Acepto que cuando entré a ver la película Rápidos y Furiosos, en su cuarta entrega, me emocionaba el hecho de apreciar esos chuzos que observé en la primera edición.
No puedo negar que es excitante observar la forma cómo preparan estas máquinas, y la tecnología que envuelve a quienes gustan de andar bien montados, claro, según la película.
Lo que no me gustó es que el filme fomenta los piques callejeros, esos a los que tanto les huimos en Costa Rica. No digo que no se debe exhibir una película de estas, pero se debería hacer una campaña de concientización hacia quienes van a verla, pues uno sale de la sala cargado de adrenalina.
Existen los que son cautos y ven la película como lo que es, una película, pero también hay quienes no saben controlar sus emociones y abandonan el cine pensando que “si otros lo hacen, ¿por qué no lo voy a hacer yo?”
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes debería utilizar este tipo de películas para su beneficio, pues, se me ocurre que podría repartir volantes en los que hagan conciencia de lo malos que son los piques en las carreteras.
Así como Repretel y la Oficina de Censura se pusieron de acuerdo para decirle a la población que las mujeres no deben ser vistas como objetos sexuales, esto con respecto a la novela Sin Tetas no hay paraíso, el MOPT debería hacer lo mismo con Rápidos y Furiosos.
La idea no consiste en decirle a las personas que no pueden comprar autos deportivos y adaptarle partes racing, sino que no los empleen en sitios públicos, donde exponen su vida y la de los demás.
Creo que mientras se exhiba dicha película se debe ubicar un anuncio donde se diga algo como: “Picar es nocivo para la salud”. Claro, que sea al principio, porque al final casi nadie se queda.
Repito. Acepto que ver chuzos de competencia me atrae, y que salí satisfecho al final de Rápidos y Furiosos, pero se debe tener cuidado a la hora de exhibir una “cinta” de este tipo, pues estamos en una sociedad donde, por desgracia, hay a quienes todo les “vale”, y no debemos darles un empujón para agravarlo.