para el fútbol nacional.

(Video) Álvaro Saborío encontró en el crossfit el aliado para alargar su carrera