José Pablo Alfaro Rojas. 22 julio
José Pablo Alfaro, periodista de La Nación.
José Pablo Alfaro, periodista de La Nación.

Cuando todos los caminos llevan al CAR (Centro de Alto Rendimiento) y a sus resultados derivados, Agustín Lleida debe preocuparse por cosas ‘más importantes'.

Este centro de alto rendimiento debería ser el foco de atención del español, junto a la premisa de proyectar juveniles al primer equipo y exportarlos al fútbol internacional.

Es aquí donde nace la primera y gran dificultad. Formar jóvenes y darles oportunidad en el plantel estelar es extremadamente difícil cuando el club no gana títulos.

Hoy en día, el aficionado no quiere ver ‘caras nuevas’, sino trofeos en la vitrina. Y quizás no solo la ‘gradería de sol', también la directiva, que en las ventas de productos y patrocinadores sufre las consecuencias de un equipo sin medallas.

Es una desgracia para Lleida, que hoy hablaba sobre Carlos Mora, un delantero de la Selección Sub-20 que parece tener buena estampa, y también acerca de cómo la Liga “domina” las selecciones menores del país.

En la actual coyuntura, todo ese trabajo en liga menor es casi invisible. Es poco probable que Andrés Carevic pueda consolidar a dos o tres jóvenes (no lo hizo en el último año) cuando toda la exigencia gira alrededor de ganar un título.

Lleida decía en conferencia de prensa que el Pachuca tardó cinco años en consolidar su proyecto de divisiones inferiores y conseguir que se dejara el título de la liga MX.

Solo por si aún no se lo han dicho: Alajuelense no es Pachuca, un equipo de segundo escalón en México en cantidad de aficionados (solo en este punto, que quede claro) y, por ende, en interés de la prensa y de los seguidores.

No tengo la menor duda de que Pachuca tiene más recursos económicos que la Liga y cualquier club de Costa Rica, pero en el plano mediático mexicano, que influye sustancialmente en la presión por conseguir resultados inmediatos, los dos equipos grandes de México son el América y el Chivas.

Es decir, en atención y presión mediática, cada quien en su medio, la realidad del día a día es muy distinta a la que afronta Alajuelense en Costa Rica, tras más de cinco años sin ser campeón.

Así que al final Lleida se encuentra en una encrucijada: llegó al país como un especialista en desarrollar jóvenes, pero ahora sus preocupaciones más grandes pasan por la idea de ver cómo consigue que Alajuelense levante la Copa.

Me atrevo a decir que si lo logra, la realidad podría variar sustancialmente, dada la agresividad del proyecto formativo de los manudos.

En caso de que suceda lo contrario, será muy difícil que pueda afianzarlo, por lo que quedaría inconcluso, a pesar de los grandes esfuerzos de la Liga.