
Consagrarse como el máximo goleador en el fútbol de Costa Rica representa un galardón que muy pocos alcanzan y que prácticamente quedó reservado para extranjeros en los últimos cinco torneos.
Al analizar las estadísticas de este periodo, se evidencia el dominio de los atacantes foráneos, quienes lideraron la tabla de goleo en cuatro ocasiones. En medio de esta tendencia, solo un tico consiguió romper la hegemonía extranjera: Steven Cárdenas (Sporting), quien en la Apertura 2024 alcanzó la cima con 13 anotaciones.
Por su parte, los otros protagonistas de estas marcas son el argentino Emanuel Casado, el cubano Marcel Hernández (quien logró la cima en los dos certámenes más recientes de forma consecutiva) y el jamaiquino Javon East.
En la siguiente tabla se pueden observar los goleadores de los últimos 20 torneos nacionales.
| Torneo | Nombre del goleador | Goles anotados |
|---|---|---|
| Invierno 2016 | Yendrick Ruíz | 13 goles |
| Verano 2017 | Erick Scott | 22 goles |
| Apertura 2017 | Jonathan McDonald | 15 goles |
| Clausura 2018 | Roger Rojas | 20 goles |
| Apertura 2018 | Álvaro Saborío | 16 goles |
| Clausura 2019 | Álvaro Saborío | 12 goles |
| Apertura 2019 | Álvaro Saborío | 13 goles |
| Clausura 2020 | Christian Bolaños | 18 goles |
| Apertura 2020 | Marcel Hernández | 13 goles |
| Clausura 2021 | Javon East | 13 goles |
| Apertura 2021 | Yendrick Ruiz | 10 goles |
| Clausura 2022 | Marcel Hernández | 16 goles |
| Apertura 2022 | Fernando Lesme | 8 goles |
| Clausura 2023 | Johan Venegas | 16 goles |
| Apertura 2023 | Jesús Godínez | 14 goles |
| Clausura 2024 | Steven Cárdenas | 13 goles |
| Apertura 2024 | Javon East | 10 goles |
| Clausura 2025 | Emanuel Casadó | 9 goles |
| Apertura 2025 | Marcel Hernández | 8 goles |
| Clausura 2026 | Marcel Hernández | 12 goles |
La época en la que figuras como Álvaro Saborío, Randall “Chiqui” Brenes, Víctor “Mambo” Núñez o Rolando Fonseca dominaban las redes de forma habitual quedó en el pasado.
Ante este panorama, surgen interrogantes ineludibles sobre la realidad de la cantera y la oportunidad que reciben los delanteros.
En el Saprissa, durante los últimos cinco certámenes irrumpieron figuras como Derek Woodly (18 años), David Garro (17 años), Johnny Myrie (19 años) y Akheem Wilson (actualmente cedido al RB New York).
Una dinámica similar se percibe en la Alajuelense, donde nombres como Ethan Barley (17 años) y Esteban Cruz (21 años) (este último a préstamo en Sarchí) han sumado minutos sin alcanzar la regularidad, mientras que otros como Jorge Morejón (19 años) se encuentran hoy sin equipo.
Por su parte, el Herediano registra el debut de Ariel González (18 años) en dicho periodo. Mientras, Cartaginés también presenta algunos rostros frescos en sus divisiones menores con las apariciones de Elian Lanfranchi (16 años), Saúl Chavarría (17 años) y Nicolás Vargas (18 años).
Sin embargo, la constante se mantiene: la mayoría de estos prospectos carecen de protagonismo en sus escuadras, viéndose obligados a buscar rodaje mediante cesiones.
La Nación consultó la opinión de cuatro referentes de la ofensiva nacional: Armando “Caya” Alonso, Álvaro Solano, Evaristo Coronado y Johnny Cubero, quienes analizaron el presente que atraviesa el balompié costarricense. Al ser consultados sobre la falta de espacios para los jóvenes en los clubes de de primera división, los exatacantes ofrecieron sus valoraciones.
El “Caya” Alonso señaló: “Los equipos son muy resultadistas, entonces prefieren traer a extranjeros y no le dan oportunidad a la gente joven. No les interesa crear un jugador o le dan oportunidad un día y si metió gol lo dejamos o si no, no”.
Por su parte, Álvaro Solano sostuvo que el inconveniente tiene su origen en la estructuración de las plantillas. “Tenemos un déficit de delanteros; los equipos grandes han preferido los extranjeros y eso merma la cuota nacional y la injerencia que puedan tener en los equipos”.
Por otro lado, Evaristo Coronado, histórico goleador del Saprissa, considera que se tendría que debutar más delanteros. Bajo su perspectiva, “mucho jugador joven con proyección sale del país hoy en día y se abre más espacios para que estén debutando, a lo mejor se proyecta uno o dos años y ya lo tenemos en el exterior”.
A diferencia de sus colegas, Johnny Cubero trasladó la responsabilidad a los propios jugadores: “Las oportunidades usted se las gana; cuando usted es bueno tiene la potestad de pedir una oportunidad, y los entrenadores, si un jugador le llena sus expectativas y es bueno, lo va a usar”.
En cuanto a una posible deficiencia en la estructura de las ligas menores, Armando Alonso señaló las carencias del sistema formativo actual.
“Ese es el problema de nuestro país, la estructura de liga menor. Tal vez solo la Liga tiene una estructura buena, pero al final el embudo, a la hora de cerrarlo o en la parte final cuando tiene que perfeccionarlo, no lo esta haciendo. Le dan más oportunidad al traer jugadores de otro lado”, indicó.
Por su parte, Cubero enfatizó. “En Costa Rica hace falta entrenadores de delanteros, pero que hayan sido goleadores, de lo contrario no tiene sentido que tengas un entrenador que nunca jugó. Porque vos le podés explicar a un chico dónde moverse, que siempre hay que buscar la bola y que siempre hay que dudar del rival. Todo eso hay que enseñarlo desde chicos”.
Otro de los factores en los que coinciden los especialistas es la evolución táctica que experimenta el deporte hoy en día. Álvaro Solano destacó la complejidad del entorno actual: “El fútbol ha cambiado bastante, ahora los sistemas son más cerrados, hay menos espacios y la ejecución tiene que ser más rápida. Ahora se ha evocado eso en situaciones de juego en donde hay poco margen para definir”.
Evaristo Coronado subrayó que esta transformación responde en su criterio una tendencia a nivel global. “Hoy en día el fútbol es más dinámico, físico, muy táctico y se dificulta en los espacios del área grande porque son muy cortos, hay poco chance de movimiento”.
El referente morado utilizó el caso de Francia para ejemplificar esta realidad: “Ahora mismo en este país es Mbappé el goleador (siendo delantero centro) ya no vemos tres, cuatro o cinco que todos sean goleadores. Ahora mismo todos pueden meter un gol con una bola que quedó suelta en el bosque de piernas que es el área”.
“El Caballero del Fútbol”, por su experiencia, tiene claro que el fútbol costarricense experimentó una cambio drástico a partir de la década de 1990, esta transformación resultó fundamental para la exposición internacional del talento nacional, que desembocó en la salida de delanteros.
“Después del Mundial (Italia 90), nos empezaron a ubicar en el mundo. Nosotros antes de ese año, al llegar a otro país y ver que íbamos con uniformados de ‘x’ forma nos confundían con Puerto Rico”, ejemplificó.
Al convertirse en un campeonato exportador, los jugadores ponen un pie en el aeropuerto apenas debutan en primera división. Por ello, delanteros con potencial como Manfred Ugalde, Josimar Alcócer, Warren Madrigal, etc. abandonan el país apenas después de debutar. Entonces, los clubes rellenan esos espacios con foráneos.
Por su parte, Armando Alonso identificó otro factor determinante en este bache de artilleros: la ausencia de referentes que sirvan como mentores para las nuevas generaciones. “En el caso mío tuve mucho tiempo con la ’Bala’ Gómez yo aprendí mucho, yo tuve la oportunidad de jugar con Froylán y Saborío, uno va aprendiendo a la par de ellos. El segundo jugador que ponen a acompañar a ellos, ahora no es un joven”.

Para finalizar, Evaristo Coronado ofreció una retrospección que enfatizó la importancia de mantener la competitividad internacional como motor de crecimiento: “Ojalá que se trabajen en función de que nuestra selección logre agarrar el nivel necesario para poder llegar al mundial y que no nos perdamos este ritmo de estar presentes. Hoy en día es mucho más fácil en cuanto cantidad de equipos y tratar de invertir lo necesario para que nuestra selección este ahí y podamos seguir exportando jugadores, haciendo que nuestro fútbol crezca”.
En definitiva, la escasez de artilleros costarricenses en la cima del goleo no responde a un único factor, sino a una compleja combinación de falta de formación especializada, la urgencia de resultados que prioriza el mercado extranjero y una evolución táctica global que no perdona.
