Fútbol Nacional

Sospechoso apagón del VAR en fútbol tico

El VAR de Ramón Luis. Así se podría llamar a la sección arbitral que, durante años, le ponía controversia, picante y un poco de desnudez a los árbitros y su siempre criticada Comisión.

Otros, como Orlando Portocarrero, con un estilo más didáctico, igual aportaron carbón a la hoguera habitual en la que, casi siempre, los señores del silbato terminaban sumergidos tras su último pitazo.

Así que cuesta entender la decisión de eliminar la sección del análisis a los árbitros. Porque igual es difícil creer que ese juicio en caliente, un VAR para juzgar a los silbateros y no para ayudarles a tomar decisiones, careciese de público morboso (entre ellos yo) como para sacarle tarjeta roja.

¿Será que hay gato encerrado? No quisiera pensar, pero lo pienso, que alguien con poder suficiente ha pedido, o tal vez ha exigido, que dejen en paz a los mortales jueces, para que pueda crecer una nueva generación sin tanta presión.

Algo así como viajar todos en el mismo barco del futbol, unir y no dividir, ponerse la misma camiseta, y ese tipo de lemas con los que se ha querido debilitar la crítica periodística responsable y a la que, desgraciadamente, algunos medios y periodistas han accedido.

La Comisión de Arbitraje no tiene el poder para provocar eso. De existir tal expulsión de Ramón Luis y Portocarrero, los causantes tendrían que estar por encima del ente que designa los cuartetos. ¿Tal vez la UNAFUT? ¿O quizás la FEDEFUTBOL?

No lo sé. Espero que no, por la alicaída credibilidad de este deporte. Porque una mordaza a los analistas, sería una censura descarada y una amenaza a la crítica futbolera en general. Prefiero pensar que cuando los comentaristas de la ‘tele’ hablen de partidos intensos y campeonato disputado, lo hagan por convicción y nada más.

No quiero ver que el día de mañana le saquen la tarjeta roja a Everardo, Ciccia, “El Chiqui” o a don Hernán, porque a alguien no le guste el tono, la franqueza o el enfoque de sus comentarios. Ojalá y todo obedezca a una mala decisión editorial de mandar a la banca a Ramón Luis y al “Teacher” Portocarrero, y que pronto los convoquen de nuevo.

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