
Heredia. Tres anotaciones, dos de ellas de enorme factura, denotan el progreso futbolístico que ha tenido Dennis Marshall en Herediano.
A sus 23 años, Marshall es hoy uno de los infaltables en la titularidad rojiamarilla, no solo porque consigue goles, sino porque su trabajo en defensa se va depurando.
“Estoy muy contento por los logros que he conseguido, pero lo que más me importa es que el equipo están en la final, las cosas se me están dando por el trabajo de todo el grupo, esto no es solo mío”, expresó el futbolista, quien está cursando la maestría de Administración de Negocios en la Universidad Fidélitas.
Hijo de Irma Maxwell y Dennis Marshall (exfutbolista), el defensor izquierdo presenta una historia singular, pues su paso por el futbol mayor suma apenas tres años.
“Empecé en “minimoscos” y “moscos”, luego mi mamá me dijo que tenía que irme a estudiar a San José, lo hice, y después estuve en el alto rendimiento de Limón, ahí jugué seis meses y luego pasé a Puntarenas, de donde me prestaron a Heredia”, comentó el caribeño.
Marshall recuerda que “en los ‘mosquitos’ jugaba de delantero, en Limón lo hice de marcador y ahora estoy en la defensa, la verdad es que el cambio no me afecta”.
Acerca de su futuro, el espigado zaguero comentó que le queda un año de contrato con Puntarenas, pero está punto de renovar un préstamo de seis meses con Herediano.
“Me siento bien, en tres años que tengo de estar en el futbol pienso que he avanzado muy rápido; quiero sacarle el mayor provecho al futbol y, por supuesto, quiero llegar a la Selección Nacional”, añadió.
A Liberia. Tanto Marshall como el resto de la planilla florense emprenderá hoy a las 3 p. m. el viaje hacia Liberia, donde mañana enfrentarán a Liberia Mía por la final.
Kristian Arguedas, encargado de mercadeo y prensa de los rojiamarillos, dijo que solo quedan 1.500 entradas de sol para el juego de vuelta, el domingo en el Rosabal Cordero. Cada boleto vale ¢6.000.
Dichos entradas se venderán a partir de las 9 a. m. en las boleterías del estadio rojiamarillo.