Francisco Flores Zapata dejó atrás el trago amargo de descender con Liberia, ahora su gran ilusión pasa por obtener la nacionalidad nicaragüense, complacer a su padre y de paso cumplir el sueño de enfrentar a la poderosa selección de Argentina en la mismísima Bombonera.
Flores cuenta las horas para recibir la notificación que lo acredite como pinolero, trámite que está muy avanzado y que marcha muy favorable, según dice, ya que su progenitor es del vecino país del norte.
Si todo sale como lo planea, el tico se pondría a las órdenes del también costarricense Henry Duarte, técnico de Nicaragua, quien fue el que contactó al futbolista costarricense, le preguntó por su descendencia y le sugirió que iniciara con las gestiones para luego convocarlo de cara al amistoso que sostendrán contra la Albiceleste, el próximo 29 de mayo.
El lateral izquierdo asegura que al recibir la llamada de Duarte no pasaba un buen momento, por la pérdida de la categoría con los liberianos y no tenía claro si seguiría jugando o si tendría que dejar el fútbol profesional para dedicarse a algo más.
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Sin embargo, desde la comunicación con el estratega se movió de inmediato, presentó todos los documentos y ahora apunta a que se resuelva su tema rápidamente para sumarse a los entrenamientos en 10 días.
“Mi papá ha vivido en Costa Rica toda su vida, pero nunca aceptó la cédula de acá, porque es fiel a sus raíces. Ahora tengo la posibilidad de jugar con la selección de Nicaragua y este fue el premio que recibí días después del partido en el que descendimos. Henry me llamó días después para darme la posibilidad y me sentía muy contento. Dentro de todo lo malo, siempre hay una luz de esperanza”, manifestó.
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Flores añora ponerse la camiseta del país de su padre y le es imposible esconder la sonrisa cuando se imagina enfrentando a jugadores del calibre de Lionel Messi, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, en lo que será la despedida de la albiceleste para el Mundial de Rusia 2018.
El tico, incluso, maneja ahora ofertas de equipos nicaragüenses, quienes estarían interesados en sumarlo a sus filas al obtener la nacionalización.
“El equipo más importante de Nicaragua se ha estado comunicando conmigo para jugar con ellos. El trámite de la nacionalización está avanzado y vamos a ver si estamos a tiempo para el partido contra Argentina, que deseo jugarlo. Sería muy bonito ir a Argentina a jugar por segunda vez, porque ya había estado ahí con Alajuelense para enfrentar a Newell’s”, recalcó.
El defensor de 30 años espera dejar atrás así todos los tragos amargos que vivió en la campaña con Liberia, equipo que tuvo serios problemas a nivel económico, que depararon en atrasos salariales de más de tres meses con los integrantes del plantel.
“El año pasado se vivieron dos divorcios en el equipo, las esposas decidieron dejarlos entre muchas razones también por lo económico. La parte financiera fue muy difícil, soy papá de un niño que no vive conmigo y debo velar por él. Las mamás exigen y no comprenden que no han pagado, sino que lo llaman a uno y también está lo de la Policía, que llega a buscar por pensión y es muy feo, porque uno trabaja todos los días para pagar los gastos”, añadió.
