
El fútbol costarricense se ha unido en un solo abrazo tras la noticia que ningún padre debería dar. Durante la madrugada del pasaso sábado, Édgar Rodríguez, técnico de la Selección Femenina Sub-17 de Costa Rica, confirmó el fallecimiento de su hijo Felipe, quien con apenas 7 años cerró sus ojos tras una valiente y extenuante batalla contra una enfermedad.
Felipe no era un desconocido para quienes siguen de cerca la carrera del estratega. Desde el 2022, cuando apenas tenía cuatro años, el pequeño se convirtió en un símbolo de lucha que unió a la familia del técnico y a la comunidad deportiva.
Tras dos días de un silencio cargado de duelo, Édgar Rodríguez reapareció en sus redes sociales para dedicarle a su campeón un mensaje que salió desde lo más profundo de su alma.
“Hasta pronto mi amor, te amo y te amaré toda mi vida, te llevaste la mitad de mi corazón”, escribió Édgar Rodríguez en una publicación en su cuenta de Instagram, acompañada de imágenes que recorren los momentos de alegría y los desafíos compartidos con Felipe.
En sus palabras, el técnico desnudó su alma, asegurando que el paso de Felipe por este mundo transformó su visión de la vida y de la fe.
“Fuiste la luz de nuestro hogar, uniste a la familia más que nunca y nos hiciste mejores padres y mejores seres humanos”, destacó.
La profundidad del dolor de un padre se hizo evidente cuando Rodríguez confesó haber perdido el miedo a lo inevitable, con la única esperanza de un reencuentro futuro.
“Ya no le temo a la muerte mi amor, pues el día que llegue mi hora estaré deseoso de abrazarte y besarte; pero todavía no mi amor. Tengo que cuidar a mamita y a tu hermanita, y haré todo lo posible por hacerlas felices. Cuídanos desde el cielo, y danos las fuerzas que necesitamos para poder continuar”, mencionó.
Los últimos cuatro años estuvieron marcados por el sufrimiento hospitalario y la incertidumbre, pero también por vivir al máximo cada día.
El seleccionador agradeció a Dios por el privilegio de haber sido el padre de Felipe durante estos siete años, calificándolos como un tiempo de “momentos hermosos e inolvidables”.
También aprovechó para agradecer a familiares, amigos y a todas las personas que estuvieron presentes durante todo el proceso, así como en los últimos días de su hijo.
“Gracias por el cariño, por sus palabras, por su apoyo, y por sus mensajes, pero pero principalmente, gracias por sus oraciones que son las que nos mantienen hoy en pie, y que también hoy les pido sigan teniendo por mi familia, porque las necesitamos más que nunca”.
Finalmente, Édgar Rodríguez indicó que Felipe ahora es un ángel, que está cuidando a todas las personas que tanto lo querían y que siempre estuvieron pendientes de él.
