
Orlando, Florida
Con un vendaje especial en su mano derecha, Álvaro Saborío protege la fractura que sufre en uno de sus dedos.
No podrá utilizar un yeso durante el juego ante Paraguay porque lo prohíbe el reglamento, de ahí que utilice una venda que cubre toda su mano. Aún cuando la dolencia puede generar dolor, el artillero no lo expresa.
Al contrario, en la práctica se muestra sonriente y efusivo con sus compañeros. En su caso, la fractura parece no ser una limitante. Puede que con esta lesión otro jugador se pierda el partido, pero "Saborío no", reconoció un miembro del cuerpo técnico de la Selección Mayor.
El miércoles entrenó con el resto del grupo, e incluso anotó un gol en el colectivo que disputó la Nacional ante el Puerto Rico FC, el pasado martes, en la cancha del Omni Gate Champions, el complejo deportivo y hotel en el que se instaló la Tricolor en Orlando, Florida.
El golpe que le provocó la fractura lo sufrió durante el enfrentamiento amistoso ante Venezuela, cuando ingresó como titular, pero fue sacado de variante en el intermedio del cotejo.
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Luchador. A sus 34 años, el delantero está acostumbrado a luchar con las lesiones. Esta es la novena que sufre el delantero en los últimos tres años, según un recuento realizado por La Nación.
La última fue una inflamación de la membrana sinovial d e la rodilla izquierda, que lo dejó fuera de los primeros amistosos en la era del técnico Óscar Ramírez ante Brasil y Uruguay el año anterior.
A inicios del 2013 tuvo un desgarro en el gastronemio de la pierna derecha y cinco meses después sufrió una recaída. Por si fuera poco, 10 días después volvió a tener otra molestia en la zona.
En noviembre de ese año lidió con un desgarro grado dos en el muslo derecho, que le impidió ser llamado por Jorge Luis Pinto para el choque contra Australia en Sidney el 19 de ese mes.
Un mes más tarde, una distensión muscular en la pantorrilla izquierda lo hizo perderse los juegos amistosos contra Chile y Corea del Sur.
Al ver la luz luego de seis lesiones, el romperredes vivió otro duro golpe: perderse Brasil 2014. El goleador se fracturó el dedo pequeño del pie derecho.
Un interminable número de dolencias, que aún así, no han frenado su deseo de llegar a Rusia 2018.
