“Es que la falta dinámica”. “Es que debe de correr más”. “Hay mucha competencia”.
He llegado a la conclusión de que para dirigir a la ‘Sele’ es necesario ser ‘mezquino’ en el juego y que, por encima de los atributos individuales de cada jugador, todo se trata de seguir las instrucciones tácticas de los técnicos.
Por ejemplo, la importancia que le han dado los entrenadores a los futbolistas ‘correlones’ es mucho más alta de la que le suman a los talentos en el juego elaborativo.
Y cuando el barco se empieza a hundir, surgen las interrogantes: ¿Por qué la ‘Sele’ juegan tan mal? ¿Por qué Costa Rica genera tan pocos remates a portería?
La respuesta es sencilla: Sin profundidad en el último pase, es casi imposible elaborar jugadas constantes de peligro.
Diría que es casi obvio decir que en kilómetros recorridos, Elías Aguilar será superado por la mayoría de los futbolistas locales. Y también es bastante lógico afirmar que Aarón Suárez es el futbolista más pequeño entre todos los potenciales seleccionados.
Sin embargo, el fútbol ha evolucionado tanto hoy en día, que la convocatoria de un jugador no debería depender únicamente del sistema que le gusta al técnico, sino más bien de un análisis integral que permita explotar lo mejor de cada futbolista.
Esto garantizaría que se llame a los mejores en cada posición y que, dependiendo del momento del partido, se pueda potenciar justamente las características de las figuras.

¿Qué lógica tiene que Costa Rica tenga una enorme deficiencia en jugadas de ataque y que al final se siga sin convocar a Elías Aguilar?
Voy a colocar un escenario hipotético sobre la mesa:
Si la ‘Tricolor’ estuviera perdiendo 2 por 0 frente a Arabia Saudí y se necesita modificar el juego para dominarlo y buscar el empate, pocos jugadores serían tan efectivos como Aguilar en la tenencia de balón y en la producción de jugadas de gol a través del pase a profundidad. Y también pocos futbolistas contribuirían tanto en oxigenar el juego como Suárez.
Evidentemente, este ajuste táctico también conlleva resguardar a estos talentos para liberarlos de ciertas funciones y permitir que explote su mejor versión.
Como también es real decir que en un partido muy físico puede que ninguno de los dos se ajuste a las exigencias de la Selección.
Lo sano es tener jugadores para ambas propuestas.
El problema es que Costa Rica parece haberse ‘casado’. con una fórmula que nos ha vuelto muy predecibles: Correr, correr y correr.
Ya olvidé la última vez en que la Nacional generó más de siete jugadas elaboradas de peligro que finalicen en un remate.
Claudio Vivas utilizaba como argumento que él prefirió a Joel Campbell y Brandon Aguilera y por eso no convocó a Aguilar y Suárez.
Su argumento pierde fuerza desde el momento en que llama a tres laterales izquierdos (Matarrita, Lawrence y Quesada). Es decir, sí podía llamar a otro futbolista para esa posición si decidía priorizar las características individuales por encima de su sistema.
Al final, Aguilar y Suárez son víctimas del resultadismo a toda costa.
Y curiosamente, en la eliminatoria que se avecina es probable que a la Nacional le toque llevar el peso del juego en muchos momentos, pues los rivales perciben a la ‘Tricolor’ como el equipo más grande de Centroamérica y el llamado a proponer en el juego.
