
Luego de 1.271 días de espera, la Copa del Mundo Norteamérica 2026 es una realidad. Este 11 de junio marca el inicio del torneo esperado por todo el planeta, con México y Sudáfrica encargados del encuentro inaugural a partir de la 1 p. m.
El imponente Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca o Banorte), ubicado en la capital mexicana, albergará el primer partido de un torneo marcado por cifras récord en cuanto a cantidad de equipos, (48), partidos (104) y hasta países sede (3).
La ceremonia inaugural en suelo mexicano ofrecerá una variada cartelera artística internacional, con figuras como Shakira, Burna Boy, Alejandro Fernández, Belinda, Danny Ocean, J Balvin, Lila Down y Los Ángeles Azules.
Posteriormente, el segundo partido del día enfrentará a Corea del Sur contra República Checa en el Estadio de Guadalajara a las 8 p. m., para completar el grupo A.
Argentina llega como campeón defensor, mientras otros de los favoritos arriban con diferentes panoramas.
Tal es el caso de Brasil, que completó una eliminatoria mundialista muy deficiente con su sexto puesto. El combinado sudamericano sufrió recientemente derrotas dolorosas frente a equipos de la talla de Francia y Japón, y su gran referente Neymar es duda por una lesión muscular.
Por otro lado, Argentina llega al certamen con un Lionel Messi que cumplirá 39 años en medio certamen y previsiblemente está ante su “último baile”.

Por su parte, España, actual monarca de la Eurocopa y subcampeona de la Liga de Naciones, busca su segunda gran estrella. El conjunto europeo cifra sus esperanzas en una joven figura de la talla de Lamine Yamal, quien al igual que Messi y Neymar arrastra problemas musculares tras una temporada sin descanso.
Francia destaca como la última gran selección en la lista de favoritas al cetro. Este certamen representará el torneo de despedida para el director técnico Didier Deschamps, encargado de gestionar un plantel repleto de figuras internacionales donde sobresalen Michael Olise, Ousmane Dembélé y por supuesto Kylian Mbappé.
Por otro lado, existen selecciones capaces de dar una gran sorpresa en el certamen, como Inglaterra, Portugal o hasta Marruecos.
Cristiano Ronaldo, con 41 años, también llegará como Messi o el croata Luka Modric a cerrar su brillante carrera en la máxima vitrina, rodeado de una generación de portugueses que lo invitan a soñar.
En tanto, Alemania no figura en las quinielas, pero es Alemania, así que nunca se puede descartar del todo.
Sin embargo, para este Mundial las noticias están llegando desde fuera de la cancha.

La campaña de la FIFA “Football Unites the World” (El fútbol une el mundo) no refleja lo que pasa en este momento, con países que afrontan inconvenientes para competir tranquilamente.
El caso más sonado y polémico es Irán, pues se da la inédita situación de que una selección juegue el Mundial en un país con el que libra una guerra.
Esto obligó a los iraníes a trasladar su campamento de Arizona a Tijuana, en México; las visas para jugadores y cuerpo técnico se obtuvieron a último momento y hay dudas de qué pasará con otros miembros de la delegación.
Además, la federación iraní afirmó sobre la imposibilidad de ofrecer boletos a sus seguidores para la cita mundialista, que en todo caso tendrían enormes problemas para ingresar a Estados Unidos.
Incluso, según informó el medio O Globo de Brasil, la federación de Irán envió una advertencia a la FIFA, de que abandonará cualquier partido de la Copa del Mundo 2026 si durante los encuentros se registran manifestaciones políticas contra los líderes de la República Islámica o se exhiben símbolos vinculados a la oposición al régimen.
Durante los últimos días previos al Mundial 2026, los contratiempos migratorios aumentaron de forma considerable. Ni el arbitraje se salvó: el silbatero somalí Omar Abdulkadir Artan tuvo que regresar a su país porque Estados Unidos le prohibió el ingreso.

A su vez, la delegación de Irak experimentó dificultades para ingresar a territorio estadounidense. Varios medios internacionales informaron que el experimentado delantero Aymen Hussein sufrió una demora de casi siete horas en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago.
Si bien el futbolista recibió finalmente la autorización de ingreso, el fotógrafo oficial de la escuadra asiática sufrió la denegación definitiva de su entrada a los Estados Unidos, debido a inconvenientes en la verificación de sus antecedentes.
Por su parte, México registra serios contratiempos en la organización de la justa mundialista. La Ciudad de México sufre el impacto de diversos grupos de manifestantes que amenazan con boicotear el certamen.

Según la agencia AFP, un grupo disidente del sindicato de educación de la CNTE encabeza estas protestas. Los manifestantes marcharon por la capital y realizaron múltiples bloqueos de calles en los últimos días. Asimismo, estos grupos derribaron varias estatuas alusivas a jugadores del torneo de fútbol.
Por otro lado, la polémica envuelve el costo de las entradas para esta cita mundialista. La FIFA cobra hasta un máximo de $10.990 por un asiento de primera categoría en el partido definitivo y en la reventa oficial las cifras se disparan más.
Este monto contrasta fuertemente con los parámetros económicos de la edición anterior en Qatar. Durante el certamen de 2022, los boletos más costosos para el duelo por el título alcanzaron un valor equivalente a $1.604.
El jerarca Gianni Infantino afirmó que se habían vendido más de cinco millones de boletos. De esta forma, el certamen superó el récord histórico de 3,5 millones de localidades establecido en la edición de Estados Unidos 1994.
No obstante, las fiscalías de los estados de Nueva York y Nueva Jersey anunciaron una investigación formal contra el ente deportivo. La acción judicial responde a múltiples reportes de disconformidad por parte de los usuarios, que se quejan de haber recibido asientos de una categoría inferior a la seleccionada inicialmente en sus compras.
Y así, en medio de las polémicas, el balón comenzará con una evidente dualidad: la Copa del Mundo garantizará emociones deportivas de primer nivel sobre el terreno de juego, pero logística y los conflictos sociales y políticos imponen desafíos a la organización del Mundial más grande y complejo de la historia.
