Durante el compromiso de este 11 de abril, donde Alajuelense se impuso 0-2 ante Sporting FC, se suscitó una acción tan inusual como controvertida en el área del arco custodiado por Washington Ortega.
El incidente ocurrió justo después de que el juez central señalara la reanudación del partido con saque de puerta. En ese instante, un zaguero manudo hizo contacto con el esférico utilizando su mano, aparentemente con la intención de acomodar la pelota para realizar el saque de puerta. Esta situación generó una interrogante inmediata entre los aficionados y protagonistas: ¿debió sancionarse la pena máxima, pues tocó la pelota con la mano?
Así lo explica el analista arbitral Greivin Porras. “El árbitro se escuda en que no había autorizado que se reanudara el juego, con solo eso se tira abajo lo que indica el reglamento (sobre la mano en el área). El balón estará en juego una vez es pateado y el balón esté en movimiento. Ahí ya esta en juego y si la toca un defensa con la mano, será penal.
“Pero cuando el árbitro dice que no había autorizado que se reanudara, no hay que sancionar nada. Ahora, solo el árbitro sabrá si había autorizado o no”, explicó Porras.
En otras palabras, aunque la mano sea evidente, todo dependerá de si el árbitro considera que ya había dado la autorización para reanudar el partido. En este caso, el réferi Steven Madrigal estimó que aún no se había cobrado el saque de puerta, por lo cual el defensor de Alajuelense podía acomodar la pelota con la mano.
Esta controversia no es aislada. Durante la jornada de Champions League disputada entre semana, el enfrentamiento entre el Barcelona y el Atlético de Madrid presentó una escena prácticamente idéntica.
En dicho cotejo, el guardameta del Atlético Juan Musso realizó lo que parecía ser un saque de meta corto hacia el zaguero Marc Pubill; no obstante, el defensor detuvo el esférico con la mano con la aparente intención de ser él quien efectuara el reinicio desde el área pequeña. Todo el Barcelona reclamó pero, al igual que en Costa Rica, el árbitro no señaló la mano.
Lo contrario sucedió hace tres años en el balompié argentino, durante el duelo entre Independiente y Colón. En aquella oportunidad, el guardameta puso el esférico en movimiento para cederlo a un compañero, quien sujetó la pelota con sus manos de forma deliberada. Pese a la duda inicial, el árbitro rectificó su postura tras consultar con el asistente y en este caso sí procedió a señalar la pena máxima. Puede ver la jugada a continuación.
Este abanico de interpretaciones evidencia que, más allá de la textualidad de la norma, el fútbol sigue dependiendo de la apreciación del cuerpo arbitral.
