
Cuando Jonathan McDonald dio el sí para quedarse en Alajuelense, estrechó la mano de Raúl Pinto y ambos se fundieron en un abrazo fraternal.
El futbolista dejó de estar en condición de transferible y el dirigente se quitó un peso de encima, porque sabía que tanto el técnico José Giacone, como los demás futbolistas de la Liga y la mayor parte de la afición, pedían la continuidad de Mac.
La situación era complicada; la Junta Directiva había anunciado el 18 de mayo que el delantero quedaba transferible y el 1.° de junio, él comenzó la pretemporada con los rojinegros.
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Ese día, McDonald y Pinto se vieron en el Morera Soto.
“Él estaba acá para presentar a los jugadores y al cuerpo técnico. Simplemente, lo saludé, nos vimos a la cara y no tuvimos ningún tipo de roce”, recordó Jonathan, quien desde el 24 de junio recibió luz verde para jugar este semestre con la Liga.
“Él es una persona entendida, yo también, y simplemente venía a cumplir lo que tenía que hacer. Yo tenía contrato y debía presentarme, vine, lo hice así y hablamos en reiteradas ocasiones acá en el estadio y por teléfono, no solo con él, también con otros de la Junta Directiva, y llegamos al consenso de que me podía quedar”, relató.
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Los dirigentes le preguntaron que qué pensaba, porque creían que Mac estaba molesto.
“Y no… todo lo contrario, porque esto me abrió los ojos a mí y a muchas personas, porque he hecho cosas, he cometido errores como todos en momentos claves, importantes para el equipo, pero ya es un tema del pasado. Nos dimos la mano, nos abrazamos y dijimos que, aquí, solo unidos vamos a sacar el campeonato”.
Para Mac, a partir de ahora tiene que ser un punto y aparte.
“Hablamos las cosas claras, como tenía que ser, limamos asperezas y llegamos a un consenso de que todo estaba bien, vamos para adelante”, citó McDonald.
