“¿Ustedes saben por qué el escudo de la Selección en el uniforme está al frente y el nombre de ustedes atrás? Porque la Selección siempre estará por delante de todo y de todos; así también el respeto por esa camisa”. Con esa frase, Fernando Batista, entrenador de la Selección de Costa Rica, dio un mensaje que caló fuerte en el camerino de la Tricolor el miércoles pasado, según le confirmó a La Nación una fuente interna de la Fedefútbol.
En la primera charla del día, durante la doble sesión de entrenamientos que ha tenido el plantel tico, Batista abordó la indisciplina que golpeó al equipo patrio a inicios de semana, cuando la Federación Costarricense de Fútbol separó a tres jugadores: Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal.
La madrugada del domingo trascendió que Bran se vio envuelto en una situación en un bar-restaurante de San Pedro, donde el carro del jugador habría sido baleado. Posteriormente, la FCRF realizó una investigación y, además de Bran, terminó separando a Vargas y Madrigal, que al parecer también estuvieron ese día.
El Bocha no se anduvo con rodeos y, en una conversación unidireccional, dirigida de él hacia el grupo, resaltó la importancia del escudo que los jugadores llevan en el pecho, además del compromiso que conlleva vestir la camisa de Costa Rica.
Fernando Batista no es un entrenador que recurra a los gritos, mucho menos a los insultos. De hecho, es una persona ecuánime, pero con valores muy marcados tanto en su carrera profesional como en su vida personal. En su momento lidió con figuras de proyección mundial que representaban, en ese entonces, a clubes como Boca Juniors o River Plate en las divisiones inferiores de Argentina, por lo que tiene suficiente experiencia para tomar el control de un camerino.
Desde que Rónald González asumió el puesto de director de Selecciones Nacionales, decidió apostar por la disciplina como valor primario en los camerinos de las representaciones nacionales, y Batista comparte esa idea.
Luego de la conversación del DT con sus jugadores —la cual según confirmó una fuente, no superó los 30 minutos, aunque sí fue muy directa— el ambiente en el grupo es tenso, con miradas serias y pocas palabras.
Además, un personero de la Fedefútbol recalcó: “Lo que yo siento es que hay una conciencia grupal de que el tema no ha terminado. En la Selección saben que pueden pasar más cosas”.
La FCRF anunció desde el miércoles que entrevistó a seis jugadores. De ellos, solamente tres han sido separados, pero la investigación continúa para determinar todos los hechos ocurridos durante la madrugada del lunes.
La salida de los tres futbolistas envía un mensaje fuerte, de que el grupo vive un reordenamiento de su jerarquía interna. En este momento, todo está en evaluación, incluidas las voces del grupo, es decir, los capitanes.
Aquella época en la que los líderes de la Selección estaban plenamente identificados hoy ya no se vive. “El entrenador está midiendo todo; esto que está pasando es como arrancar de nuevo”, sentenciaron desde Proyecto Gol.
El Bocha volvió a poner su aguja de confianza en cero. Ahora es el grupo de jugadores el que está obligado a volver a ganarse la confianza del entrenador argentino, porque el golpe disciplinario que recibió el Equipo de Todos caló fuerte en el DT, en la Federación y reta a los futbolistas a demostrar su profesionalismo.
En medio de la actual crisis, pocos se acuerdan que el lunes venidero hay juego de la Selección de Costa Rica contra Colombia y el 10 de junio ante Inglaterra; hoy lo que urge es restaurar el orden, el respeto y el compromiso.
