Cristian Brenes. 2 agosto, 2015
Limón y Cartaginés empataron 2-2 en el estadio Juan Gobán.
Limón y Cartaginés empataron 2-2 en el estadio Juan Gobán.

Si el solo hecho de tener que visitar a Limón en el Juan Gobán ya se considera como una tarea sumamente difícil por el clima, una gramilla que está en mal estado y un rival que juega bien en su campo; tener que lidiar con un mal arbitraje complica todo al doble.

Ese escenario fue el que tuvo que enfrentar el Cartaginés ayer, en un juego en que luchó hasta con las malas decisiones del réferi Arturo Barrantes para rescatar un punto, tras igualar 2 a 2 ante los caribeños.

Un penal mal señalado por una falta que nunca existió de Jameson Scott sobre Devon Green, que transformó en gol Erick Scott al minuto 24, y una tarjeta roja a Paolo Jiménez que no debió ser al 42’, condicionaron al conjunto blanquiazul, quienes pese a estos inconvenientes lograron reponerse.

La actuación de Barrantes empañó un juego intenso, en el que el conjunto limonense dejó un muy buen sabor de boca y dio muestras de un fútbol alegre, con mucha dinámica por los costados y orden táctico, pese a iniciar el certamen con cuatro debutantes, si se toma en cuenta que el mismo técnico, Horacio Esquivel, dio sus primeros pasos en la máxima categoría, al igual que Green, Johnny Gordon y Greivin Méndez.

Sin embargo, el análisis del funcionamiento de ambos equipos tiene un gran vacío, provocado por el mismo central, quien también perjudicó a los locales, luego de expulsar a Kareem Mclean al 57’ por razones que solo él entenderá, tras ser agredido por Carlos Johnson, quien también vio la roja.

Pese a esto es de resaltar el pundonor de los caribeños y la garra de los brumosos para dejar atrás la problemática de no contar con árbitros de primera, por las diferencias salariales que tienen con la Unafut.

El choque mostró a un conjunto de Limón que dominó la pelota de principio a fin y desde el arranque tuvo las mejores ocasiones de gol, pero no logró concretar y esto lo aprovechó el equipo de Claudio Ciccia para sobreponerse y marcar primero por intermedio de Álvaro Sánchez al 17’, tras un remate potente de derecha.

Hasta ese momento el réferi pasaba desapercibido, pero luego vinieron los errores. Los dueños de casa emparejaron con el tanto de Scott al 24’ y el mismo atacante incrementó la cuenta al 45’+2 ,de nuevo desde el manchón blanco, para decretar un 2 a 1 que parecía lapidario.

No obstante, el reacomodar la media cancha y replegarse para armar un bloque más compacto y apostar a los contragolpes y las jugadas a balón parado, le dieron frutos a los dirigidos por Ciccia.

A falta de 10 minutos Juan Gabriel Guzmán se avivó, cobró rápido un tiro libre y José Eduardo Leiva marcó un golazo para decretar la aparidad y hacer olvidar en parte la actuación de Barranques con un resultado justo.

Si el solo hecho de tener que visitar a Limón en el Juan Gobán ya se considera como una tarea sumamente difícil por el clima, una gramilla que está en mal estado y un rival que juega bien en su campo; tener que lidiar con un mal arbitraje complica todo al doble.

— Cristian Brenes (@CristianB_LN) agosto 2, 2015