José Pablo Alfaro Rojas. 12 diciembre, 2019
Andrés Carevic, entrenador de Alajuelense. Fotografía: Rafael Pacheco.
Andrés Carevic, entrenador de Alajuelense. Fotografía: Rafael Pacheco.

Ni Agustín Lleida ni Jafet Soto, ninguno gana al afirmar o desmentir que existen cinco ofertas sobre la mesa para que Andrés Carevic se devuelva a México. Es un perder-perder.

Solo para recapitular, Lleida aseguró que Carevic, quien termina su contrato en junio, goza de cinco alternativas en el fútbol azteca. No aclaró si son de la Liga MX, del Ascenso, o de una escuela de fútbol en Guanajuato.

Solo aseguró que los buenos resultados que consiguió en Mineros de Zacatecas y la conexión con Enrique Nieto, reconocido representante, son escaparate suficiente para ser pretendido.

Por alguna razón, a Jafet Soto no le gustó la frase. Dice que averiguó con sus contactos en México, y ninguno le nombra a Carevic. También se tomó el tiempo de revisar las nóminas de entrenadores de la Liga MX y todos los planteles tienen a alguien en el cargo.

Así que de forma tajante aseguró, "es mentira"; Lleida luego sostuvo su afirmación.

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Más allá de si es verdad o no, le he dado muchas vueltas al caso y no encuentro un solo beneficiado. Es más, ambos pierden.

Pierde Lleida, pierde Jafet.

Voy por partes. ¿En su puesto de gerente deportivo, de qué le sirve a Lleida inflar a Carevic? Es decir, el fútbol es un negocio de oferta y demanda, y cuantas más ofertas existan por el argentino, más caro se vuelve para el club retener a su entrenador.

La responsabilidad de Lleida es hacer todo lo posible para armar un plantel competitivo sin salirse del presupuesto establecido, de manera en que se garantice la sostenibilidad de los proyectos más relevantes del equipo en el largo plazo.

Decir que Carevic tiene cinco ofertas en México, lo único que hace es inflar su ficha, lo que en en el corto plazo puede obligar a la Liga a mejorarle su contrato para retenerlo.

Más dinero para el entrenador equivale a más gastos para Alajuelense y a menos presupuesto para fichajes en el siguiente certamen.

La responsabilidad del gerente es cuidar los intereses deportivos y financieros de la institución y no ‘agrandar’ los atestados del técnico que eligió para su proyecto, pues al final más bien puede ser contraproducente.

Ahora, ¿qué gana Jafet al desmentir a Lleida? Sencillamente nada.

Por el contrario, me parece que, desde el punto de vista estratégico, pierde. Si Jafet hubiera tomado una postura opuesta, es decir, si valida que el estratega rojinegro realmente tiene ofertas en México, pudo armar una jugada mucho más inteligente.

Jafet tenía en sus manos inflar todavía más la ficha de Carevic hasta obligar a la Liga a sacar su billetera cuantas veces sea necesario para que se mantenga en el equipo.

Imagine este escenario: La Liga gana la 30 después de una larga sequía y el argentino que logró la gesta amenaza con irse. Es evidente que el club manudo hará esfuerzos gigantescos para que se mantenga en la institución.

Como los clubes manejan un presupuesto para la planilla, retener al entrenador en ese hipotético escenario le habría salido muy caro a la Liga (a sabiendas de que en México 'anhelan’ su regreso) lo que habría acortado aún más el dinero para la búsqueda de fichajes.

Es decir, a Herediano le sirve que sus rivales directos se debiliten. Inflar a Carevic habría traído consigo un efecto dominó negativo para Alajuelense y beneficioso para sus adversarios.

O en todo caso, Jafet entiende muy bien que romper un proceso y empezar de nuevo trae consecuencias negativas, y más para la Liga. No ha sido fácil para los erizos culminar con éxito las gestiones de sus últimos entrenadores.

De irse Carevic, a Alajuelense le tocaría comenzar de cero.

No ganó Lleida, tampoco Jafet. Básicamente es un perder-perder.