
Muchos atletas ya compiten pero fue la noche del jueves que se dio el banderazo oficial de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Un estadio Metropolitano a reventar fue el escenario donde Barranquilla se lució para recibir la fiestas del deporte regional.
La organización resaltó la alegría que caracteriza a los barranquilleros, quienes lo dejaron plasmado durante las 3 horas de actividades.
La miss Universo de 2014, Paulina Vega, fue una de las invitadas especiales, además del exbeisbolista, Édgar Rentería, encargado de prender la llama del pebetero.
El un show de artistas barranquilleros, de bailarines y cantantes, no tuvo nada que envidiarle a los grandes eventos mundiales.
Después fue el turno para que las 37 delegaciones desfilaran, entre ellas la de Costa Rica, con el abanderado Andrey Amador.
De última pasó Colombia, que evidentemente fue la más aplaudida por el público, que nunca paró de cantar y festejar su fiesta.
El presidente Manuel Santos brindó palabras de agradecimiento y amor al pueblo barranquillero para al mismo tiempo anunciar que era su última visita como mandatario colombiano, lo que provocó los aplausos.
Para cerrar Barranquilla dejó sus mejores galas: la recreación de un carnaval y el show de Shakira.

Orgullosa de su fiesta más importante, la música y los bailarines hicieron sentir a los espectadores en un pequeño carnaval.
Con las banderas izadas del Comité Olímpico Internacional y la ciudad de Barranquilla,la apertura era oficial, pero faltaba el plato fuerte.
Shakira salió al escenario para provocar la locura en el Metropolitano, sede de la selección de fútbol de Colombia.
Con “Me enamoré, la barranquillera abrió su espectáculo. Después siguió “Hips don’t lie” y “La bicicleta”.
Doce años después de su último show Shakira volvió a su tierra y agradeció el apoyo: “Estoy feliz, feliz de estar en casa, nada como cantar en mi casa”, dijo la artista.
Fuegos artificiales culminaron una noche que quedará en el corazón de los barranquilleros y los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Panamá, sede del 2022, tiene una ardua tarea para igualar lo hecho por Barranquilla.
