José Giacone sumó el sábado pasado, al mando de Herediano y contra Saprissa, su décimo título como entrenador. El Giacone que muchos catalogan como defensivo, otros como resultadista, pero, sin duda, efectivo, alzó otro cetro sin importar las críticas y discusiones sobre si es o no un técnico que busca constantemente el marco rival.
Tres días después de su éxito, el DT habló con La Nación y, con un tono reposado, le dio un gran valor al campeonato, pero también enfocó la conversación en dar a conocer cómo es su trabajo y su día a día, para que la gente entienda el porqué de su éxito y las formas en las que llegó a él.
José Giacone se considera un tipo de ideas repentinas; por eso, es claro al confesar que su jornada laboral puede comenzar a las 3 a. m., ya que, si un pensamiento lo asalta a esa hora, él procede a levantarse y dirigirse inmediatamente a su oficina. Muchas de sus sesiones de video son en la madrugada: cuando todos descansan, Giacone ya está trabajando.
“Tengo una oficina en mi casa y un cuarto de video, donde tengo todo para planear. A veces paso toda la tarde ahí y, muchas veces, me levanto de madrugada a las 3 a. m. y sigo directo para el trabajo. Yo empiezo a trabajar solo; soy de los que, si se le viene una idea a la mente, se levanta. Cuando tengo ideas, hasta el sueño se me va. A mí me gusta anotar mis planteamientos, ando escribiendo para acordarme de las cosas; entonces, ya si me levanté, sigo el resto del día”, describió.
Dos tazas de café son suficientes para una jornada de cinco horas de trabajo en oficina. Ya en cancha, la dinámica para Giacone es otra. Sí, definitivamente se considera un amante de la táctica, por lo que no se desentiende de ninguna de las facetas de su equipo.
“Cada entrenamiento tiene un objetivo físico-táctico. Una práctica dura una hora con 45 minutos y planteamos objetivos; a veces nos enfocamos en la parte defensiva u ofensiva. Siempre tenemos metas por cumplir en cada práctica, de la mano con el estilo de juego”, contó.
Contrario a otros DT, el actual campeón nacional se involucra en cada faceta de su equipo; no deja ningún detalle sin cubrir.
“Yo intervengo cuando veo algún error. Hay días en que lo hablamos después del entrenamiento. Pienso que la corrección es constante, pero superviso todo; no hay manera de que yo trabaje delegando. Eso sí, me centro en el tema táctico y estratégico, pero lo físico lo superviso y estoy metido. Si hay manejo de cargas, Esteban Granados lleva ese control y me pasa las alertas”, confesó.
Más allá de si prioriza la defensa sobre la ofensiva, José Giacone tiene algo claro: todo buen resultado comienza desde un cero en su puerta; a partir de ahí, él empieza a construir.
Cuando Jafet Soto lo buscó, a finales del 2025, Giacone no dudó en aceptar la oportunidad, pese a que mucha gente le aconsejaba no asumir en el Team por lo inestable que puede ser ese banquillo.
“Yo había decidido que iba a salir de Nicaragua. Empezamos a conversar con Jafet y nos pusimos de acuerdo. Comenzamos a valorar situaciones que no se habían hecho bien el torneo anterior y saqué conclusiones. Vi que tenía una planilla muy rica y que solamente había que trabajar de determinada manera para que el equipo funcionara”, recordó.
“Simplemente había algunos problemas en la parte física del torneo anterior, de los cuales era difícil recuperarse a mitad de campeonato. Entonces apuntamos, junto con Manuel Víquez (preparador físico), a desarrollar dinámica. La parte táctica la afiné muchísimo; era un torneo corto que no permitía tropiezos. No podíamos comenzar con el pie izquierdo”, agregó.
José Giacone, el timonel que puso a Herediano como el segundo equipo más ganador del país, con 32 cetros, describió su forma de trabajo sin secretos. A él poco le interesa si lo llaman defensivo, ofensivo o equilibrado. Puso su receta sobre la mesa, una en la que no importa trabajar desde las 3 a. m. para recoger la medalla de campeón al final del semestre.
