
Indonesia es un país del sudeste asiático que tiene más de 17.000 islas y en el que viven más de 280 millones de personas. De hecho, no es una región a la que acostumbren ir legionarios costarricenses; sin embargo, recientemente se fueron cuatro futbolistas al balompié de este país.
Se trata de los jugadores Jefferson Brenes, Marvin Loría, Paulo Rodríguez Santamaría y Johan Bonilla, quienes ya formaron una pequeña colonia de costarricenses en esta parte del orbe, gracias a las condiciones económicas del fútbol de Indonesia.
Bonilla, uno de los jugadores que está allá, confesó entrevista con La Nación que se podía recibir hasta tres veces lo que pagan en territorio costarricense.
Jefferson Brenes jugará con el Bhayangkara Presisi Lampung FC, Marvin Loría lo hará con el PSIM Yogyakarta, Paulo Rodríguez juega con el Persijap Jepara y Johan Bonilla tiene participación en el PSCS Ciamis.
Loría llegó a este fútbol luego de su paso por el Saprissa, por su parte Bonilla estaba en el balompié de Malta, de donde saltó a Asia; el caso de Rodríguez jugaba en Guadalupe FC, mientras que Brenes estaba en el Saprissa pero recibió una oferta que era difícil de rechazar.
Recientemente, otro jugador que estuvo en Indonesia fue el exdelantero de Alajuelense Diego Campos, quien militó en el Bali United FC.
Johan Bonilla, delantero tico, explicó que ve un gran atractivo en el fútbol de Indonesia, sobre todo por la parte económica. Según él, en este país hay oportunidades para los jugadores de América que difícilmente encontrarían en otras regiones.
“Acá los salarios son muy buenos, sobre todo porque hay mucha afición y todos los equipos tienen seguidores. Acá los clubes son muy fuertes y eso les permite atraer talentos que quedan en el medio entre los que logran jugar en las ligas más importantes de Europa y los que tienen una mayor dificultad para salir de un país como Costa Rica”, pronunció.
Según Bonilla, el gran reto para el futbolista tico es mostrarse hasta el punto de conseguir llamar la atención del otro lado del mundo. Él recordó que lo hizo por medio de la asesoría de un colega brasileño que le permitió tener contactos en la zona.
