José Pablo Alfaro Rojas. 31 mayo
Bar El Manudito, frente a la gradería de sol del Morera Soto. Fotografía: Cortesía: Elena Llorca.
Bar El Manudito, frente a la gradería de sol del Morera Soto. Fotografía: Cortesía: Elena Llorca.

En un día de clásico, el bar El Manudito recibe cerca de 400 aficionados. Depende de la hora y del resultado del partido, pero cuando gana la Liga se vacían los congeladores, confiesa su propietaria, Elena Llorca.

Si el juego se realiza un sábado en la noche, el horario que más le favorece al negocio, el bar llega a vender hasta 60 cajas, lo que equivale a 1.440 cervezas.

Llorca, española dueña del establecimiento desde hace 17 años, vive con tristeza la actual realidad de su popular negocio, ubicado frente a la gradería de sol del Morera Soto.

Hace 75 días que está cerrado y así se mantendrá este domingo a las 6 p.m., cuando Alajuelense reciba en su estadio al Saprissa.

Después de muchos años, el bar lucirá vacío durante un clásico.

“Lo que le gusta a la gente es tomarse dos bebidas o más antes del partido, con alguna boquita. Cuando faltan 15 minutos para que empiece el juego todo mundo se va y queda el bar desocupado. A la mitad del segundo tiempo la gente empieza a salir del estadio y se acerca al bar de nuevo", explicó Llorca.

Llorca reconoce que el año anterior fue especialmente bueno, pues la Liga consiguió finalizar de líder, con muchas victorias al hilo, lo que se tradujo en público.

Como las taquillas del club eran buenas, los aficionados se acercaban en más cantidad al pequeño local.

El estado anímico también influye, dado que cuando el club gana, los feligreses consumen en más cantidad.

La propietaria cuenta que tiene dos tipos de clientes: Los que toman entre semana, cuando no hay partidos, y los que cada domingo se acercan a pedir una cerveza.

Cree que sus clientes más fieles son aquellos aficionados que visitan el escenario cada domingo para ver los partidos de la Liga.

“La verdad siento tristeza por no ver a los clientes y además el fútbol es una fiesta. Ahorita es una fiesta en la que solo están los músicos y no los asistentes”, explica Llorca, quien le compró el bar a sus antiguos dueños, unos canadienses.

Elena Llorca adquirió el bar hace 17 años. En la imagen comparte con unas aficionadas del club. Fotografía: Elena Llorca.
Elena Llorca adquirió el bar hace 17 años. En la imagen comparte con unas aficionadas del club. Fotografía: Elena Llorca.

El Manudito nació hace más de 50 años, pero ha cambiado de dueño en distintas ocasiones. La actual propietaria afirma que nunca había vivido una crisis como la actual.

Aunque su negocio no depende solo del fútbol, claramente es su valor agregado.

Los fines de semana se produce un incremento sustancial en las ventas gracias a los juegos del club.

Y los días de clásico aún más, pues las ventas aumentan casi un 25% con respecto a cualquier otro compromiso.

"El día de partido es una tradición, son los días de caballo ganador del bar", afirma.

Llorca adquirió el negocio hace 17 años, pero llegó a Costa Rica cinco años antes.

Nació en Barcelona, pero se considera fanática del Real Madrid.

Hoy en día, asegura haber visto más de 500 partidos de la Liga por televisión.