Esteban Valverde. 21 diciembre, 2018
Aarón Navarro (centro), Jorge Gatgens y José Sánchez campeonizaron con el Guastatoya. Fotografía: Cortesía
Aarón Navarro (centro), Jorge Gatgens y José Sánchez campeonizaron con el Guastatoya. Fotografía: Cortesía

Jorge Gatgens, aquel hábil jugador que estuvo en Alajuelense de 2011 a 2013 y quien consiguió dos campeonatos con el equipo manudo, vivió una primera mitad del 2018 muy complicada, al punto que en silencio tomó la decisión de retirarse del fútbol, sin imaginar que renacería en el segundo semestre, pero en Guatemala.

A mitad de año Gatgens tenía un panorama de vida que lo obligaba a buscar soluciones: recién había descendido con Liberia, faltaban tres meses para que su hija naciera y él no tenía claro su panorama laboral.

Luego de consumar una pérdida de categoría es muy difícil para un jugador encontrar equipo, ante esto, la decisión de colgar los tacos fue la que eligió el jugador.

“Sinceramente yo pasé momentos complicados después de Liberia porque vino el Mundial y se tuvieron prácticamente tres meses de vacaciones cuando el jugador no es remunerado, porque las vacaciones solo son pagadas en los equipos grandes. En ese momento mi esposa tenía tres meses de embarazo y yo tomé la decisión de retirarme. Dios me dio la bendición de que apareció algo pronto y me llamaron de Florida Bebidas como agente de televentas, entonces una semana después de que terminó el torneo yo ya estaba trabajando en esta empresa”, recordó.

La vida le dio un giro al exjugador de Pérez Zeledón, ya que pasó de trabajar tres horas diarias (lo que tarda una práctica) a un horario de 7 a. m. a 5 p. m.

También se tuvo que integrar a la rutina diaria de su puesto: negociaciones, ofertas, productos y demás.

“El rol de mi vida cambió por completo, por el bienestar de mi familia. Yo ahí estaba bien, extrañaba jugar, pero tenía un ingreso fijo, la empresa me recibió muy bien, la verdad para mí fue bonito... Pero al mes resulta que me llegó un mensaje de alguien que trabaja acá en Guastatoya”, mencionó.

Jorge se sintió emocionado por la oportunidad de volver al fútbol, de hecho a eso de las 5 p. m. de ese mismo día que recibió la comunicación decidió conversar con su esposa y jefes. La primera lo impulsó a continuar su trayecto como deportista, mientras que en la compañía que le abrió las puertas para laborar no dudaron en dejarlo salir para que sea feliz en el deporte que ama.

Tomar la decisión fue lo más sencillo, así a las 5:05 p. m. el ofensivo ya tenía un sí para su nueva escuadra.

El oriundo de Pérez Zeledón decidió emprender la aventura solo. Antes de llevar a su pareja debía asesorarse de tener las condiciones básicas para vivir con comodidad: buscar apartamento y conocer la dinámica de la ciudad.

"Tenía que acoplarme y ya después al mes vino mi esposa. Tenemos cinco meses acá y decidimos tener a nuestra bebé acá, empezamos a averiguar la parte médica y las referencias fueron buenas, entonces mi princesa Lucía nació por acá", dijo entre risas.

Jorge firmó por dos años con el conjunto amarillo, por lo que considera que encontró la comodidad para revalorizarse o como él mismo lo llamó: “renacer”.

"Acá yo viví un repunte en mi carrera, se vinieron muchas lesiones después de la Liga, luego llegó el descenso con Liberia... Pero al final esto es así, esto es de perseverar y seguir. Dios es grande y le da fuerzas a uno, al final no hay palabras para agradecerle a Él lo que ha hecho por mí, acá yo renací... Porque hasta otra posición juego", enfatizó.

Jorge Gatgens celebró el cetro en Guatemala junto a su familia. Fotografía: Cortesía
Jorge Gatgens celebró el cetro en Guatemala junto a su familia. Fotografía: Cortesía

Gatgens pasó de ser un extremo nato a convertirse en un volante mixto, debido a que así lo solicitaron en tierras chapinas.

“Yo nunca había jugado ese puesto, pero ahora ya le agarré el cariño y no quiero ser más extremo... Ni sé como me acostumbré, pero de un pronto a otro comencé anotar que dominaba los recorridos y lo que se pedía en esa zona”, pronunció.

En Guatemala Jorge disfrutó las mieles del éxito al coronarse campeón, también ha probado que la adaptación a un país centroamericano es sencilla; él se declara enamorado de la cuchara chapina.

El costarricense que renació en Guatemala tiene claro que el cambio de aires fue trascendental para volver a tomar valor.

"Siento que la misma dificultad es lo que lo hace a uno crecer como jugador, ya después viene lo demás... Fue complicado cuando regresé a Pérez por ejemplo, antes de ir a Liberia, eso a mí me golpeó mucho porque me golpeó en la cara y recibí el claro mensaje que tenía que cambiar"; concluyó.

Jorge Gatgens disfruta de su nueva vida, ahora encontró la felicidad perdida en Costa Rica, al punto que se plantea hacer carrera larga en Guatemala.