
Fernando “Bocha” Batista no actuó con gritos. Con mucha serenidad, pero con un semblante muy serio, a altas horas de la noche del lunes 25 de mayo llamó a Alejandro Bran, jugador que tenía en su grupo de la Selección de Costa Rica. Se sentó con él y le preguntó: “¿Qué pasa?”.
Batista enfrentó a Bran con la realidad incendiaria que rodeaba el nombre del jugador fuera de la concentración de la Tricolor, de cara a los partidos amistosos contra Colombia e Inglaterra, el 1.° y 10 de junio, respectivamente.
Cientos de publicacionesen redes sociales relacionaron al volante de la Selección con una presunta salida nocturna el pasado fin de semana que terminó con un carro baleado, el cual supuestamente pertenece a Bran. Ante esto, el DT prefirió escuchar al jugador, sobre todo porque, en temas de indisciplina, las oportunidades para el mediocampista ya estaban agotadas.
Bran llegó a esta charla con el antecedente de que, a mediados de marzo pasado, iba a integrar la nómina de Costa Rica para los juegos amistosos contra Jordania e Irán, lo cual no sucedió porque el jugador se vio envuelto en un problema con la seguridad de un condominio que terminó con su detención por la Fuerza Pública.
Por esta situación se dio una conversación entre el entrenador de la Selección y el futbolista después de la gira, en la que el mediocampista no estuvo. En esa charla, Batista le hizo saber a Bran que creía en su talento, que lo quería en su grupo y que también lo tenía en cuenta como un jugador importante.
—Te vamos a ayudar. Eso sí, acá te digo que una más y no hay otra oportunidad. Una más y no paso —le dijo Batista en abril, según relató a La Nación una fuente que estuvo en ese encuentro.
El futbolista asintió durante la charla, agradeció la comprensión y siguió el camino para encaminar su carrera. Al poco tiempo, en Alajuelense volvió a ser titular.
Llegó el microciclo del 19 al 22 de mayo y el mediocampista llegó lesionado. Una molestia lo tenía en duda para los juegos de la Selección, pero nuevamente Batista le demostró su “cariño”.
—Te vamos a recuperar, vas a estar con nosotros, porque yo te quiero como el equilibrio del equipo —le expresó el técnico.
Para Batista, la visión de juego, la técnica, el recorrido y el remate de larga distancia del exjugador de Alajuelense son diferenciales y pueden abrirle las puertas del balompié internacional, con la Selección como vitrina.
En la Federación fueron testigos de cómo Batista buscó arropar al jugador. De hecho, ya para este segundo episodio, en la propia Fedefútbol le describieron a La Nación: “La cara del técnico no era de enojo... Era como de decepción, de tristeza”.
Aunque Batista fue nombrado en febrero, lo cierto es que el DT intentó ayudar y ser un poco “paternalista” con un grupo de jugadores jóvenes, a quienes les está dando protagonismo, pero también dejó un mensaje fuerte: “La disciplina no se negocia”.
El entrenador, desde el lunes por la noche, tenía claro que Bran debía salir, pero fue hasta el martes por la mañana cuando lo invitó a retirarse. Con decepción y tristeza.
El ambiente en el Proyecto Gol quedó tenso: hubo pocas palabras entre el grupo de jugadores y el cuerpo técnico. Bran tiene un grupo de amigos más cercanos, donde están Jeyland Mitchell, Josimar Alcócer, Warren Madrigal y Kenneth Vargas.
El Bocha no se anduvo con rodeos y dejó claro que con su confianza y disciplina no se juega.
En la FCRF fueron enfáticos, según indicó la fuente a este diario: “Para volver a la Selección Nacional debe entrar en una serie de acciones que demuestren su recuperación y un comportamiento profesional. La Selección se respeta”.
