Fútbol Nacional

#LoQueLasNoticiasNoDicen: qué aleja al Paté de llegar pronto a Saprissa

Esto es una pausa en mis labores al mando de la sección deportiva de La Nación, un intento de interpretación, un permiso para la opinión. Bienvenida la suya en el Twitter <a href="/TEMP-LINK-TEMP/">@AntonioAlfaroB</a><br>

Lo que aleja al Paté de llegar pronto a Saprissa
Lo que aleja al Paté de llegar pronto a Saprissa
Wálter Centeno se abraza con Vladimir Quesada, en el encuentro del martes. Luego del juego, Paté admitió que no le gusta el estilo de Saprissa. (Rafael PACHECO GRANADOS)

A Centeno le encanta cada vez que la prensa pregunta por el ¡Paté! ¡Paté! ¡Paté! coreado en la Cueva. A los periodistas nos encanta preguntarle sobre su ilusión de sentarse en el banquillo de Saprissa. Entre un encanto y el otro, hay una delgada línea ética. A Paté le destaco el atrevimiento, el compromiso con su ideal, el pasabola, los cambios de juego, la presión alta, el sueño de un fútbol tico mejor, pero no le aplaudo que —quizás sin querer queriendo— anime con ademanes o palabras al coro que repite ¡Paté! ¡Paté! ¡Paté! cada vez que Saprissa se atora. Sospecho —para darle el beneficio de la duda— que la palmadita al ego le impide detectar el golpe indirecto a un colega, también morado de corazón, como Vladimir Quesada. Sospecho —de nuevo el beneficio de la duda— que tampoco serrucha el piso cuando critica el fútbol del equipo de sus amores justo cuando la afición muestra su descontento. Quizás solo quiere evangelizar a toda costa sobre el buen trato a la pelota. Debe saber, sin embargo, que convence más con el fútbol propio que con la crítica al ajeno. Cuando guste y gane —sin duda se va acercando a ese punto— no necesitará hablar mal de nadie.

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