Jicaral y Cartaginés no dieron espectáculo. El enfrentamiento entre ambos puede considerarse hasta soso o el típico partido en el que sobra coraje, entrega y muchas ganas, pero falta fútbol. Sin embargo, la verdadera emoción del 1 a 1 se vivió en el tiempo de reposición, más allá de que los goles llegaron mucho antes.
Un claro penal no señalado a favor de los brumosos y dos expulsiones polémicas; este fue el balance de los últimos tres minutos, en los que el árbitro Ricardo Montero fue el claro protagonista con sus decisiones.
Estas determinaciones no salvan de responsabilidades a los dos clubes, que a todas luces quedaron debiendo con sus propuestas. Por el lado de los locales, un equipo ordenado para defender, que sabe armar un bloque compacto; no obstante, le cuestan las transiciones ofensivas y le falta más peso en ataque.
Por su parte, los blanquiazules abusaron de la pasividad con la esférica y evidenciaron una vez más que no basta con ganar en la posesión, se necesita más dinámica y vértigo a la hora de ofender. A diferencia de lo que ocurrió en la primera fecha, cuando fallaron una y otra vez en definición, en esta oportunidad carecieron de alternativas.
Los visitantes controlaron el cotejo a medias, ya que no pasaron grandes apuros, pero con poco los castigaron y tuvieron que remar contra corriente para rescatar un empate.

En su defensa, los de la Vieja Metrópoli pueden argumentar que en el minuto 17 les anularon un tanto que debió valer y en el 92′ no les señalaron una pena máxima que pudo cambiar el resultado a su favor.
Más allá de la frustración que evidenciaron en Cartaginés, en su librillo de anotaciones hay mucho por corregir. Jicaral supo anularlos con su sistema y los complicó en todo momento con balones largos y jugadas a balón parado.
Incluso, el tanto de los jicaraleños nació de un saque de banda y una gran jugada colectiva entre Cristian Lagos y Leonardo Adams. Lagos pivoteó, Adams le colocó un pase inmejorable y el goleador no dudó en rematar de izquierda para marcar un golazo.
La anotación de Cristian es histórica, ya que es la primera que marca el conjunto porteño en la máxima categoría y de paso es la primera en la cancha de la Asociación Cívica Jicaraleña.
Sin embargo, los dueños de casa no lograron el triunfo que tanto añoran. Regalaron la posesión, prácticamente renunciaron al ataque y lo terminaron pagando claro.
Jeffrey Valverde empujó de manera ingenua a Paolo Jiménez en el 64′ y el central señaló la pena máxima. Jameson Scott tomó la pelota y la envió al fondo para decretar el definitivo 1 a 1 en el 65′.
El resto del cotejo entró en un letargo, con pocas o nulas emociones hasta que llegó el tiempo de reposición y finalmente los aficionados vibraron con el cierre.
