Esta vez no fue el héroe del partido, ni el que anotó el gol decisivo o le dio el título número 31 al Herediano, pero los aficionados corearon su nombre, y fue uno de los jugadores más aplaudidos y buscados en la celebración.
Yendrick Ruiz González le dijo adiós al fútbol profesional a los 37 años, después de convertirse en uno de los máximos ganadores del club, con 12 títulos: ocho campeonatos nacionales, tres Supercopas y un título de la Liga Concacaf.
El pitazo final del árbitro Juan Gabriel Calderón, que le dio la victoria 1-0 al Herediano sobre Alajuelense, fue la despedida de Yendrick, quien se marcha como el goleador histórico del Team, con 141 goles en 404 partidos disputados con la institución a la que llegó hace 13 años.
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“Retirarse de esta manera es el sueño que todo jugador quisiera. Le agradezco a los compañeros, al cuerpo técnico, a los directivos, a la dirigencia, a todas las personas que han trabajado y que han puesto su granito de arena para que las cosas salgan así”, manifestó Ruiz.
Yendrick, por momentos, respiró hondo, tratando de evitar llorar, mientras la voz se le entrecortaba por la emoción.
“Yo dije que los goles son importantes, los títulos son importantes, pero lo único que me llevo es el cariño de la gente, eso es lo principal para mí. Desde el día que llegué a esta institución ha sido muy importante para mí, y poder cerrar de esta manera ha sido lo mejor. Siempre lo di todo por esta institución”, agregó Ruiz.
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El artillero, hermano del excapitán de la Selección Nacional, Bryan Ruiz (y su rival en esta final como asistente técnico de Alajuelense), comentó que la idea es despedirse con un partido, el cual ya está planeando con el técnico Jafet Soto. La intención es jugarlo y poder disfrutarlo con la afición.
“La idea es seguir ligado a la institución. Creo que es importante para mí. Tenemos una idea, un plan, pero vamos a verlo con más calma. Lo más importante para mí es seguir aportando a la institución”, explicó Ruiz.
El mundo fantasioso de los futbolistas
Los aficionados lo llaman, sus compañeros quieren tomarse la última foto como campeones nacionales, y Yendrick vuelve la vista de un lado a otro, mientras respira hondo una vez más, esta vez al hablar de su amigo y entrenador, Jafet Soto.
“Jafet sabe que el cariño es recíproco, que siento lo mismo por él. Siempre le he dicho que es mi papá futbolísticamente hablando. Siempre me ha respaldado. Tuve muchas lesiones y él siempre estuvo ahí para alentarme, para darme la mano. Pero no solo a él le tengo ese cariño, sino también a todos los directivos y a la administración”, recalcó Ruiz.
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Precisamente, Yendrick habló de los malos momentos, y cómo pasó por el quirófano más de una docena de veces, muchas de ellas sin hacerlo público.
“Fueron 14 operaciones. Algunas de ellas tratamos de mantenerlas en silencio, pues no convenía en el momento, ya que tenía opciones en el extranjero. Muchas veces esas operaciones se hicieron sin decir nada, tratando de recuperarme lo más rápido posible, y el Herediano siempre me respaldó”, enfatizó.
Yendrick narró que desde hace dos años se venía preparando para su retiro; sin embargo, el martes que entrenó por última vez no pudo contener las lágrimas. Recordó cómo, de niño, sus abuelos y su madre lo llevaban a entrenar, mientras el soñaba con convertirse en futbolista profesional.
“El fútbol, a veces, es un mundo fantasioso para los jugadores, y sé que ahora viene la vida real. Siempre traté de tener los pies en la tierra y de darle gracias a Dios por mis compañeros. Cumplí el sueño de ser futbolista y me estoy retirando de la manera en que cualquiera hubiese querido: como bicampeón”, declaró Ruiz.
