Saturación de partidos, cansancio, traslados agotadores, lesiones, rotaciones obligadas para aguantar, sumado al poco tiempo de descanso o de trabajo. Estos argumentos figuran en los discursos de entrenadores o jugadores de Saprissa, Alajuelense, Herediano y Cartaginés; curiosamente, todos se olvidan de lo mental.
Pareciera que la única afectación es a nivel físico, en un semestre en el que los cuatro tradicionales tenían en su agenda tres torneos al mismo tiempo (Apertura 2023, Copa Centroamericana y Copa tica). Sin embargo, rara vez se menciona el desgaste psicológico, el estrés competitivo, la ansiedad o las secuelas a nivel familiar.

No se trata de un tema de motivación, sino de lo que ocurre en la cabeza de cada futbolista o miembro del cuerpo técnico. Como en cualquier trabajo, pueden sentirse desbordados, ya que existe una presión máxima para que rindan cada tres días. Además, pasan más tiempo en concentraciones o en partidos que con sus seres queridos.
Mikaela Haase, psicóloga deportiva, forma parte de Vivit Salud, un centro médico especializado en atención cardiopulmonar y deporte. Esta profesional considera que son temas que aún se ven como un tabú a nivel deportivo y, más en fútbol.
“Cada quien lo maneja diferente, a algunos no les afecta, pero otros sienten más esa presión interna y externa, que no saben cómo controlar. Cuando no saben cómo controlar esto, ahí es donde se pierden y esa carga emocional que viven, puede generar una lesión o ese cansancio emocional también puede quemarlos mentalmente”, comentó.
Además, explicó: “Puede darse el estrés en el deportista. Hay una ansiedad competitiva, que ocasiona dudas, vienen pensamientos de lo que pasó en otros partidos, más aún si fallaron, y entra en juego una variable muy importante, como lo es la autoconfianza. Si el atleta no confía en sí mismo, viene la inseguridad y el negativismo”.
Confusión y desconocimiento
Según Mikaela Haase, psicóloga deportiva, hay dos aspectos que los equipos suelen confundir y no trabajan adecuadamente: tratan el tema mental como si fuera una situación exclusiva de motivación, además, no tiene claro cómo detectar cuando hay algún problema psicológico en un jugador.
Estas situaciones no se pueden pasar por alto y menos aún en clubes como Alajuelense, Saprissa, Herediano y Cartaginés, que por ejemplo, en un mes como setiembre acumularán ocho partidos, jugarán cada tres días en promedio y tienen el riesgo de quedar eliminados de competencias claves en sus objetivos.
“Me llegan casos de equipos que quieren charlas de motivación, pero no es solo esto. Hay que abarcar la tolerancia a la frustración, gestión de emociones, atención y concentración, ser flexible y trabajar esa parte de que no todo lo pueden controlar”, explicó la doctora.
La presencia de un motivador ayuda, aunque para Haase esa no es la única herramienta que necesitan deportistas de élite.
“Hay muchos factores que generan estrés, como la afición local y rival y la competencia. Está el tema de la confianza, pero se piensa solo en la motivación... La función del psicólogo es ayudar al entrenador a que trabajen la presión, la incertidumbre, la atención y la concentración. Todo esto se ve durante los partidos y si se entrenan desde antes”.
Esta especialista explicó que hay indicadores claros de que se está dando cansancio mental o emocional con algún deportista y hay que estar muy atento con esto: comportamientos explosivos, desmotivación, carencia de objetivos claros, poca actitud, cambios de humor y alteraciones en el comportamiento en el día a día.
Clubes lidian con sus realidades
Los equipos nacionales lidian como pueden con la saturación de partidos. El enfoque está en la recuperación física, la alimentación y las comodidades que pueden ofrecer a sus figuras.
Algunos trabajan con especialistas en motivación o sesiones de coaching. Así mismo tratan de cambiar las rutinas, para evitar el estrés.
“El futbolista siempre quiere jugar y no entrenar mucho. Son muchos partidos seguidos y eso les gusta, pero uno como parte del cuerpo técnico debe tener la sensibilidad para manejar las cargas físicas y mentales. Eso se logra con actividades recreativas, variar las sesiones de entrenamientos, para que ellos puedan liberarse y bajar el estrés”, destacó Paulo César Wanchope, técnico de Cartaginés.
En lo que respecta a los deportistas, un jugador de experiencia como Allen Guevara comentó: “Se juega muy seguido, pero uno como futbolista desea más estar jugando constantemente y no entrenar tanto. Cada quien lo maneja diferente y tiene sus formas de asimilarlo”.
