
A Michael Barrantes le cuesta hallar las palabras exactas para explicar esos sentimientos encontrados que ha vivido en las últimas horas gracias a Liga Deportiva Alajuelense y al Deportivo Saprissa. Él ha sido testigo en primera fila de lo que jamás imaginó.
Cuando fichó con los rojinegros, sabía que era en la cancha donde tenía que ganarse hasta a los más escépticos, esos que de primera entrada arrugaron la cara cuando la Liga lo anunció como uno de sus refuerzos.
Pero de eso, ya nadie tiene ningún reproche. Si se hiciera un sondeo entre el liguismo en este momento, sin duda que Michael Barrantes sería catalogado como una de las mejores adquisiciones de Alajuelense.
Ese hombre que el día de su presentación oficial con los manudos tuvo la valentía de sentarse en la sala de prensa del Centro de Alto Rendimiento (CAR) en Turrúcares y decir que él es saprissista, pero que es profesional y que desde que firmó con Alajuelense se debía a la Liga y haría todo por esos colores impresionó a más de uno con esas palabras.
Ahí empezó a ganarse el respeto de los manudos, pero de paso terminó de hacer entrar en razón a los morados, porque fue el Saprissa el que ya no lo quiso más en su equipo, prácticamente invitándolo al retiro.
Pero él sabía que tenía cuerda para mucho más y se fue al Cartaginés, donde cautivó a los brumosos, que aún lo extrañan. Y llegó a Liga Deportiva Alajuelense, donde de igual manera, muy rápido se echó a la afición en la bolsa con hechos en la cancha.
En la Liga festejó su cumpleaños 40 y es el club al que hoy se debe y en el que posiblemente termine su carrera. Aunque firmó un contrato hasta diciembre, no es de extrañar que permanezca más tiempo ahí. Viendo su rendimiento, Michael Barrantes tiene cuerda para rato.
Fue el miércoles anterior cuando salió ovacionado del Estadio Alejandro Morera Soto, en ese partido en el que Liga Deportiva Alajuelense tuvo que exigirse de más para superar la adversidad y salirse con la suya contra Herediano, clasificándose a la final de la Copa Centroamericana de Concacaf, que será contra el Real Estelí.
El liguismo lo aplaudió y tres días después se presentaba el clásico en Tibás, que culminó con una victoria de los morados por 1-0 con un gol de Fidel Escobar.
Ahí pasó algo más, porque se vio algo prácticamente inédito y que Michael Barrantes nunca olvidará. No fue el Estadio Ricardo Saprissa en su totalidad, pues algunos aficionados lo silbaron y le gritaron ciertas cosas pasadas de tono como al mismo Joel Campbell.
Pero fueron más los que aplaudieron a Michael Barrantes que quienes lo silbaron. Eso se manifestó en dos momentos muy marcados. Primero, cuando el animador anunciaba la alineación de Liga Deportiva Alajuelense.
Fue al único jugador rojinegro al que muchos le aplaudieron en ese instante; pero ocurrió otra vez cuando salió de cambio en el minuto 70, relevado por Alex López.
Ahí fue donde se dio ese momento en el que muchos aficionados saprissistas, que no son de memoria corta y que realmente tienen presente lo que él le dio a su club, se pusieron de pie y lo aplaudieron otra vez.
“La verdad que para mí fue un día sumamente importante, que voy a tener en la retina, en el recuerdo. Eso es lo bonito y lo conversé con mi esposa (Andrea Apú) estos días antes del juego. Estábamos un poco quisquillosos, pensativos de ver lo que iba a pasar”, expresó Michael Barrantes tras el juego en Columbia, minutos antes de la medianoche, luego de que salió del control antidopaje y ya prácticamente no quedaba nadie en el reducto morado.
Él no tenía ningún problema en ir a la ‘Cueva’ como jugador de la Liga. Se debe a la causa rojinegra, es profesional y tiene un espíritu competitivo que cualquiera se desearía.
Días antes había adelantado que si anotaba no festejaría por respeto, pero que sí tenía toda la intención de concretar en este duelo entre Saprissa y Alajuelense. De hecho lamentó una acción que pudo ser, pero no fue.
“Cuando uno está acá es una historia, cuando uno llega con el archirrival es otra historia. Ganó 100% el profesionalismo y quedó demostrado. Fue muy lindo, gracias a Dios en vida lo pude disfrutar y son cosas que a uno lo llena de mucha alegría, ganas para seguir trabajando y agradecido con todos en el fútbol nacional”, destacó Michael Barrantes.
También detalló por primera vez que aquellas palabras que pronunció en el CAR y que dieron tanto de qué hablar, confesándose saprissista, no fue algo pensado, premeditado o analizado.
Entre la espontaneidad salió así porque él no puede ser mentiroso. No se podía traicionar, porque asegura que siempre ha hablado con franqueza, con sinceridad y ha tratado de ser muy respetuoso.
“Creo que eso fue lo mejor que pude haber hecho, porque si yo hubiera dicho que era rojinegro desde que llegué creo que más bien le habría faltado el respeto a la institución y a toda su afición”.
Una vez dicho eso, él sabía que era en la cancha donde tenía que hacer las cosas bien. Y eso no le costó en lo absoluto.
Michael Barrantes es ese jugador capaz de generar una coincidencia entre aficiones archirrivales que se ponen de pie para aplaudirle y que a su vez, a él le provocan sentimientos encontrados.
“Estoy sumamente agradecido con todos. Espero poder seguir dándole más alegrías a la institución rojinegra, porque eso es lo que queremos”, aseguró el mediocampista.
Si bien es cierto, Alajuelense cedió en la lucha por el liderato y Saprissa se le escapó cuatro puntos, él está seguro de que a esta historia del Apertura 2023 aún le resta mucho por escribirse.
