La visión de fútbol de José Giacone es antagónica a la de Wálter Centeno. Dispone de otra fórmula para sacar los resultados y hoy tiene a Pérez Zeledón en el segundo lugar, a un punto de Saprissa.
Paté nunca le ganó a los generaleños, que es lo mismo que decir que desde su debut en Primera, el hoy entrenador morado solo acumula tropiezos o empates frente al argentino.
En siete enfrentamientos previos, Giacone ganó cinco y empató dos. Nunca trastabilló frente al fútbol de posesión de balón inculcado por Centeno durante su andadura en Grecia.

Aún cuando en la previa del duelo entre Saprissa y Grecia el estratega tibaseño definió a su exequipo como su 'kriptonita', una analogía para explicar la dificultad que le traería enfrentar al plantel que mejor le conocía, la verdadera kriptonita de Centeno está en el Sur.
A la fecha, a pocas horas de verse las caras (este miércoles a las 8 p. m., en el Ricardo Saprissa), Centeno no sabe lo que es ganarle al entrenador argentino, aún cuando su propuesta no se asemeja en nada a la suya.
La fórmula de Giacone es distinta y su pensamiento también. El entrenador sureño difiere de quienes piensan que jugar bien consiste en ganar la posesión de balón, cuando el fútbol ofrece otras alternativas para que el pelota llegue a la puerta contraria más rápido.
"Me gusta el fútbol más vertical que lo que propone Saprissa o Grecia", confiesa Giacone, pese a que reconoce que ahora se enfrenta a Centeno en otras circunstancias, con más ingredientes para plasmar su idea y ejecutarla con mayor efectividad de lo que lo hacía antes.
No se atreve a decir que 'PZ' es el equipo con más identidad futbolística en Costa Rica, pese a escalar hasta el segundo puesto, sin haber jugado en casa durante 332 días, como consecuencia de la instalación de la nueva gramilla sintética en el estadio sureño.
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Pérez Zeledón se acostumbró a puntuar en cualquier lado, lo que Giacone explica como un rédito más del proceso que inició hace casi tres años y que lo llevó a levantar la Copa.
La esencia de su propuesta consiste en dominar las cinco fases de juego: ofensiva, defensiva, transición defensa-ataque, transición ataque-defensa y táctica fija.
Aunque Pérez Zeledón aplica con más intensidad unas facetas que otras, el entrenador reconoce que la transición ataque-defensa la domina al dedillo, lo que evidencia por qué después de que su equipo anota primero, casi nunca pierde.
Sabe atacar en el momento justo y luego replegarse con solidez.
"Se trabaja mucho para que el jugador no tenga dudas a la hora de salir a la cancha, para que el planteamiento esté claro en el desarrollo de un juego y que pueda imponer su idea. Decir que somos el equipo con más identidad sería presumido", apunta Giacone.
En parte, esto explica por qué el generaleño considera que jugar bien no es simplemente tener el balón. Más bien insiste en que el exceso de posesión puede hacer predecible a un club, pues le permite al adversario replegarse rápido y leer los embates con cierta facilidad.
Este miércoles, cuando Saprissa y Grecia se vean las caras, habrá dos ingredientes llamativos: las diferencias abismales en el estilo de juego de ambos equipos y las aspiraciones de conseguir el liderato.
