El doctor de Saprissa, Esteban Campos, se alista para vivir un reto de élite mundialista en Miami, donde será el responsable de la salud de algunas de las máximas figuras del fútbol planetario durante la Copa del Mundo 2026.
Cristiano Ronaldo, Vinicius Jr., Federico Valverde, Luis Díaz, James Rodríguez y otras estrellas pasarán, en caso de emergencia, por el filtro médico que lidera el galeno morado, en una sede que albergará partidos de primer nivel.
Campos sale el lunes hacia su cuarto Mundial mayor consecutivo, después de haber dicho presente en Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, y ahora asumir en la sede de Miami en Estados Unidos. A esto se suman más de una decena de torneos juveniles bajo el sello FIFA, lo que lo lleva a contabilizar un total de 15 mundiales en su trayectoria, entre mayores y categorías menores, un registro que pocos pueden presumir en el ámbito deportivo.
“Soy el jefe médico de sede, el nombre en inglés que usa FIFA es FIFA Match Doctor; me encargo de toda la jefatura médica de la sede de Miami”, explicó Campos al detallar la magnitud de sus funciones.
Su papel va muchísimo más allá de estar a la orilla del campo, pues debe garantizar que toda la estructura sanitaria alrededor de los partidos funcione al milímetro, sin margen para el error cuando se trata de la salud de los protagonistas.
El médico señaló que su trabajo implica la organización con los hospitales de referencia, los servicios de emergencia, la coordinación del transporte de jugadores en caso de lesión y la atención prioritaria de los futbolistas, tanto en entrenamientos como en partidos oficiales. Cada movimiento alrededor de una posible emergencia médica pasa por su supervisión, desde la planificación previa con los centros hospitalarios hasta la ejecución en tiempo real durante los encuentros.
“Me encargo de coordinar toda la parte médica de los partidos; en los juegos tenemos un cuarto médico que es como una unidad de cuidados intensivos dentro del estadio”, añadió. Ese espacio, según describió, funciona como una clínica pequeña, equipada con enfermeros, emergenciólogos, paramédicos, intensivistas, una unidad de radiología y un área de atención de emergencias de todo tipo, preparada para responder en segundos ante cualquier eventualidad.

Campos también lidera el equipo de atención en cancha, es decir, las personas que ingresan al terreno de juego cuando un jugador sufre una lesión o se desploma.
“Son médicos emergenciólogos y paramédicos entrenados con los protocolos de FIFA de cómo manejar las emergencias, desde lo más simple a lo más complejo”, explicó. Desde un golpe leve hasta un conato de muerte súbita o un paro cardiorrespiratorio, todo está protocolizado y bajo su mando.
El costarricense detalló que se encargan de coordinar el traslado de la cancha al cuarto médico o de la cancha a un centro hospitalario, ya sea por camilla, en el carrito de golf médico o incluso, si la situación lo requiere, activando el protocolo de helicóptero. Nada queda librado a la improvisación, pues FIFA exige un nivel de respuesta médica que esté a la altura del evento deportivo más importante del planeta, con procedimientos ensayados una y otra vez.
“Yo trabajo en coordinación con cada médico de las selecciones. Los médicos de las selecciones dan soporte inicial al jugador y todo lo que hayamos definido previamente queda bajo mi supervisión; ya emergencias mayores quedan bajo la atención mía y de mi equipo de trabajo”, detalló. De esta manera, el doctor de Saprissa se convierte en el punto de enlace entre los cuerpos médicos de los equipos y la estructura sanitaria oficial del Mundial.

Campos describió que su rol en el terreno de juego es similar al que el aficionado está acostumbrado a ver en Costa Rica con el equipo de camilla, pero con un nivel de especialización mucho mayor.
“Yo estoy en cancha junto al equipo de emergencia; vemos en Costa Rica equipo de camilla, es lo mismo, pero para FIFA son especialistas calificados y soy el jefe del staff”, comentó. Esa jefatura implica tomar decisiones rápidas con base en información clínica y también tecnológica.
“Yo estoy en cancha con una tablet, voy viendo el partido de diferentes ángulos, es como si tuviera un VAR; puedo agrandar o disminuir la imagen para ver la gravedad de la lesión”, explicó. Esa herramienta le permite analizar el mecanismo de la lesión en segundos y dar retroalimentación médica al equipo sobre qué tan seria puede ser la situación, incluso antes de que el futbolista llegue al cuarto médico o al hospital.
El contacto con las figuras mundiales es constante y cercano. Campos mencionó que existe “full contacto” con los médicos de equipo, jugadores, asistentes y entrenadores, especialmente en procedimientos como los controles de dopaje y en las visitas a los lugares de concentración.
“Hay interacción total con ellos, presente en entrenamientos y lugares de concentración”, recalcó, al describir un día a día en el que la discreción y la profesionalidad son tan importantes como el conocimiento médico.
Así, mientras Saprissa se enorgullece de tener en su banquillo a un doctor con sello mundialista, Esteban Campos se prepara para otro reto de alto calibre, ahora en Miami, donde deberá velar por la integridad física de algunas de las mayores estrellas del planeta fútbol en un Mundial 2026 que promete ser tan exigente dentro de la cancha como detrás de bastidores en el área médica.


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