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Dressel, sucesor de Michael Phelps y marido ideal

Dressel, de 24 años, firmó un nuevo récord olímpico al parar el crono en 47 segundos y 2 centésimas en la prueba que ganó: 100 metros libres

Caeleb Dressel, que se coronó este jueves monarca de la prueba reina de la natación, los cien metros libre, se ha ganado el corazón de Tokio 2020. El detalle de regalar a un compañero su primer oro en estos Juegos Olímpicos le ha supuesto muchos elogios.

Tras pasar por el podio y recibir el oro del relevo 4x100 libre, Dressel se fue a las gradas y lanzó su medalla a su compañero Brooks Curry, que había corrido las series de calificación a la final en su lugar.

“Tuve el trabajo más sencillo de la noche, así que sentí que él (Curry) lo merecía un poco más que yo”, dijo Dressel tras regalar la medalla a su compañero.

El lunes, en la final del relevo, Dressel nadó la primera posta en un tiempo de 47.26 segundos, situando a su equipo en primera posición, que ya no perdió.

Dressel es una persona que se hace querer, como repite su mujer, con la que se casó en febrero de 2021, Meghan Haila, su novia desde que son adolescentes. Se conocieron con 16 años en la High School, cuando ambos entrenaban como nadadores en el Boiles School Sharks de Jacksonville, Florida.

Caeleb y Meghan formaban parte de aquel equipo cuando el español Sergio López Miró, el primer técnico de Dressel, era el entrenador de aquella escuela.

El catalán, tras ser bronce en 200 metros braza en los Juegos de Seúl de 1988, se quedó en Estados Unidos y fue entrenador de aquella High School en Jacksonville entre 2007 y 2014, en que fue nombrado técnico nacional de Singapur, hasta regresar a Estados Unidos tres años después como entrenador de la Universidad Virginia Tech.

Tras la High School, en que el papel de Sergio López Miró fue importante, Dressel se marchó a nadar a la Universidad de Florida, mientras que Haila se fue a Florida State a nadar también.

Los duros y largos entrenamientos de ambos y la distancia podría haber sido un obstáculo para la pareja, pero su relación es fuerte, reconocen los dos.

“A decir verdad no ha sido siempre fácil, pero creo firmemente que cuando quieres emplear tiempo con alguien, buscas tiempo”, explicó Haila a la revista Odyssey.

“Ambos buscamos tiempo para estar juntos cuando podemos y lo hemos buscado para ir de un sitio a otro en Florida. La distancia nos ha hecho más fuertes como pareja”, añadió.

Dressel, que cumplirá 25 años en agosto, no busca la fama en la piscina.

“No necesito que la gente me mire. Ni busco ser célebre. Simplemente quiero ver hasta dónde soy capaz de llegar e intentar explotar mi potencial al máximo. Es todo”, afirma el nadador.

Probablemente no llegue a las 23 medallas de oro olímpicas de Phelps. Lleva cuatro, con las dos conseguidas ya en Tokio, y busca cuatro más en la capital japonesa. A ellas les suma trece títulos mundiales frente a 26 de su mítico compatriota.

Pero Dressel dudó por momentos en continuar en la natación, sobre todo tras una operación de nariz en 2014, en que decidió dejarlo.

Casi medio año después, Dressel envió a su entrenador de entonces, Jason Calanog, la foto de una piscina. “Su manera de decirme que volvía”, resume este último.

El día que volvió a nadar, quedó grabado en su memoria. “Me fortaleció. Fue como un nuevo bautismo”, asegura el nadador.

Después de aquella crisis vocacional, Dressel se puso su primer tatuaje en su hombro izquierdo, un águila con las alas desplegadas, inspirado en su pasaje preferido de biblia.

Ahora su brazo está saturado de tatuajes, con una bandera estadounidense, un oso negro, símbolo de “fuerza y potencia”, y muchas referencias a sus raíces de Florida: un cocodrilo en el codo, el emblema de la universidad de Florida, naranjas, magnolias.

¡Y cómo no!, los aros olímpicos en su antebrazo derecho.

Tras sus dos oros en Tokio, ahora buscará otros cuatro en estos Juegos: 50 metros libre, 100 metros mariposa y los relevos 4x100 estilos masculino y mixto.

Si lo consigue alcanzará una fama de la que rehuye.

El ruso Kliment Kolesnikov (21 años), que compite bajo bandera neutral por los escándalos de dopaje de su país en el pasado, nadó un poco menos rápido (47.44) que el nuevo récord de Europa que había establecido en semifinales (47.11), añadiendo el bronce a la plata que había conquistado el martes en 100 metros espalda.

El nadador moscovita llevó un gorro de baño rosa para que su abuela le reconociera por televisión.

El joven rumano de 16 años David Popovici, sensación de la temporada tras firmar el mejor crono del año (47.30) en el Europeo júnior, finalizó séptimo (48.04).

La estadounidense Katie Ledecky brilló en la final del 4x200 metros libre, con un relevo espectacular pero no pudo ser campeona.

Su aportación permitió a Estados Unidos pasar del bronce a la plata (7:40.73), en una prueba ganada por China (7:40.33, nuevo récord mundial) y donde Australia (7:41.79) fue bronce.

Para la historia quedará que el estadounidense Robert Finke se convirtió en el primer campeón olímpico de los 800 metros libre, una nueva prueba en el programa de los Juegos, al imponerse 'in extremis' al campeón del mundo italiano Gregorio Paltrinieri.

Por su parte, el australiano Izaac Stubblety-Cook conquistó el título olímpico de 200 metros braza y la china Zhang Yufei el de 200 metros mariposa, después de haber sido plata el martes en los 100 metros mariposa.