Hay pocos argumentos tan sólidos para respaldar el trabajo de un técnico que el crecimiento de su equipo en la cancha. A Claudio Vivas se le pueden cuestionar algunas decisiones como director deportivo, pero también es justo decir que, en el terreno de juego, se reflejó un progreso.
Parece contradictorio, pero el nombramiento del timonel suramericano para afrontar los cuartos de final de la Liga de Naciones refleja dos realidades: Una buena y una mala.
1. La buena: Vivas ya tiene cuatro partidos encima, dos con la Mayor y dos con la Sub-23. El equipo se comportó a la altura en tres de los cuatro juegos; frente a Arabia Saudita (3-1) y Colombia Sub-23 (2-2 y 3-2)
Un equipo agresivo en la presión, con un juego práctico y vertical, mucha agresividad por las bandas y algunos futbolistas destacados, como el caso de Kenneth Vargas.
Al equipo poco esperanzador y sin evolución que afrontó la pasada Copa Oro, Vivas lo rearmó y estructuró un plantel con una idea mucho más certera en ataque. Y lo más importante, en poco tiempo.
Así que, a falta de menos de un mes para medirse con Panamá, la alternativa del argentino era la más responsable para la Selección Mayor. Por historia y jerarquía, caer de nuevo frente a los canaleros sería un golpe duro, sumado a que está en juego un boleto para la Copa América. Por el tiempo de trabajo, Vivas es la mejor opción.

2. La mala: La otra cara de la moneda es decepcionante. Otra vez regresa la fórmula de la improvisación a nuestro país. Un director deportivo que, en la buena teoría, debería enfocar todas sus fuerzas en el objetivo de regresar a los mundiales juveniles y reestructurar las ligas menores, acaba por dejar sus funciones prioritarias de lado.
No comprendo cómo hubo casi tres meses de tiempo para nombrar a un nuevo técnico y se terminó por utilizar a Vivas como ‘apagafuegos’.
Es inexplicable porque con antelación se sabía que Costa Rica se jugaba un boleto a Copa América y porque el tiempo de trabajo es oro. A la Sele le urge ejecutar un cambio generacional y, sea cual sea el entrenador definitivo, cada minuto cuenta.
Bien lo dijo Jorge Luis Pinto en una entrevista con Teletica.com, “el tiempo que se pierde en las selecciones no se recupera”.
También me parece poco sensato que se insistiera en buscar entrenadores que, por la realidad salarial de la Fedefútbol, eran casi imposibles de contratar.
Comprendo que Osael Maroto tenga muchas tareas sobre la mesa y entiendo que asumir una federación implique múltiples funciones, pero también hay una certeza absoluta de que, hoy en día, Costa Rica debe recuperar el trono de Centroamérica.
A pesar de que considero que la decisión del Comité Ejecutivo fue responsable, pues la prioridad es vencer a Panamá y sellar el pase a Copa América, también percibo como poco serio que se siga con la improvisación en los tiempos de trabajo.
Por el bien de Costa Rica espero que la Sele cumpla el objetivo en noviembre y que el nuevo entrenador elegido tenga excelentes atestados.
Aunque para ser 100% honesto, tengo la impresión de que lo que quiere un sector del Comité Ejecutivo es que Vivas saque la tarea y se quede definitivamente.
