¡No puede ser! ¿Hasta cuándo vamos a sufrir así? !Esto es increíble! Todas estas frases se escuchaban en el Fello Meza, mientras los aficionados que aún van al estadio se llevaban las manos a su rostro y observaban a Cartaginés caer 2 a 1 ante Guadalupe.
Más que una pesadilla o un cuento de terror, los brumosos viven una cruda y dura realidad en un certamen en el que luchan por no descender, apenas registran un gane en todo el campeonato y una vez más solo tienen nueve puntos de ventaja sobre el colero de la tabla acumulada, Liberia.
Los blanquiazules tuvieron una primera parte frustrante, no precisamente los jugadores, sino los seguidores que se presentaron en buena cantidad; pese al presente oscuro, aún así siguen creyendo en los suyos y sufren como ningunos otros.
Los locales observaron a unos blanquiazules que tenían la pelota, pero el transitar fue tan lento y predecible que a los guadalupanos les bastó con cerrar filas con orden para anular las escasas ideas de un oponente que abusa del pelotazo, abre las bandas y aísla a quien tiene la redonda para que resuelva casi siempre con un centro sin sentido.
Con tan poco en ataque, el visitante fue ganando en confianza y apostó por salir rápido y obligar a correr a los zagueros centenarios, quienes quedaron expuestos por la distancia tan amplía entre líneas y la mala transición defensiva.
Fabrizio Ramírez encontró espacio por donde se le antojó en la medular y en el minuto 15 llegó al gol. El volante picó al espacio, Josué Martínez lo habilitó y el arquero Luis Diego Rivas poco pudo hacer en el mano a mano.
La desventaja no trajo mejoría en los de la Vieja Metrópoli en la inicial. Un errático Johnny Woodly tuvo la única clara, pero perdonó en el cara a cara con Luis Torres. Después de esto, poco y nada, más que todo errores hasta el descanso.
El complemento fue una historia calcada. Los dirigidos por Geiner Segura tenían claro su plan de juego y sabían que Cartaginés es predecible, no se sale de su esquema y es frágil de mente.
Ante la pobre producción en ataque de los centenarios, fueron los guadalupanos los que buscaron más... y lo lograron.
Mauricio Montero recibió en la frontal del área, tuvo tiempo para acomodarse, colocar y rematar al ángulo derecho de Rivas en el 59′.
Gol, partido sentenciado y una amargura que se suma a las tantas que apilan los locales. Más allá del intento por al menos salvar algo del honor con el golazo de Dylan Flores, en el 89′, en un tiro libre magistral desde el costado izquierdo que se coló al palo más largo de Torres, la derrota igual se consumó.
¡Que vida más dura la de los cartagos! Dijo otro seguidor en el Fello Meza. Una frase cargada de mucha realidad y angustia.

Así quedan las posiciones tras los resultados de este fin de semana.
