Fútbol Nacional

Waldir Peres: portero y mártir

El yerro de un portero jamás se olvida. El de cualquier otro jugador evanesce al influjo de ese disolvente natural que es el tiempo, pero el error de un arquero se inscribe en las murallas del pueblo, para que los visitantes corran la voz de la fatídica efeméride.

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Dice una leyenda rusa que ahí donde un portero comete un error, la hierba no vuelve a crecer. Así somos de injustos.








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