
La Copa del Mundo Estados Unidos, México y Canadá 2026 no ha estado exenta de críticas y controversias desde su anuncio oficial; sin embargo, al aproximarse la fecha de inauguración, aparece una nueva preocupación por a las altas temperaturas en muchos de los partidos.
El cambio climático incrementa de forma notable la probabilidad de que los encuentros de este mundial se lleven a cabo bajo condiciones de fuerte calor, lo cual merma drásticamente el rendimiento de los futbolistas.
De acuerdo con un reciente análisis de la organización científica Climate Central, 97 de los 104 encuentros programados registran hoy una mayor tendencia a superar los 28°C. Dicho umbral está directamente asociado con una disminución en la capacidad física de los atletas, además de representar un riesgo latente para la salud de los protagonistas en el terreno de juego.
Investigaciones previas demuestran que registros superiores a estos 28°C reducen la frecuencia de los sprints (carreras cortas a máxima velocidad), acortan la distancia recorrida por los futbolistas y prolongan los tiempos de recuperación. Este escenario no solo compromete el desempeño individual y la integridad física de los deportistas, sino que también altera el ritmo del juego, las estrategias de los cuerpos técnicos y la calidad del espectáculo para los aficionados.
Entre los cotejos más afectados destaca el enfrentamiento entre Uruguay vs. España, programado para el 26 de junio en Guadalajara, México. Este compromiso encabeza las alarmas, pues la probabilidad de experimentar un calor perjudicial para el rendimiento físico alcanza el 70%, una cifra atribuida directamente al cambio climático.
Es importante recordar que esta es la segunda cita mundialista consecutiva en la que las condiciones climáticas generan controversia. Durante la edición de Qatar 2022, la FIFA se vio obligada a trasladar el inicio del certamen al mes de noviembre, rompiendo con la tradición de disputarlo en junio, debido a que las extremas temperaturas de mitad de año ponían en riesgo a los jugadores, trabajadores, cuerpos técnicos y al público en general.
Informaciones publicadas de La Nación durante el año 2022 detallaron en su momento que, según datos de la Organización Meteorológica Mundial, la temperatura promedio en Doha durante noviembre puede rozar los 30°C, con mínimas cercanas a los 20°C. En contraste, el mes de diciembre ofrecía un panorama más bondadoso, con marcas que oscilan entre los 24°C y los 15°C.
Para este Mundial, Miami aparece como una de las sedes más críticas, mientras que la final en Nueva York/Nueva Jersey tendría hoy el doble de riesgo de calor peligroso que en 1994, cuando el torneo se disputó también en Estados Unidos.
Aunque algunos estadios mundialistas cuentan con sistemas internos de refrigeración (como en Catar), el estudio advierte que los riesgos para los aficionados siguen siendo elevados, especialmente en zonas exteriores y los llamados Fan Fest.
En Dallas y Houston, siempre de acuerdo con el estudio, los aficionados enfrentarían una probabilidad de 1 en 3 de exponerse a temperaturas superiores a los 28°C fuera de los estadios. El informe alerta que cientos de miles de personas podrían verse afectadas en las 16 ciudades sede, muchas de ellas con eventos al aire libre relacionados directament con el Mundial.
El sindicato de futbolistas profesionales, FIFPRO renovó sus pedidos para implementar protocolos más estrictos frente al calor extremo, incluyendo cambios de horario y posibles suspensiones de partidos en condiciones peligrosas.
La FIFA ya determinó que habrá una pausa de hidratación a los 25 minutos de los partidos, en cada uno de los tiempos y sin importar cuál sea la temperatura.
