
Julen Cordero encontró en Georgia, un país euroasiático, la posibilidad de convertirse otra vez en legionario y prolongar su carrera en el fútbol con una experiencia internacional. Cordero llegó hace siete meses al equipo Samtredia, de la segunda división, y ya renovó por un año.
El delantero costarricense habló con La Nación sobre su renovación y su vivencia luego de estos meses en Georgia, donde el idioma local ha sido todo un reto.
“Honestamente, el idioma es muy difícil. Lo bueno es que se habla mucho inglés, pero hablar georgiano es muy complicado; puedo decir que es lo más difícil. Es un idioma muy parecido al ruso, pero tienen otra forma de escribir y eso me ha costado”, explicó el atacante, de 24 años e hijo del ídolo morado Víctor Cordero.
Otro tema que le ha generado curiosidad a Cordero es la forma en que manejan.
“Yo vivo cerca de todo, entonces no manejo, pero sí es complejo, es como un poco difícil por la forma. Es como muy rápido todo”, puntualizó.
Georgia es un país que logró su independiencia de la Unión Soviética en 1991, ante esto no solo limita con Rusia al norte y el este, sino que también con Turquía, Armenia y Azerbaiyán.
El país tiene una diferencia con Costa Rica de 10 horas, además de que es un destino especial en invierno, sobre todo para gente que le gusta disfrutar la nieve. También mucha de su economía gira en torno al vino, un producto que los identifica internacionalmente.
El jugador señaló que los demás aspectos, como el clima, la vida regular y la alimentación, no le han afectado, sobre todo porque ya sabía lo que era vivir solo. Estuvo dos años en el Le Havre de Francia.
“Tengo dos compañeros argentinos con quienes he hecho muy buena relación. Vivo en una ciudad muy bonita, el club está muy bien organizado. Este es un país pequeño, tiene una cultura muy diferente, pero en cuanto a la alimentación y demás, uno consigue lo necesario”, comentó.
Julen, en Georgia, vivió experiencias como esquiar por primera vez, además de disfrutar de la arquitectura europea antigua.
En cuanto a lo deportivo, el exjugador del Saprissa destacó que ha encontrado una estabilidad importante y trabaja fuerte por llevar el proyecto a la primera división de Georgia y, de ahí, pensar en un salto al primer nivel europeo.

“En el tema del fútbol uno está buscando buenas oportunidades. En lo deportivo es un juego físico e intenso; los entrenamientos son muy buenos y, por ese lado, he crecido. Deportivamente estoy muy feliz, sobre todo porque la primera parte en Georgia me dejó ocho goles, cinco asistencias y un gol en copa”, describió.
Julen, en poco tiempo, se ganó la camiseta número 10, además de demostrar que puede comandar la ofensiva de su institución.
“Yo quería venir a Europa y abrirme puertas. Estoy centrado acá, me he encontrado con buenas canchas y centros de entrenamiento muy profesionales. Estoy en segunda división y es un nivel físico; he crecido en el choque por el balón”, detalló.
Sobre el futuro deportivo, el jugador enfatizó que está enfocado en rendir este año.
“Ahorita estoy concentrado en el equipo; lo que estamos buscando es subir a primera. El torneo pasado casi lo logramos y este año queremos que el proyecto lo consiga”, finalizó.
En el deporte, Georgia tiene como su principal referente al jugador del París Saint Germain, Khvicha Kvaratskhelia. En este país, el deporte más fuerte es el rugby y tiene muy buen rendimiento en halterofilia.
