A Wálter Centeno poco le importa que Alajuelense esté última o en plena crisis de resultados. Estos aspectos no lo distraen previo a su primer clásico como entrenador. De igual forma, tampoco se confía y mucho menos permite distracciones.
El timonel afirmó que ya tiene preparado a su plantel para todo lo que puedan ofrecer los manudos y recalcó que mantendrá su filosofía de buscar ganar y tratar bien la pelota.
¿Qué sensaciones que tiene previo al clásico?
Me siento bien y tranquilo. Cuando hay cosas así, hay que manejar la calma, concentrarse y guardar la energía para el partido.
¿Mantendrá el equipo que utilizó el miércoles?
Es muy posible que estén todos los que jugaron.
¿Cómo imagina que saldrá a jugar Alajuelense?
De Alajuelense se puede esperar todo. No me confío de que están en último lugar o que están pasando por un mal momento. Alguna vez estuve ahí, en esa posición como jugador y sé lo que significa jugar con el archirrival. Para nosotros es un partido sumamente complicado, la Liga tiene mucho por ganar y poco que perder, no me confío. Puede que me presionen o que no, así que preparo al equipo para cualquier eventualidad.
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¿Cuál es la zona en la que más se ha enfocado en los entrenamientos?
En todo. Jugamos colectivamente, entonces aplica para todo, tanto al tener el balón, como al no tenerlo. Esta es la solución.
¿Cuánto debe madurar un técnico en conducta y discurso para estar al frente de Saprissa?
El tiempo lo dirá. Uno aprende de las vivencias, este es mi segundo partido al mando del equipo y espero ir viviendo cosas importantes. Me tocará darle la cara a la prensa cuando pierda y cuando gane. El discurso irá enfocado en que este equipo está apto para ganar.
¿Cómo prepara un clásico con tan poco tiempo de trabajo?
Con convencimiento, metiéndome en la cabeza de mis jugadores, es la única clave. No hemos tenido el espacio, pero son jugadores muy inteligentes, por eso están en Saprissa y con ciertos lineamientos pueden hacer cualquier cosa. Por algo son profesionales y para esto les pagan.
¿Mantendrá su filosofía de juego ante Alajuelense?
Lo que más me gusta es jugar bien al fútbol. A muchos no les gusta el pase-pase, pero esto tiene un sentido y puede terminar bien o mal. En un equipo pequeño no lo negocié con nadie y aunque tengo poco tiempo de trabajar en Saprissa, nos vamos a adaptar y tampoco lo vamos a negociar.
¿Cómo vive usted su primer clásico como entrenador?
Lo vivo intensamente, como el partido anterior. Uno como entrenador no puede pensar en solo vivir un partido, hay que demostrar a los jugadores que todos los choques son iguales, de lo contrario no sería profesional con mi equipo.
¿Le cambia en algo que Jonathan McDonald ya no esté para el clásico?
Es un referente de Alajuelense, es peligroso, pero no está y no podemos hablar de los que ya no están. Hablando de los que están, la Liga tiene jugadores de mucha calidad y en eso debemos enfocarnos.
Para su estilo se necesita mucha intensidad, ¿qué hacer cuando el equipo no tenga el ritmo del inicio?
Tenemos una opción: queremos la pelota. Siendo así, tenemos que correr el menor tiempo posible detrás de ella y cuando la tenemos, hay que descansar con el balón. La intensidad la da la pelota, no el correr. Jugamos a tener poco recorrido, pero mucha intensidad y cuando ganamos la posesión, la hacemos circular. Esto nos dicta cuándo somos intensos y cuándo descansamos.
¿Es una motivación para usted ganar el título en el año del centenario de Alajuelense?
Es una motivación para Saprissa, yo trabajo para el equipo y es una motivación para todos los saprissistas. Es un secreto que no se puede ocultar, cuando uno viene a este club trabaja para esto. Es una responsabilidad y aunque no es fácil, es una línea por la que se trabaja.
Tomando en cuenta los momentos de los equipos, ¿Saprissa llega con ventaja al clásico?
No quiero que mi equipo sea emocional, porque de lo contrario voy a esperar a estar feliz para jugar bien. Existe el profesionalismo, todos los días debo estar apto y dispuesto para jugar. El profesional debe ser así.
Con Alajuelense último, ¿considera que pueden matarlo futbolísticamente?
Es un juego de intimidación. Sabemos cómo está el rival y si no actuamos, puede ser que se me devuelva el bumerán y ellos me corten la cabeza. Si el partido está para ganarse, hay que hacerlo. La vida es así, o él o yo. Eso sí, hay que hacerlo, no decirlo, de lo contrario no sirve de nada.
El público también juega, ¿cuánto impulso puede dar?
La afición siempre ha sido una garantía en este equipo para bien y para mal. Cuando las cosas no andan, se ponen incómodos y cuando andan te empujan, así que hay que tener la madurez para manejar los dos escenarios. Por algo se es profesional y cuando se está acá, hay que saber llevar los dos escenarios.
¿Qué le aporta Michael Barrantes en la defensa y en la contención?
Michael tiene mucho camino recorrido, se sabe el juego y esto es lo difícil del fútbol. Él puede jugar en diferentes posiciones, tiene la capacidad y el talento. Eso sí, no solo Michael sale jugando, deben hacerlo todos y en su momento será así. Es parte de adaptarnos y entre más lo hagan y sepan desempeñarse en otras posiciones, será más rico todo.
¿Rubilio Castillo está para jugar de inicio?
Sus antecedentes lo dicen todo. Tiene buenas estadísticas en cuando a goles, es lo que le gusta a los aficionados y puede arrancar, tiene muchas posibilidades de jugar. Está disponible, como los 18 que estarán.
¿A qué jugará Saprissa?
Ustedes me conocen. Les suena ilógico que no juguemos a lo que me gusta. Nunca les he mentido y no lo voy a hacer ahora. Esperen de Saprissa lo que me gusta. Siempre voy a defender el espectáculo y siempre voy a ir a buscar el partido. Puede que me vean atrás, en la lucha por el título, pero no estaría a gusto de hacerlo acá en el Saprissa.
¿Qué le dicen en la calle los aficionados de Saprissa?
De todo. Me han demostrado que me quieren mucho y les agradezco demasiado. Ellos me ayudaron a ser como fui como jugador. Ellos me ayudaron a ser lo que fui, porque me exigieron y me llevaron al límite. Ahora que estoy al mando del equipo debo satisfacer sus necesidades. Sé que me pueden silbar en algún momento y tengo que aceptarlo.
