Barrio México
“No hay límites” es uno de los lemas que usan los cuatro atletas ticos con síndrome de Down que participarán en los primeros Juegos Mundiales para esta población, que se desarrollarán en Italia del 16 al 22 de julio.
Las madrugadas para entrar a la piscina o dar los primeros pasos en la pista de atletismo a las 5 a. m., la jornada nocturna para cerrar las prácticas dobles en la semana y el esfuerzo extra en las sesiones de gimnasio con adaptaciones, para lidiar con las diferencias musculares de estos deportistas, valen la pena.

El sacrificio se ve recomenzado para Héctor Alonso Arce, Sofía Cortés, Mauricio Mesén y Bryan Chaves, quienes con su entrega, dedicación y disciplina, dan una verdadera lección de superación y solo piden que se les considere como lo que son: competidores élite.
Así lo demuestran día a día, más allá de su discapacidad congnitiva, al punto de que para asistir a estas justas tuvieron que alcanzar la marca que pedía la organización y serán los únicos representantes de Latinoamérica, en conjunto con Venezuela.
Con sus brazadas Sofía en los 200 metros combinados, 100 dorso, 100 pecho y 200 combinados, Mauricio en los 50 mariposa, 100 pecho, 200 combinados y 400 libres, y Bryan en los 50 libres, 400 combinados, 800 libres y 1.500 libres, buscarán que la bandera nacional ondeé en lo más alto en suelo italiano.
Mientras que Héctor dejará hasta el último aliento en la pista para ratificar su calidad como corredor en los 100 metros, 200 y 400 lisos, y así colgarse más medallas en su cuello.
La entrega es total y en el rostro de cada uno de estos jóvenes solo hay espacio para sonrisas. La motivación está a tope y el llevar los colores patrios a otro país ilusiona.
"Me estoy preparando fuerte. Hay que seguir adelante y no hay que caerse ante la adversidad, Uno tiene que continuar. Somos atletas de élite, somos buenos y nos toca esforzarnos más de la cuenta. No es cualquiera el que lo puede hacer, realmente es bastante duro", señaló Arce.
El orgullo de los padres es palpable y no hace falta conversar muchos minutos con quienes respaldan a estos deportistas contra viento y marea, para darse cuenta que reciben la recompensa por todo el esfuerzo para conseguir el dinero y costear todos los gastos, por la lucha constante para que sus hijos sean incluidos en todos los ámbitos.

"Si se es padre de familia de una persona con discapacidad intelectual y se tiene que luchar por la inclusión de ellos en todos los ámbitos, uno se acostumbra a los retos y el mismo hijo le da ánimos a uno para seguir adelante. Hay una lucha importante, pero la satisfacción es mayor", afirmó Héctor Julio Arce, padre de Héctor.
Los entrenadores comparten la misma ilusión y solo sueñan con ver a sus dirigidos triunfando como lo hacen todos los días. Más allá del resultado, lo importante para ellos es la felicidad y el compromiso por hacer lo mejor de cada atleta.

"Estoy muy feliz. Los últimos cuatro meses estos chicos han tenido una preparación ardua, incluso entrenando a doble jornada cinco días a la semana. Estoy muy satisfecho", indicó Luis Fernando Cortés, técnico de natación.

