
Así es el día a día de Tyson Gay en su refugio de Florida, una estrella condenada a ser un segundón, un hombre eminentemente callado y aburrido y con un único objetivo en la vida: ganar.
Todos los días Gay se entrena en la pista de atletismo del National Training Center (NTC), al norte de Orlando, en la cálida Florida.
Esa es su vida. La vida del segundo hombre más rápido de la historia. Una vida rutinaria, con chispazos mínimos, fogonazos de menos de 10 segundos (o 20 si hablamos de los 200 metros) cada dos o tres semanas. Una vida a la sombra de Usain Bolt, el hombre más rápido de la historia.
Solo dos atletas han bajado de 9,7 segundos en los 100 metros. Uno de ellos es Gay. Solo uno ha bajado de 9,6. Ese es Bolt. “Pero un día también estaré yo allí”, dice Gay, voz mínima, bajísima, casi inaudible, mientras explora su Blackberry.
“Es mi único objetivo. El resto me importa un comino, ¿las medallas?, ya tengo dos de los Mundiales, no me interesan. Solo quiero el récord del mundo. Sé que puedo, y para eso trabajo, para eso vivo”.
Gay vive como un ermitaño. Se levanta a las seis y media, desayuno, gimnasio, pista, masaje; al mediodía, comida en un quiosco de comida rápida; por la tarde, siesta y aburrimiento en casa, televisión y una PlayStation para jugar.
Bolt no para en casa, no para en Jamaica, y cuando está allí, después de entrenarse es el rey de la vida nocturna de Kingston, de los dance parties al ritmo de dancehall, de Vybz Kartel, su grupo favorito, el grupo de su gueto, Gaza.
A Gay no le conoce nadie por la calle; a Bolt, todo el mundo. Gay tiene 27 años, cuatro más que Bolt, con quien solo comparte un apellido de una sílaba y los gustos musicales.
“Bolt es simplemente un tipo alto, una zancada larga, poco más”, resume Gay, que parece un retaco paticorto cuando se alinea al lado de Bolt, casi dos metros, junto a los tacos en la salida de las carreras.
“Tyson no sale por la noche, vive frustrado: ha corrido los 100 metros en 9.69 segundos, una marca que hace un par de años habría sido considerada estratosférica”, dice Stroh, el masajista de Gay.
“Y ahora no significa nada. Tyson hace casi siempre grandes marcas y nunca llega al top ten de las noticias semanales en las webs. Ni siquiera salió cuando batió el récord de 200 metros en mayo. Tyson es invisible. En cambio, Bolt estornuda y ya es noticia”.
“Sé que soy fundamental para Bolt, que me necesita para ir más lejos. Y sé también que el atletismo es esto, duelos, los mejores contra los mejores, que es también donde está el dinero. Pero esto es algo que no siempre es posible. Para que haya un enfrentamiento bueno, los dos tenemos que estar perfectos, sin ninguna molestia, y, como se ve, eso es prácticamente imposible”, aseveró Gay.
Su entrenador, Lance Brauman, lanza una pregunta al aire:
“Bolt dio 41 zancadas para correr los 100 metros en 9.58 segundos, a 4,2 zancadas por segundo, mientras que Gay, que tiene las piernas más cortas, necesitó 44 zancadas para correr en 9.69 segundos, 4,5 por segundo. Visto esto, ¿quién es más rápido?”. ¿Quién corre más, pues, el rayo o su sombra?