
Durante décadas, las familias se reunían a ver un evento como el Mundial de fútbol ante el televisor y nada interrumpía los 45 minutos de cada tiempo, salvo la amena tertulia. Ahora, el evento pasó a ser el “Mundial de la segunda pantalla”, un fenómeno que debe interesar a padres de familia, educadores y hasta dirigentes y expertos en mercadeo deportivo.
“Quizás el mayor reto del fútbol moderno ya no sea mantener la pasión, sino recuperar nuestra capacidad de atención”, considera la especialista Raquel Hernández Baldares en un análisis sobre el tema. Hernández fue dirigente deportiva, es experta en mercadeo digital y docente universitaria.
Raquel Hernández analizó cómo impacta el fútbol las distracciones en tiempo real que generan las redes sociales como Instagram, TikTok o X. Desde su perspectiva, el concepto de la “segunda pantalla” transformó la manera en que se consume el deporte.
“Mientras se cobra un penal en el Mundial 2026, millones de personas estarán viendo simultáneamente TikTok, respondiendo mensajes de WhatsApp, revisando memes, comentando en X o desplazándose sin parar entre aplicaciones. El partido seguirá estando al frente, sí, pero la atención ya no.

“Y ese cambio dice mucho más sobre nosotros que sobre el fútbol”, indicó Hernández.
La especialista fue gerente de Unafut durante más de 15 años. Vivió la emoción de este deporte en los estadios; encabezó premiaciones y sabe lo que es una afición celebrando. Por lo tanto, tiene claro cuál es una de las grandes amenazas de este deporte.
“Desde hace años las plataformas digitales compiten ferozmente por el recurso más valioso del siglo XXI: nuestra atención. Ya no vivimos únicamente en una economía de productos o información. Vivimos en una economía de interrupciones. Cada notificación, cada video corto y cada algoritmo están diseñados para evitar que permanezcamos demasiado tiempo concentrados en una sola experiencia.
“El verdadero rival del fútbol ya no es otro deporte. Es el celular”, señala.
Según Hernández, este fenómeno en el Mundial es solo un caso más de la transformación de la capacidad de atención.
“Si hoy observamos dificultades para mantener la concentración durante un evento altamente esperado, como un partido mundialista, es razonable preguntarnos qué ocurre en contextos que exigen un mayor esfuerzo cognitivo, como una clase de matemáticas, una lección de estudios sociales, una reunión de trabajo o la lectura de un libro”, expresó a La Nación.
Hernández plantea que, desde la educación, este escenario genera una gran responsabilidad en los docentes y padres de familia, quienes deben fortalecer el pensamiento crítico, los hábitos de lectura y la capacidad de reflexión de los estudiantes, en medio de la jungla de distracciones.
La narrativa ya no la controla FIFA
En su análisis, menciona un cambio en el control de la narrativa del Mundial, la cual no depende únicamente de lo visto en la transmisión. Ahora, los algoritmos de las redes sociales seleccionan qué jugadas se vuelven virales o qué polémicas permanecen en la conversación pública.
Hernández añade que, debido a este fenómeno, dos personas pueden vivir el Mundial 2026 de maneras totalmente diferentes, según el contenido que el algoritmo les muestre.
En uno de esos “Mundiales”, Messi puede ser la más grande estrella de todos los tiempos; en el otro, Argentina es favorecida constantemente por la FIFA y los árbitros. Algo similar a las “burbujas” que aíslan a las personas en temas políticos o sociales.
“La conversación alrededor de los partidos ya no ocurre únicamente en la cancha ni en las transmisiones oficiales. Ocurre en tiempo real en redes sociales, en clips editados para TikTok, en memes virales, en reacciones instantáneas y en contenido fragmentado que muchas veces se consume más que el propio partido.
“Antes veíamos el juego completo. Ahora consumimos fragmentos”, agregó.
Sin embargo, Hernández no plantea esto como un “problema” en sí mismo, sino como una transformación de los hábitos.
"Quizás eso explique por qué las nuevas generaciones consumen los eventos de manera tan distinta. La Generación Z y las generaciones más jóvenes crecieron en un entorno donde la simultaneidad digital es la norma. Escuchar, ver, comentar, grabar y responder al mismo tiempo no representa necesariamente una distracción: representa la experiencia completa", señaló.
Hasta ahí todo bien. El problema es perder la capacidad de permanecer completamente presentes, incluso en actividades que requieren total concentración.
“Sucede en las conversaciones, en las películas, en los conciertos, en los viajes e incluso en las relaciones humanas. Cada experiencia compite constantemente contra una pantalla que promete algo más rápido, breve o estimulante. Por eso el Mundial es un espejo cultural”, amplió.
Todos recordamos nuestros primeros Mundiales con nostalgia y alegría, evocando momentos, lugares, amigos, etc. La investigadora se pregunta cómo recordarán este Mundial las personas. “Aunque cientos de millones vieron el torneo, la pregunta es, ¿cuántos estuvieron realmente presentes?”.
