Las carreras de atletismo sufrieron un bajonazo en el último año. Pasaron de 150 en el 2016 a 115 en el 2017, según datos porporcionados a La Nación por la Federación Costarricense de Atletismo y la empresa Grupo Publicitario.
La Federación cuenta con el registro de todas las competencias avaladas, mientras Grupo Publicitario organiza la mayoría de aquellas pruebas que no cuentan con el respaldo federativo. Entre unas y otras, contamos 35 carreras menos de un año al otro.
En el 2016 hubo un boom, porque durante los 12 meses, la Federación registra 80 competencias, con un total de 70.379 participantes. Sin embargo, un año después aparecieron 24 carreras menos.
Noviembre fue el mes en el que se observa un mayor declive, pasando de 10 a solo dos carreras. Desaparecieron pruebas pequeñas como la Mosta Run, UNIBE o Chang’s.
Según el vicepresidente de la Fecoa, Gustavo Álvarez, hay carreras que aparecen y luego no logran sostenerse. Aunque no encuentra explicación de lo sucedido en 2016, sí considera que los eventos vienen a menos.
“Sí vimos una caída en carreras avaladas, pero no solo de esas sino que han bajado en general las carreras, las que se avalan y las que no”, aseguró Álvarez.
Diferente interpretación tienen en el Grupo Publicitario (GP), empresa de cronometraje que organiza gran parte del mercado de competencias sin aval. Según datos brindados por su representante, Rodolfo Villalobos, su calendario se ha mantenido estable desde 2014 a la fecha, sin una tendencia al descenso.
Si bien experimentaron una disminución de 11 carreras entre el 2016 y el 2017 —pasaron de 60 a 49—, las previsiones que tienen para el 2018 se van cumpliendo.
El promedio de carreras de GP en los últimos cuatro años es de 51 carreras y de estas solamente dos o tres se avalan. Su posición ya es conocida: considera que el 10% que se le debe dar a la Fecoa es excesivo.
“Somos conscientes de que tenemos la mitad del mercado. A muchos organizadores los mata el costo de la Fecoa y una manera de mantenerlas a flote es no avalarlas”, admite.
Esa decisión de quedar al margen de la Fecoa la hicieron de forma progresiva, pero empezó desde hace tres años.
¿Las razones? En la Fecoa no parecen tener claro por qué disminuyeron las carreras, pero su vicepresidente sospecha que ha bajado la participación de los atletas aficionados, provocando que algunos organizadores desistan de hacer sus competencias.
“La gente ha empezado a hacer programas con entrenador, no salen a correr todos los fines de semana, se enfocan en un objetivo y cada día aumenta la cantidad que prefiere ir afuera. También es cierto que en el atletismo hubo una parte de moda que va pasando”, señaló Álvarez.
Para él es predecible que algunas carrera mueran, porque no hay condiciones y ahora se suma la restricción del uso de vías públicas que está en vigencia desde el 16 de marzo.
Aunque algunas carreras ya tenían el permiso antes de esa ley, para sus siguientes ediciones necesitarán el aval de la Fecoa y después el visto bueno del Icoder.
Por ahora esto ha hecho que algunos organizadores se acerquen de nuevo a la federación.
“Ha aparecido gente que no volvimos a ver. Saben que tiene que avalar, no les queda de otra”, acotó.
